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La pérdida hasta junio de 2018 de vuelos a Bucarest redujo pasajeros

El aeropuerto de Castellón aumentó el movimiento de aviones y perdió viajeros

Aerocas apuesta por abrir nuevas rutas y por diversificar la actividad de la instalación, de acuerdo con el plan estratégico aprobado el año pasado

El aeropuerto de Castelló perdió pasajeros en 2018.

El aeropuerto de Castellón aumentó en 2018 el movimientos de aviones, 2.445 operaciones por  1.630 en 2017, que han utilizado sus instalaciones, mientras que ha descendido el número de pasajeros que pasaron por su terminal, 117.368 por 144.221 en 2017. Circunstancia que se da cuando se registra el mayor número de operaciones de despegue y aterrizaje registrado desde su apertura hace cuatro años.

Estos datos estadísticos recogidos en la web corporativa de Aerocas permiten constatar un uso cada vez mayor del aeropuerto por empresas de formación y adiestramiento de futuros pilotos o de aquellas dedicadas al mantenimiento y desguace de aeronaves. En la línea de diversificación de actividades que apunta el director general de Aerocas, Joan Serafí Bernat.

La instalación de empresas como Panamedia, vinculada a la formación de pilotos, con gran actividad desde el pasado verano, o el uso de la base por parte de la firma Jet Aircraft Services (JAS) para el desmantelamiento de aviones, tienen que ver con este incremento del número de operaciones de llegada y salida de aeronoves. Todo en la línea de diversificación de actividades apuntada por Bernat, de acuerdo al Plan Estratégico.

La pérdida de viajeros guarda estrecha relación con la suspensión de vuelos por parte de Blue Air, que opera entre Castellón y Bucarest, y los de Ryanair a Bristol. Tras un primer semestre en que estuvo suspendida la línea, lo que restó pasajeros, desde junio pasado se recuperó la normalidad en los vuelos a la capital de Rumania y eso se reflejó en las estadísticas que recogen en septiembre y octubre 339 y 393 movimientos de aviones.

El regreso de Blue Air con la conexión con Bucarest desde el verano también se reflejó en la llegada de pasajeros 13.243 y 13.564 en septiembre y octubre, lo que contrasta con los 6.949 de febrero. Con la vuelta de la aerolínea rumana, la actividad diaria de la base castellonense se recuperó, pero no lo suficiente para alcanzar el número de viajeros de 2017, 144.221.

Ante un mercado muy fluctuante, desde Aerocas se apuesta por la apertura de nuevas rutas -pendiente la conexión con Madrid- y  la diversificación de actividades, como recoge el plan estratégico aprobado durante el inicio del año 2018. Dentro de estás están las de acogida de las dos escuelas de formación de pilotos que compartirán espacio este año, dado que a la ya instalada el pasado verano, Panamedia, se sumará la británica Skyborne Airline Academy.

Mientras como han apuntado en varias ocasiones los gestores del aeropuerto castellonense se apunta como opción que contribuya a esa diversificación de la oferta de actividades la puesta en marcha de una Zona de Actividades Complementarias (ZAC), que Aerocas quiere ubicar próxima al aeropuerto y que permitirá acoger a empresas vinculadas o no al sector aeronáutico, que contribuirán a revitalizar la economía comarcal.

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