Nombramiento

Del Campo (Ainia): “Existen nuevos métodos para anticipar crisis alimentarias y sanitarias”

La responsable del centro tecnológico Ainia, Cristina del Campo aborda cuestiones de actualidad como la propagación del coronavirus o el desequilibrio de precios en la cadena alimentaria, así como su apuesta en los sectores químico, farma o cosmética

Cristina del Campo,

Cristina del Campo asumió el pasado mes de octubre la dirección general de Ainia, después de diez meses de trabajo codo con codo con Sebastián Subirats, quien dirigió el centro durante los últimos 30 años.

Antes, había ejercido durante nueve años como directora de la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunidad Valenciana (Redit). Cristina Del Campo es ingeniera industrial con una doble titulación por la ETSII de Bilbao y la ENSAM de París, Máster en Gestión de la Innovación por la UCV y PDD Promociona por Esade.

Locuaz y didáctica, Cristina del Campo desgrana los retos de futuro que ya forman parte del presente en este instituto tecnológico referente más allá de nuestras fronteras.

– ¿Qué balance harías desde tu llegada a Ainia, te ha sorprendido gratamente el instituto?

– Me siento muy afortunada y privilegiada por haberme incorporado a Ainia.

Al frente de Redit ya tuve la oportunidad de conocer bien el conjunto de centros tecnológicos, por lo que era plenamente consciente del importante papel que desempeñan acercando la innovación y la tecnología a la empresa.

Tras 15 meses viviendo Ainia desde dentro, he podido confirmar que este instituto es una verdadera herramienta al servicio de la competitividad de la industria.

Para ello, contamos con dos activos fundamentales e insustituibles: por un lado, el talento de nuestro equipo humano, formado por 220 profesionales de alto nivel, motivados y comprometidos con su trabajo.

Y, por otro, nuestros asociados y clientes. Más de 1.500 empresas que cada año confían en Ainia como aliado de referencia para abordar sus retos de innovación. De estos, más de 700 forman parte de nuestra asociación, lo que demuestra nuestra capilaridad y representatividad.

– Acontecimientos como la propagación del coronavirus han vuelto a encender la voz de alarma en todo el mundo y a poner en el candelero aspectos como la seguridad alimentaria, el diseño higiénico, etc. Desde vuestro punto de vista como especialistas, ¿qué opinión nos podéis aportar?

– Ainia está fuertemente comprometida con la seguridad de los alimentos y con el diseño higiénico de instalaciones para la elaboración de los mismos. De hecho, una de nuestras líneas prioritarias de actuación es la Seguridad Alimentaria.

La gestión de alertas sanitarias, la mejora en la percepción y el refuerzo de la confianza de los consumidores, están muy presentes en nuestra actividad.

Existen nuevos métodos para anticiparse a las crisis alimentarias y sanitarias. Contamos con profesionales especializados en plantear escenarios de previsión en seguridad alimentaria empleando metodologías contrastadas. En Ainia disponemos de plataformas y servicios como FoodAlert, o la gestión de contaminantes y riesgos emergentes que permiten actuar con anticipación y planificar las medidas oportunas.


“La prevención e identificación temprana de riesgos emergentes en la cadena alimentaria se ha convertido en uno de los principales retos”


La prevención e identificación temprana de riesgos emergentes en la cadena alimentaria se ha convertido en uno de los principales retos a la hora de evitar impactos sociales, económicos y ambientales a los que pueden dar lugar las crisis o incidentes de la industria alimentaria en el escenario global, lo que hace sumamente importante trabajar con planteamientos anticipatorios.

Los riesgos emergentes de seguridad alimentaria, identificados de manera sistemática por la EFSA; ya sean de origen químico, microorganismos patógenos o contaminantes en materiales en contacto con alimentos, junto con las amenazas relacionadas con fraudes, bioterrorismo, o la presencia de contaminantes en agua potable, están condicionados por factores relacionados con el cambio climático, la crisis económica, los cambios en los hábitos de consumo, la evolución de la migración y las nuevas tecnologías, entre otros.

Por otra parte, las técnicas de análisis de laboratorio y el sistema de alerta de la UE minimizan los riesgos en seguridad alimentaria, logrando actualmente uno de los mayores estándares de control del mundo.

 – ¿En qué otras líneas de acción está centrada Ainia en materia agroalimentaria a tenor de los nuevos hábitos de vida? (gente que cada vez cocina menos, alimentos funcionales, bioingredientes…)

– El consumidor es una pieza clave en el lanzamiento de los cerca de 10.000 nuevos productos que salen cada año al mercado, por lo que su incorporación a todas las fases del proceso de innovación resulta imprescindible para obtener información ajustada a sus necesidades, gustos y preferencias.

En Ainia trabajamos para anticiparnos a esas demandas del mercado y a través de Ainia Consumer, hacemos investigación de mercados para la innovación y nos aseguramos de que nuestras soluciones, sean para el sector que sean, estén alineadas y den respuesta a las necesidades y demandas de los ciudadanos.

De hecho, abarcamos todos los eslabones de la cadena de valor: obtención de materias primas, diseño de nuevos productos, estudios con consumidores, calidad y seguridad alimentaria, procesos productivos, diseño higiénico, nuevos materiales y soluciones eco-innovadoras para envases…; siempre teniendo la innovación y la sostenibilidad como ejes principales.

– En cuanto a la guerra al plástico en los envases, ¿cómo entienden que debe abordarse este reto?

– El principal desafío consiste en lograr que los nuevos materiales o soluciones alternativas mantengan las ventajas aportadas por el plástico. Es decir, que tengan las mismas propiedades barrera y otras funcionalidades que dan respuesta a las necesidades de conservación, calidad, seguridad y logística planteadas por la industria y la distribución, así como la comodidad y practicidad en el uso y la gestión del residuo demandadas por los ciudadanos y recicladores.

Conseguir que para 2030 todos los envases para alimentos y bebidas sean reutilizables o puedan reciclarse de manera rentable es un importante desafío en I+D+i. Y Ainia, acorde a su misión de cooperar con la empresa e impulsar su progreso con innovación y tecnología, está trabajando en esta línea.

No olvidemos que el envase plástico en alimentación representa una amplia mayoría del mercado y sus funcionalidades, hoy día, son difícilmente equiparables por otros materiales, por lo que tenemos un amplio camino de I+D+i para avanzar. Para Ainia, el envase y el producto son un binomio indisociable y, como centro tecnológico, integramos a fabricantes de alimentos, de materiales y a recicladores en las soluciones que aportamos.

De hecho, cooperamos con plantas de reciclaje en la aplicación de tecnologías de visión avanzada aplicada a sus procesos de clasificación de plásticos usados.

– Otra de las cuestiones de máxima actualidad está en la regulación o no de la cadena alimentaria para evitar grandes desequilibrios en los precios, ¿dónde perciben que pueda estar parte del problema o de la solución? ¿Se acerca el sector primario a los centros tecnológicos?

– Efectivamente, el desequilibrio de precios en la cadena alimentaria es un aspecto que requiere, cuanto menos, de una profunda reflexión.

En Ainia estamos trabajando con el sector primario en el ámbito de la agricultura de precisión, incorporando soluciones digitales a través de la captura de datos en cultivos mediante sensores y visión avanzada embarcada en tractores y drones para optimizar la toma de decisiones por parte del agricultor. A finales de 2019 presentamos públicamente el proyecto iDRONE, apoyado por el Ivace, que contribuye a optimizar costes de producción en las explotaciones agrarias. El tratamiento de plagas, el riego, el aporte de nutrientes, de fertilizantes…, se puede efectuar con tal grado de precisión que la economía de recursos es muy importante.

También estamos trabajando con Asaja y con otras agrupaciones agrarias en diferentes ámbitos de actuación.

– Si bien Ainia va más allá de la agroalimentación, abarca químico, farma, cosmética… coméntanos cómo están evolucionando estas áreas, en qué se trabaja y qué suponen ya para la facturación del centro.

– A lo largo de los últimos 30 años, Ainia ha invertido en conocimiento y equipamiento en diferentes líneas tecnológicas por su aplicación y utilidad para las empresas del sector agroalimentario, que se mantiene como núcleo central de nuestra actividad.

De este modo, somos un centro experto en tecnologías como la microencapulación, la biotecnología o la tecnología de fluidos supercríticos, entre otras. Estas tecnologías que dominamos son una herramienta sumamente útil para muchos otros sectores y nos están abriendo las puertas de empresas químicas, cosméticas o farmacéuticas.

Esta proyección del centro hacia nuevos sectores forma parte de nuestra estrategia de crecimiento y, en muchos casos, conecta con la propia estrategia de nuestras empresas clientes que también están abordado, desde la alimentación, el mundo de la salud o la cosmética.

También el packaging ha sido desde siempre una línea de especialización en Ainia, principalmente centrada en el envase alimentario, pero cada día más demandada y abierta también hacia los sectores mencionados, que valoran especialmente nuestro conocimiento de la interacción del envase con el producto y nuestras soluciones integrales que equilibran seguridad, sostenibilidad, costes, comodidad y conveniencia para el consumidor.

Por otra parte, fuimos pioneros en Europa en el desarrollo tecnológico de las biorrefinerías y eso constituye un elemento diferencial y una línea de trabajo que va adquiriendo importancia en múltiples sectores. Aportamos soluciones tecnológicas finalistas en temas de biomasas, recuperación de aguas industriales y urbanas, producción de bioenergía a través de biogás o biometano, aprovechamiento de subproductos y residuos para la producción de bioplásticos, tecnología de microalgas, lemna…

– Háblanos de futuribles, ¿qué podremos encontrar o llegar a consumir tanto en alimentación como en estos campos, que todavía hoy resulta de ciencia ficción, pero que, vosotros en vuestro afán por adelantaros entre 5 y 10 años a las demandas de las empresas, ya estáis identificando?

– La población mundial alcanzará en 2030 los 8.600 millones de personas, según Naciones Unidas. Este crecimiento demográfico hace prever que la demanda de alimentos crecerá a cotas muy superiores a las actuales. Solo en el caso de los productos cárnicos, la FAO calcula que la demanda de proteína animal se duplicará en 2050.


“Nuestro día a día nos demuestra que la sostenibilidad es el nuevo motor de la innovación”


Además, el consumidor actual busca alimentos naturales, ricos en proteínas, mínimamente procesados, con ingredientes reales que sean saludables y nutritivos, respetuosos con el medio ambiente y sostenibles.

Estas estimaciones ponen a las empresas de alimentación frente al desafío no solo de buscar soluciones que supongan una alternativa a la proteína de origen animal, sino también que aseguren la sostenibilidad de la cadena alimentaria a través de procesos más eficientes y sostenibles, acordes a la estrategia europea 2030.

Nuestro día a día nos demuestra que la sostenibilidad es el nuevo motor de la innovación.

– Y para realizar esa labor ¿se necesitan recursos públicos ajustados a ese trabajo a veces experimental? ¿Cómo se reparten vuestros ingresos en estos momentos (sector público/privado? ¿Con cuántas empresas habéis trabajado (2019)?

– Cerramos 2018 con unos ingresos totales que superaron los 14,8 millones de euros, de los que el 72% provino de contratación con empresas.

El 28% restante tuvo su origen en fondos públicos competitivos de los tres niveles de la Administración (regional, nacional y europea), con un papel destacado del Ivace, a quien agradecemos un apoyo imprescindible para capitalizarnos en conocimiento y estar siempre en la vanguardia de la tecnología.

Desarrollamos un total de 184 proyectos de I+D+i en cuatro grandes líneas de actividad: alimentación y salud; calidad y seguridad alimentaria; sostenibilidad y economía circular, y fabricación avanzada e industria 4.0.

Además, el centro realizó 200.000 ensayos analíticos y se procesaron 57.000 muestras de producto. También se realizaron 428 estudios con consumidores. En cuanto a la formación, se impartieron un total de 1.583 horas de formación especializada a 1.329 profesionales procedentes de 997 empresas.

Los indicadores de 2019 se están consolidando en estos momentos, pero puedo avanzar que se confirma una tendencia de crecimiento de los ingresos y la actividad en todas nuestras unidades de negocio.

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