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Las inversiones de impacto crecen un 8% y superan los 228.000 millones

Ayer se celebró en Valencia el Fi18- Impact Investing Foro, un encuentro entre inversores, empresarios y emprendedores sociales donde se describió el panorama actual y las oportunidades de invertir más allá de la especulación

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Catalina Parra, presidenta Chandra 3x; María Ángeles León, cofundadora Open Value Foundation; Daniele Calzolari, reponsable de de La Bolsa Social; y Francisco Soler, director de Inversiones Creas

A nivel mundial existen más de 228.000 millones de euros bajo gestión en inversiones de impacto, lo que supone un crecimiento del 8% respecto al año anterior. Además, el 76% de los proyectos están consiguiendo retornos en línea con sus expectativas y un 15% por encima de ellas.

Estas fueron las cifras expuestas ayer por la mañana en el Fi18- Impact Investing Foro celebrado en Valencia, un evento dirigido a inversores, filántropos y asesores financieros decididos a contribuir a un futuro mejor y más sostenible. Las conocidas como inversiones de impacto son iniciativas profesionales y certificadas que aúnan patrimonio empresarial y fines sociales. Este Foro, impulsado por la Fundación Social Nest y con el apoyo de la Generalitat, persiguió convertirse en catalizador clave de  la inversión de impacto en España y acercarse a la economía y al emprendimiento desde un nuevo punto de vista.

A través de mesas redondas, conversaciones y pitches, Fi18 animó a empresarios e instituciones para continuar con el impulso de oportunidades de inversión en impacto. Entre los ponentes destacaron María Ángeles León, cofundadora Open Value Foundation, Daniele Calzolari, portavoz de La Bolsa Social, y Francisco Soler, director de Inversiones Creas, protagonizaron un interesante debate sobre la inversión de impacto en nuestro país.

Estamos aquí para cambiar las cosas y la sostenibilidad de los negocios es esencial. Los emprendedores son héroes, pero necesitan apoyo. Existe una demanda creciente para invertir en proyectos sociales porque estar en contacto con gente genera un valor humano a largo plazo imposible de conseguir con las especulaciones a corto”, apuntó Daniele Calzolari.

Por su parte, para que la simbiosis entre fundaciones y emprendedores sociales e inversores funcione es necesario alinear los intereses. “Es esencial que el emprendedor sea transparente y honesto y comunique al inversor las necesidades reales de la compañía. Además, el emprendedor tiene que estar abierto a críticas y saber identificar y reconocer las carencias para que el inversor pueda colaborar en su mejora y resolución”, aseguró el director de Inversiones Creas.

Según, María Ángles León, al principio los emprendedores piensan que es muy duro seguir todos los pasos formales que exige el inversor, pero al final se adaptan a las necesidades mínimas e incluso las mejoran. “No es fácil encontrar el punto medio entre la necesidad social y el inversor, pero la determinación de un rigor mínimo es bueno para ambas partes”, reconoció la experta.

Eso sí, la inversión de impacto lo que necesita es mucho tiempo. “Los efectos del fondo de impacto que lanzamos hace poco los verán mis hijos o incluso mis nietos, si los ven. Y esto es un cambio cultural muy grande. Hay que pensar en las generaciones futuras y aceptar que no pasa nada por no obtener un retorno personal inmediato si la satisfacción llega más tarde”, advirtió María Ángeles.

Por último, muchos ponentes coincidieron en que ni el marco legal, ni las Administraciones, ni la sociedad en general están preparados ni adaptados a este cambio de modelo, que es muy nuevo. “Para los filántropos y para las fundaciones es muy raro lucrarse de los pobres y para los inversores destinar parte de su cartera a inversiones de impacto es una operación demasiado arriesgada y de la que desconfían”, concluyó la cofundadora de Open Value Foundation.

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