Artes plásticas

Las cinco mejores exposiciones para visitar este verano (con trampa)

Cinco recomendaciones para visitar el Museo de Bellas Artes, el IVAM, la Fundación Bancaja o darse una vuelta por la Ciutat de les Arts i les Ciències

Vista de sala de "Caso de estudio: Equipo Crónica. Mirándose en el espejo de la Vanguardia", en el IVAM. | E3

Si usted no es un entendido en arte, y por algún motivo incomprensible debe pasar los rigores del verano en el asfalto, piense que los museos como mínimo le garantizan aire fresco acondicionado, y normalmente las personas no gritan o discuten como suele ser más habitual en centros comerciales. Una razón como cualquier otra, aunque calurosa en este caso, para no perderse lo que los grandes centros culturales de València nos ofrecen colgando de sus paredes. A continuación, una selección personal de las cinco mejores exposiciones que se pueden visitar en la ciudad.

5- El inicio de la pintura moderna en España: Sorolla y su tiempo. Museo de Bellas Artes de València. Hasta el 30 de agosto.

El nuevo director del Museo de Bellas Artes de València, en su presentación ante la prensa, calificó a Joaquín Sorolla como un “canon” de la pintura, no sólo valenciana, sino internacional. Esta exposición, comisariada por Rafael Gil Salinas (catedrático de Historia del Arte de la Universitat de València) y David Gimilio Sanz (conservador de Arte Valenciano del Museo de Bellas Artes de València) no sólo lo corrobora ante los ojos del que necesite comprobarlo, sino que con un interesante planteamiento cronológico evidencia la huella que dejó el artista ya en vida, sin necesidad esperar al juicio de la posteridad, que tiene la particularidad de que cuando lanza un veredicto favorable, el “acusado” nunca se entera (al menos que nosotros sepamos).

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“Marina”, de Joaquín Sorolla. | E3

En esta exposición, sus obras se mezclan con las de otros pintores como Ignacio Pinazo, José Benlliure, Antonio Muñoz Degraín, Antonio Fillol o Cecilio Pla, y se hacen también “guiños” al camuflar las de sus principales discípulos entre las del maestro. Si hubiera que ponerle un “pero” a la expo es que las obras más icónicas del pintor de la luz se encuentran en estos momentos de gira por Europa; la National Gallery de Londres ha logrado uno de los grandes éxitos del año con su muestra Sorolla. Spanish master of light, que recientemente se ha trasladado a la National Gallery de Dublín. Bueno, de todas formas, para contemplar esas obras, normalmente hay que viajar al Museo Sorolla de Madrid; sólo la pintura ¡Triste herencia!, perteneciente a la Fundación Bancaja, ha salido desde València. Pero no quisiera con esto quitar las ganas de acercase al Museo de Bellas Artes; es una exposición coral de gran interés que además, inauguró una nueva sala expositiva en el museo, de más de 1.200 metros cuadrados, que le han valido para acoger 125 obras pictóricas y 13 esculturas procedentes de sus fondos.

4- Jorge Ballester. Entre el Equipo Realidad y el silencio. Fundación Bancaja. Hasta el 22 de septiembre.

Es posible que el Equipo Realidad, formado por Jorge Ballester (València, 1944-2014) y el recién fallecido -el pasado mes de julio- Joan Cardells se haya quedado en la Historia del Arte a la sombra del otro gran tándem artístico surgido en los ambientes antifranquistas de la València de los años 60, el Equipo Crónica. Como curiosidad, ambos “equipos” -que en realidad fueron dúos- empezaron a crear juntos durante un breve periodo en que se llamaron Crónica de la Realidad.  Por eso, la Fundación Bancaja se ha marcado una gran acierto al reunir la primera gran antológica sobre Ballester, que reúne lo mejor de sus años de trabajo junto a Cardells y saca a la luz la producción desarrollada durante sus largos años de aislamiento.

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Exposición “Jorge Ballester. Entre la realidad y el silencio”. | E3

El pop es el estilo que define la época en la que el Equipo Realidad estuvo activo (1966-1976); eso sí, un pop colorido con una amarga sombra detrás. De hecho, en la exposición no falta la obra emblemática firmada por Ballester-Cardells, El entierro del estudiante de Orgaz, en el que situaron el retrato auténtico de un joven asesinado por la policía franquista en el escenario de la universal obra de El Greco. La denuncia era su motor, más allá de investigaciones formales o nuevos medios de expresión. Para el Equipo Realidad, el arte era pura lucha, hasta el punto de que en 1976, a la muerte del dictador, Ballester y Cardells separaron sus caminos.

A partir de ese momento, “Ballester, en solitario, fue capaz de responder con la misma lucidez a contextos distintos”, como indicó uno de los comisarios de la exposición en la presentación, Jaime Brihuega. En libertad, y a espaldas del mercado, el artista siguió con su propio camino, alejado de la hoguera de las vanidades y vendiendo obras sólo a aquellos a quienes conocía personalmente y con criterios e intereses afines.  “El éxito y la fama hacen a la gente estúpida y también al producto”, declaró. Dicho todo lo cual, no crean que si se acercan a su obra se van a encontrar con composiciones crípticas para los muy iniciados; la vía de expresión de Ballester es directa y sincera. Como se ha propuesto la Fundación Bancaja, una figura a rescatar.

3-Jaume Plensa. Ciutat de les Artes i les Ciències. Hasta el 3 de noviembre.

Jaume Plensa parece habernos traído la Isla de Pascua aquí mismo, a la Ciutat de les Arts i les Ciències, de la mano de la Fundación Hortensia Herrero. Un paseo junto a las siete grandes cabezas instaladas en el lago situado tras el Palau de Les Arts es una visita obligada, preferiblemente al atardecer veraniego. Aunque recuerden que las cabezas seguirán con nosotros hasta bien entrado el otoño.

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Esculturas de Jaume Plensa en la Ciutat de les Arts i les Ciències. | E3

Pero aparte del goce estético que supone esta colección de esculturas, resulta casi más interesante que la instalación sea una especie de trailer de lo que está por venir. Según declaro la propia Hotensia Herrero, Jaume Plensa “tendrá una intervención permanente en el una de las zonas más importantes de nuestro futuro Centro de Arte” que se situará en el histórico Palau de Valeriola. Además, la Fundación comprará dos de estas cabezas, que itinerarán por distintas zonas de la Comunitat Valenciana.

2-Caso de estudio: Equipo Crónica. Mirándose en el espejo de la Vanguardia. IVAM. Hasta el 8 de septiembre.

1- Fernand Léger y la vida moderna. IVAM. Hasta el 15 de septiembre.

Y aquí es donde viene la “trampa”. El IVAM ha celebrado este año su 30º aniversario exhibiendo músculo y recuperando prestigio -ahí está la exposición Tiempos convulsos con la que ha mostrado la dimensión de sus fondos- . Pero el equipo de José Miguel G. Cortés se ha mostrado especialmente ilusionado con haber conseguido reunir una completa retrospectiva de una de las figuras de las vanguardias del Siglo XX, que además es uno de los grandes precusores del pop-art. Dicho de otro modo, la obra de Fernand Léger materializa los ejes expositivos en los que el museo más importante de la Comunitat se siente más a gusto.

En estrecha colaboración con la Tate Modern de Liverpool, Fernand Léger y la vida moderna reúne un centenar de obras entre pinturas, dibujos, grabados, textiles, cine y fotografía, realizados por el artista desde 1918 hasta 1955, año de su muerte. No por casualidad ocupa la Galería 1 del museo, con las producciones del cubista francés divididas en cuatro áreas temáticas. La dimensión de la exposición, según el director del IVAM es tal que “en los últimos 20 años no se ha visto una exposición sobre Léger en España de esta intensidad, y dudo que haya otra similar en otros 20 o 30 años”.

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“Fernand Leger y la vida moderna”. Vista de sala con el mural “Joies essentielles” al fondo. | E3

Pero además, la exposición tiene un plus. En la misma planta baja del IVAM se encuentra Caso de estudio: Equipo Crónica. Mirándose en el espejo de la Vanguardia. En una pequeña sala se muestra, tal y como indicó G. Cortés, “cómo los artistas se vinculan a través de sus creaciones”; y cómo las creaciones adquieren vida propia a través del tiempo. Hay una Menina tan característica del Equipo Crónica, ejecutada como seguramente hubiera hecho Léger; y dibujos de trazo inconfundiblemente legeriano adquieren tres dimensiones en las manos de Manolo Valdés y Rafael Solbes. Así que se puede concluir que son dos exposiciones en una, la primera de grandes proporciones y la segunda en una sala menor, que por sí solas demuestran de una manera grata y didáctica cómo evoluciona el gusto a través de los tiempos.

Hasta aquí las recomendaciones artísticas veraniegas de las que pueden ustedes disfrutar en la capital. Por si alguien lo duda, se llevan muy bien con la playa y la paella. Desengrasan la mente. Pero no con las chanclas ni con los bermudas; entremos a los museos de forma presentable, no seamos cutres. Disfruten lo que queda de verano, que aún da para mucho.

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