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Entrevista a Alba Aleger y Violeta Vázquez, fundadores de "Tú el arte Yo el papeleo"

Alegre y Vázquez: “Vivir del arte y la cultura es muy complicado en nuestra sociedad”

La empresa valenciana ayuda a los artistas a profesionalizarse y romper con la percepción de 'hobby' que tiene la sociedad del arte

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Lograr vivir del arte es difícil en España. Empleos precarios, economía sumergida o ser infravalorados por la sociedad, son el día a día de muchos jóvenes que sueñan con ser el próximo Antonio de la Torre, triunfar como Rosalía o llegar a leyenda como Constantino Romero. Para ayudar a estas incipientes estrellas surgió en 2014 la empresa valenciana Tú el arte Yo el papeleo, cuyo objetivo es dar respuesta a las necesidades de los artistas escénicos.

“Empezamos encargándonos únicamente de la contratación y facturación de los artistas”, señalan Alba Alegre y Violeta Vázquez, fundadoras de la compañía. Ahora han ampliado los servicios que ofrecen e incluyen gestión administrativa fiscal y laboral para autónomos, contratación en régimen de artistas para actuaciones puntuales, asesoría en tema de subvenciones, distribución y producción. Hablamos con Alegre y Vázquez sobre su negocio así como de la situación del arte en la Comunitat Valenciana.

Violeta Vázquez, una de las fundadoras de Tú el arte Yo el papeleo.

-Habláis de que los artistas pierden muchas oportunidades como consecuencia del papeleo, ¿cómo ayuda vuestra empresa a los artistas en este sentido?

-Vivir del arte y la cultura es muy complicado en nuestra sociedad, es un sector con trabajos muy precarios, particularmente en el caso de creadores de artes escénicas. En este entorno, optar a una subvención es un medio para poder desarrollar un trabajo artístico con cierta calidad. Con todo, las subvenciones son un trámite burocrático con las administraciones y están muy enfocadas al sector empresarial.

La mayoría de ayudas piden una serie de requisitos que son complicados de cumplir para el artista creador, por ejemplo, ser autónomo o empresa, con los gastos que eso conlleva desde el primer momento. Tenemos clientes artistas que se han hecho autónomos a ciegas, únicamente para poder optar a una subvención, y prácticamente desconocen qué derechos y obligaciones implica ser autónomo.

En general se pierden muchas oportunidades tanto por el desconocimiento de las ayudas en el sector (los propios artistas desconocen qué subvenciones hay y cómo optar a ellas), como por las trabas burocráticas para solicitar las ayudas, basadas sobre todo en criterios económicos y empresariales, a veces por encima de la calidad artística del proyecto.

En realidad pensamos que debería existir un acompañamiento institucional desde el principio, y no únicamente ayudas puntuales para determinados tramos del proceso como ocurre ahora. Nuestra labor se centra en cubrir ese hueco: asesorar a los artistas en las dudas que van surgiendo durante todo el proceso y dar una respuesta concreta a sus necesidades.

 -En esta línea preguntaros por cuáles son las principales barreras que se encuentra un artista para desarrollar su actividad.

-Hay barreras de todo tipo, posiblemente la más peligrosa sea el desconocimiento del entorno laboral en el que se mueven. Desde cómo fijar un caché justo por su actuación hasta las consecuencias de actuar sin contrato.

En general nos damos cuenta de que existe mucho desconocimiento de la legislación laboral, no solo en el ámbito de los artistas, casi nadie que no sea del sector administrativo sabe leer una nómina, entender qué son las cotizaciones, etc. Esto es importante porque es la base de nuestros derechos laborales. La Seguridad Social tiene un régimen especial para artistas al que los propios artistas y administraciones no sacan todo el partido que deberían.

Además, existe una barrera económica importante. En el ámbito cultural se trabaja mucho con las administraciones públicas, bien sea directamente o bien a través de empresas privadas que a su vez dependen de las administraciones en forma de subvenciones, etc. Desde el inicio de la crisis las administraciones están tardando más en pagar, además de recortar el presupuesto en cultura, y esto deja al artista en una posición de indefensión.

Alba Alegre, una de las fundadoras de Tú el arte Yo el papeleo.

-¿Cuál creéis que es la percepción que tiene la sociedad y los empresarios de la gente que se dedica al arte?

-En el caso concreto de los artistas escénicos, creemos que en general la sociedad tiene una visión romántica de los artistas, asociada al glamour y la alfombra roja. Pero la inmensa mayoría de artistas no son famosos que vivan esta realidad.

Si salimos del mundo de los famosos, el arte no se percibe como una profesión, sino como un hobby, también porque no se diferencia entre el artista amateur y el profesional. Esto va en línea con el valor que le damos a la cultura, sobre todo en términos económicos. Nos falta educación cultural, por ejemplo, pocas personas están dispuestas a pagar 100 euros por una entrada a la ópera, mientras que ni se lo piensan a la hora de comprarse unas zapatillas nuevas.

Cuando asistes a un espectáculo en directo, los artistas (actores, músicos, bailarines…) están trabajando en vivo para ti, hay una preparación y un equipo que tiene un coste que es necesario pagar a un precio de mercado justo para todos.

En los hogares, el gasto en bienes y servicios culturales de media representa el 2,5% del gasto total en bienes y servicios, con un gasto medio por persona de 288,60 eur al año (2017).

 -¿Qué hace falta para ser un artista profesional? ¿Qué diferencia a un artista amateur de un profesional?

-Un artista profesional es aquel que tiene una formación artística, su principal fuente de ingresos es su trabajo artístico y apuesta por el arte como modo de vida. Sin embargo, desde el inicio de la crisis la situación es tan precaria que hay artistas con formación (actores, músicos) trabajando en puestos no cualificados, como camareros. Por eso, ahora mismo sería más adecuado hablar de “artistas amateur”, que son los que tienen un trabajo habitual, y en sus ratos libres se dedican al teatro o la música como afición, en contraposición con el “artista profesional”.

¿Cuál es vuestra relación con la administración? ¿Creéis que desarrolla un buen papel en el fomento de la cultura, sobre todo en la Comunitat Valenciana?

-Nuestra relación con la administración es fluida, trabajamos a diario con ayuntamientos, diputaciones, Hacienda, Seguridad Social… No obstante, vemos cómo en ocasiones la administración van por detrás de la sociedad, por ejemplo a nivel tecnológico hay muchos trámites que todavía son presenciales y falta un marco común operativo entre las diferentes administraciones públicas. A ello se suma un desconocimiento del mundo artístico, por ejemplo, el régimen de artistas no es muy conocido, incluso dentro de la Seguridad Social.

Además, nosotras trabajamos en remoto, no tenemos oficina física. Esta forma de teletrabajo, cada vez más popular en el entorno laboral actual, nos ha llevado a situaciones surrealistas y a veces todavía genera incertidumbre y un poco de desconfianza entre las administraciones, que no entienden que una empresa no tenga una sede física.

-¿Está la cultura infravalorada por las administraciones?

-Desde nuestro punto de vista, la cultura sí está infravalorada, no tiene apenas peso en las administraciones, en contraste con otros sectores que tienen más apoyo institucional. En España no existe ningún programa de apoyo a la cultura, a pesar de que el sector cultural aporta un 3,3% a nuestro PIB (2016), con un peso similar al sector de la Agricultura, ganadería y pesca.

Si miramos a otros países de nuestro entorno cercano como Francia, allí la cultura es un sector estratégico para el Estado. Los franceses han convertido el arte en una herramienta vital para dar a conocer el país, incluso en el extranjero. Por ejemplo, el cine francés se usa como tarjeta de presentación en todo el mundo a través de películas y festivales, y cuenta con el apoyo directo del gobierno. En este sentido, vale la pena resaltar la relevancia del sector cultural como motor de otros sectores de gran importancia económica, como el turístico.

-Por último preguntaros por perspectivas para el futuro de vuestra empresa.

-Tenemos muchos planes y proyectos para desarrollar, nos mueven mucho los proyectos culturales. Nos gustaría evolucionar desde ser una gestoría y asesoría de artistas a convertirnos en una empresa cultural global.

Por poner algunos ejemplos, nos encantaría poner en marcha una nueva producción teatral, optar a subvenciones de gira en Latinoamérica, desarrollar nuestro propio podcast cultural, iniciar un programa de becas para estudiantes de arte dramático… Son todo proyectos que se mueven en torno a nuestro núcleo: promover la cultura y facilitar la vida al artista.

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