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Exposición en el Museu de la Ciutat hasta el 17 de febrero

La colaboración entre El Corte Inglés y la Academia de BB.AA. en 41 pinturas

Se reúnen las obras premiadas en el Concurso Nacional de Pintura de la Real Academia de BB.AA. de San Carlos patrocinado por El Corte Inglés

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La Real Academia de BB.AA. de San Carlos está de doble enhorabuena: por la conmemoración de sus primeros 250 años de existencia y por las dos décadas de su colaboración con el Ámbito Cultural de El Corte Inglés, que se materializa en su Concurso Anual de Pintura, en vigor desde el 2000. El presidente de la Academia, Manuel Muñoz, recordó ayer que “hace 20 años no se vivía una eclosión de la colaboración de la burguesía con el mundo del arte como la de ahora”, por lo que se puede afirmar que El Corte Inglés fue un pionero del mecenazgo privado.

Por estas razones, el Museu de la Ciutat inauguró ayer la exposición comisariada por Muñoz y el expresidente Román de la Calle en la que se recogen las obras premiadas desde entonces, junto a las que obtuvieron los accesits en las distintas ediciones. Muñoz indicó, de un modo particularmente esclarecedor, que estamos ante “una exposición de artistas y de jurados, que son, a fin de cuentas, quienes han debido elegir unas pocas obras -41- entre las 960 que se han presentado al concurso.

El profesor de la Calle -quien, dicho sea de paso, también dirigió la tesis doctoral de su sucesor en el cargo de la Academia, además de las de figuras como Vicente Todolí o José Miguel G. Cortés– ha profundizado también en el tantas veces invisible papel de los jurados. En este caso, siempre ha estado formado por cinco académicos, coordinados por los máximos representantes de la institución. Por eso, de la Calle ha resaltado que “la tranquilidad con la que acudo a este jurado no es la misma con la que voy a otros certámenes”.

Por su parte, Pau Pérez Rico, director de Comunicación de El Corte Inglés Comunitat Valenciana, ha recalcado la “enorme satisfacción” que le produce a la compañía haber potenciado el talento artístico sin interrupción incluso durante los años de la crisis, “cuando muy pocas empresas tenían posibilidad de patrocinar eventos culturales o de cualquier otro tipo”. En este punto, conviene poner sobre la mesa un dato no muy frecuente: las obras ganadoras del Concurso Anual de Pintura Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, pasan a formar parte de la institución pública, y no se las queda El Corte Inglés.

Román de la Calle ha confesado su suspicacias al inicio del proyecto, cuando se preguntaba si alguna obra ganadora no pasaría directamente a decorar el despacho de un alto ejecutivo. “Quisiera destacar la generosidad de El Corte Inglés, porque las obras escogidas pasan a pertenecer al patrimonio cultural de todos los valencianos”.

El concurso se convoca para obras de gran formato y está dotado con 6.000 euros para la ganadora, y dos accésits de 3.000 euros. “Siempre he pensado la Historia del Arte Valenciano se quedaría coja sin los premios con que las instituciones han impulsado el arte”, declaró de la Calle.

La exposición

Las 41 obras que se pueden visitar en el Museu de la Ciutat están ordenadas temáticamente y no por orden cronológico. Como indicó Muñoz, constituyen una foto de la diversidad del arte de lo que llevamos de siglo. “Ahora que tanto se habla de cómo está cambiando el trasporte, o la tecnología, hay que decir que la velocidad a la que evoluciona el arte es muy superior a todo eso. Cada año es totalmente distinto”.

Así, las obras se dividen en cuatro salas: una dedicada al post-pop, una figuración de marcado carácter gestual con la huella de Jean-Michel Basquiat como influencia aglutinadora; otra sala para el expresionismo figurativo, cercano a la reflexión existencial, más que política, como sucedía en el Siglo XX; una tercera centrada en el constructivismo o pintura geométrica, un movimiento de gran tradición en la Comunitat, como demuestra el trabajo de los Eusebio Sempere, José María Yturralde o Javier Calvo; y, finalmente, una muestra del arte conceptual abstracto, quizá uno de los terrenos en los que las últimas dos décadas más se han prodigado.

La eterna contemporaneidad de la Real Academia de Bellas Artes

Es posible que una institución secular como la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos no sea demasiado conocida, incluso por muchos aficionados al arte. Conscientes de ello, y aprovechando el aniversario, sus dos últimos presidentes han aprovechado el encuentro con la prensa para describir su carácter de forma pedagógica.

En palabras de de la Calle, “la Academia nació hace 250 años promovida por el Ayuntamiento y la Universitat, es decir, por los propios ciudadanos. De ella nació la Facultad de Bellas Artes. Esto significa que obedeció a un movimiento ciudadano que sabía que podía transformar el perfil de la ciudad a través del arte”. El profesor explicó la importancia de este hecho histórico, ya que “sólo la Academia de París y la nuestra nacieron de un contexto universitario; el resto son academias palatinas”. 

Y Manuel Muñoz se ha encargado de describir su permanente estado de absoluta modernidad. Este aspecto resulta importante ya que conceptos como “arte contemporáneo” y “Real Academia” pueden ser difíciles de acoplar. “La Academia nació moderna y se mantuvo siempre moderna. En sus inicios fue neoclásica, que fue el movimiento artístico que surgió para acabar con el rococó; cuando el romanticismo fue el movimiento hegemónico, sus directores fueron artistas románticos; lo mismo sucedió cuando, más tarde, el realismo se impuso. Y así hasta hoy. La Academia se ha movido siempre a partir de un espíritu absolutamente contemporáneo”. Sus fondos son difíciles de cuantificar: unas 15.000 obras están depositadas en el San Pío V, y sólo son una parte.

Hasta el 17 de febrero lo  pueden comprobar en las salas que el Ayuntamiento ha cedido a la Academia en el Museu de la Ciutat para celebrar esta exposición. Y seguir con una colaboración entre ambas instituciones que ha hecho evolucionar a la ciudad y a su patrimonio durante dos siglos y medio.

 

 

 

 

 

 

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