Jose Francisco Monserrat, catedrático de la UPV, asesorará al Banco Mundial

El 5G revolucionará el transporte, clave para el desarrollo económico de los países pobres

El Banco Mundial  quiere analizar el alcance de esta tecnología en los países en vías de desarrollo, cuál sería su impacto y estimar la inversión necesaria para desplegarla

Los expertos señalan que para 2030 casi el 70% de la población mundial viva en grandes ciudades| E3

Jose Francisco Monserrat, investigador de la Universitat Politècnica de València, ha sido seleccionado por el Banco Mundial como experto para la elaboración de su informe sobre el despliegue de la tecnología 5G en países en vías de desarrollo. El catedrático de la UPV trabajará con un equipo integrado por otros diez expertos de Estados Unidos y tres de Corea del Sur y asesorará a la institución sobre la implantación de esta tecnología en el ámbito del transporte.

De hecho, Monserrat lleva toda la semana en Washington, EE.UU, reuniéndose con distintos sectores: transporte, logística, desarrollo urbano y el digital; y también con representantes de los cinco continentes. “En todas estas reuniones, se han valorado las diversas opciones de financiación que ofrecen cada uno de ellos”. “Por ejemplo, a destacar, un proyecto muy interesante es en Sao Paulo, que está en ejecución, de compra e implementación de unos semáforos que están habilitados para 5G, y que permitirán la transmisión vehículo a vehículo en los cruces”. “Es importante que las megaurbes comiencen a invertir para que estén preparas para lo que viene dentro de una década”, ha explicado el investigador a Economía 3.

El investigador de la Universitat Politècnica de València en el Banco Mundial| Foto: UPV

El trabajo del investigador de la UPV se centrará precisamente en el área de transporte, en la que junto con su equipo del Instituto de Telecomunicaciones y Aplicaciones Multimedia (iTEAM), es una referencia internacional. De hecho, este mismo grupo del iTEAM UPV lideró el último informe sobre automoción y 5G de la Comisión Europea y a raíz del mismo se recibió la petición del Banco Mundial para elaborar un nuevo estudio para ellos.

El Banco Mundial  quiere analizar hasta qué punto la 5G puede contribuir al bienestar e impulso de los países en vías de desarrollo, cuál sería su impacto y estimar la inversión necesaria para desplegar esta tecnología. No obstante, Monserrat explica que solo 88 países de 200 tienen una conexión de LTE aceptable, donde el 50% de la población tiene acceso al 4G. “En el resto de países no hay una cobertura aceptable. Hay 20 países en el mundo como son Afganistán, Yemen, La Franja de Gaza o el Sahara Occidental donde ni siquiera hay 4G, y en muchos de ellos solo tienen 2G”. “Hay una brecha digital muy significativa en los países más pobres y no ha acabado de resolver el problema de la pobreza”, ha matizado.

El catedrático de la UPV  ha explicado que la pobreza es un problema endémico que desde el Banco Mundial están trabajando para solucionarlo desde los años 40. “Hay esperanza en que esta revolución pueda abrir al mundo a una red telemática que consiga poder equipararnos y competir a todos los países en una mayor igualdad, pero hay un freno que es el transporte. Por ejemplo, en Bangladesh que produce 50% del textil del mundo, lo que frena la economía es el transporte aunque las industrias son muy eficientes, en algunos casos se utilizan burros para llevar el producto al puerto”.


“Es importante que las megaurbes comiencen a invertir para que estén preparas para lo que viene dentro de una década”


En el transporte es donde la tecnología 5G podría abrir una nueva oportunidad a los países pobres mediante “ese coche conectado y autónomo, mucho mas fluido, no habrá semáforos ni intersecciones paradas, y bajar estos tiempos de fluidez hará mejorar la economía de esos países”. “La clave es hacer algo compartido, ecológico y barato de mantener”.

Batalla por la deslocalización

Otro aspecto que UPV está trabajando con en el Banco Mundial, es el transporte desde las zonas rurales a la ciudad, “el mundo se está concentrando en grandes urbes, se espera que para 2030 casi el 70% de la población mundial viva en grandes ciudades y queremos deslocalizar esto, también por el impacto sanitario y ecológico que tienen”, ha afirmado.

Según ha explicado, “esta deslocalización requiere que las personas se puedan mover hasta sus puntos de trabajo. En los países en vías de desarrollo no tienen servicio de transporte publico, por lo que esta movilidad está limitada”.

La conectividad de los semáforos reducirá atascos y accidentes| Mumbai, la India

La propuesta que exponen los investigadores son proyectos de desarrollo con pequeños vehículos autónomos, eficientes, que por ejemplo funcionen con energía solar con los dispositivos en los techos de los coches. Jose Francisco Monserrat, ha puesto de ejemplo una iniciativa puesta marcha en Ruanda, país africano donde se reparten medicamentos al personal sanitario de las aldeas mediante drones capaces de recorrer cientos de kilómetros y hacer las entregas con “mini-paracidas”.


“Aunque las industrias son muy eficientes en muchos casos, lo que frena la economía es el transporte”


El trabajo de los investigadores del iTEAM permitirá conocer la inversión necesaria en infraestructuras viarias para convertirlas en vías 5G y cuál sería su beneficio tanto en términos económicos como para la salud y bienestar de estos países. Y ofrecerá también al Banco Mundial una planificación temporal para el despliegue de esta tecnología.“Hay muchas cosas que la tecnologia 5G nos puede habilitar, puede hacer que la vida en vias de desarrollo sea mucho mejor y en este caso el Banco Mundial ha buscado en nosotros el soporte tecnológico”.

Además, según ha explicado el experto, esta tecnología resultaría clave, por ejemplo, para evitar el caos circulatorio típico de países asiáticos. Y, en términos globales, destaca su beneficio medioambiental: “El hecho de que los coches se paren continuamente ya sea por congestión del tráfico, en los semáforos, etc. implica directamente un consumo y emisión altísima de CO2. En el momento en que los coches sean autónomos y en las carreteras haya mayor fluidez, la emisión de CO2 será mucho menor y el consumo de petróleo también”, defiende Monserrat, quien destaca además otra ventaja: la seguridad. “La conversión a vías 5G permitirá reducir los accidentes de tráfico. Solo en Europa, más de 25000 personas mueren al año en las carreteras europeas víctimas de estos accidentes. La tecnología 5G hará las carreteras mucho más seguras”, concluye Monserrat.

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