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La primera jornada del congreso Smart Cities for Smart Citizens pone el acento en la dimensión humana de las ciudades

La felicidad de los vecinos debe ser un objetivo de las smart cities

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La felicidad de los vecinos debería ser uno de los objetivos que deben cubrir las smart cities, según se puso de manifiesto durante la primera jornada del congreso Smart Cities for Smart Citizens que se celebra hasta mañana en La Marina de València. La tecnología es sólo una parte de las ciudades inteligentes y, posiblemente, no la más importante. Una premisa que defiende, por ejemplo, Charles Landry, experto internacional en el uso de la imaginación y la creatividad para el cambio urbano.

“La creatividad en una ciudad no puede ser regulada pero sí se puede potenciar. Por eso revitalizar una ciudad, desde el punto de vista creativo, es un arte y precisa de un fuerte liderazgo”, ha afirmado en su intervención. Para Landry, la cultura revitaliza la economía de una ciudad y mejora la confianza de los ciudadanos y, sobre todo es capaz de “atraer a nuevos e interesantes habitantes”.

Una afirmación que quedó refrendada por las siguientes intervenciones que pusieron en todo momento el acento en el aspecto humano de las smart cities. Como hizo el alcalde de la ciudad o el conseller de Hacienda. Ribó ha señalado que el objetivo es mejorar la vida de los ciudadanos y Soler recordó que fueron las ciudades las que pusieron en marcha las universidades. “Las ciudades inteligentes lo son porque disponen de una creciente masa crítica de personal que combinan su talento añadiendo innovaciones. Estas personas, aun con su diversidad, encuentran la forma de catalizar y sintetizar ideas y enfoques que hacen crecer a la ciudad como conjunto”, añadió el conseller.

Vicent Soler terminó su intervención mencionando el futuro programa de investigación que la UE prepara para el periodo 2021-2028 y la “atención que se añade a la existente ante la política urbana, científica y tecnológica que aborde el nuevo Gobierno de España”.

Vicent Llorens, director general del Consorcio València 2007, expresó su deseo de que el congreso sirva para introducir una reflexión ética y social comprometida sobre la brecha tecnológica, puesto que “la tecnología también segrega y causa miedo; y no toda la gente tiene acceso a ella por razones de edad, de recursos o de ubicación territorial, por ejemplo”.

El director estratégico de La Marina de València, Ramón Marrades, explicó como se ha ido desarrollando el proyecto que aúna objetivos diversos: desde abrir el frente marítimo a la ciudad, convertirlo en un espacio ciudadano para el disfrute de todos, un lugar de convivencia para los vecinos de los barrios, un difusor de cultura popular, un atractivo turístico y un hub tecnológico que sirva de tractor para el desarrollo de nuevas actividades económicas. Y todo eso, aseguró, hay que hacerlo contando con los barrios y el vecindario.

La jornada matinal ha concluído con una mesa redonda sobre la gestión pública de las smart cities, moderada por el director estratégico de La Marina de València, Ramón Marrades.

La mesa redonda puso de manifiesto que la dimensión humana de las smart cities tiene una importancia categórica, porque de lo que se trata es de hacerlas más fáciles, más cómodas y más amistosas. Por ejemplo, Iván Martí aseguró que la plataforma Connecta València que la Diputación pone a disposición de los municipios sirve para una gestión eficiente de las cargas económicas más onerosas para sus arcas: iluminación, gestión de residuos, ciclo de agua y la eficiencia energética.

Leticia Ortega, del Instituto Valenciano de la Edificación, explicó el propósito del programa europeo Alter Eco que propugna un turismo sostenible; mientras Javier Ibáñez, de Las Naves, sostenía que la smart city debe ser sostenible y, además contribuir a la felicidad del ciudadano y como ejemplo sugirió mirar a las caras de los que van en bici y los que están en un atasco.

El centro de alimentación sostenible de la FAO, a La Marina

vecinosRibó ha revelado que el futuro centro internacional de alimentación sostenible que se va a crear en colaboración con la FAO se ubicará en La Marina, y concretamente en el segundo piso de la que fuera base del equipo Alinghi, cuya primera planta acogerá el centro de ciberseguridad de Telefónica.

“Ese centro internacional de alimentación sostenible va adelante y se va a instalar aquí en La Marina. En principio, el núcleo duro van a ser el Ayuntamieto y FAO, pero estamos trabajando y acotando el marco legal para que pueden colaborar empresas y fundaciones”.

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