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Antonio Fernández, presidente de Provia

“A partir de 2020 se harán casas con emisiones cero”

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Antonio Fernández, presidente de Provia / Reportaje gráfico: Álex Domínguez

Hace un año, Antonio Fernández, consejero delegado de  Maisa Promociones, fue reelegido presidente de los promotores de la provincia de Alicante (Provia). Este economista alicantino lidera un proyecto de recuperación reputacional del sector y, sobre todo, representa a un centenar de empresarios que afronta la recuperación de la compra de vivienda.


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– Brevemente, ¿cómo y cuándo entra a formar parte del sector?

– El Grupo Maisa tiene más de 50 años y lo fundó nuestro padre, Marcial Fernández. Estamos ahora mismo en segunda generación los tres hermanos como responsables de distintos departamentos. La empresa nació en Elda, donde siguen estando nuestras oficinas centrales. Empezamos haciendo viviendas de protección oficial en Alicante que fue para lo que nos vimos. Ahora nos centramos únicamente en la provincia de Alicante.

– ¿Desde cuándo está en Provia?

-Nos integramos al poco de incorporarme a la empresa, allá por el año 92-93. Hemos estado siempre interviniendo en áreas de trabajos, comités y juntas directivas durante muchos años. Hasta que hace cinco años, se me propuso que formara un equipo para presidirlo. Fue elegido por cuatro años. Hace poco más de un año fui reelegido y será la última porque así viene fijado en nuestros estatutos.

– Lógicamente, toca hacer un balance de su primera etapa como presidente en Provia que fue en una época complicada de crisis.

– Relevé a Francisco Murcia Puchades quien lo hizo muy bien en una etapa muy complicada. Al coger la presidencia y junto a mi equipo directivo, formado por Pedro Soliveres de  Vapf y Pablo Serna de  TM Grupo Inmobiliario, nos planteamos que nuestro objetivo principal era normalizar la imagen el sector, tanto con los potenciales clientes como con los medios de comunicación. En segundo lugar, intentar aportar seguridad jurídica, porque estábamos viviendo una etapa muy convulsa desde este punto de vista. En un sector como el nuestro, la credibilidad y la citada seguridad jurídica era básica para poder trabajar.

Durante esos cuatro años, creo que hemos hecho una buena labor y el sector empieza a ser reconocido. Nuestras opiniones empiezan a enmarcarse adecuadamente y se consideran que son profesionales. Creo que la reputación la hemos conseguido, pero la seguridad jurídica está complicada, a consecuencia de continuos cambios normativos y de unas resoluciones judiciales cada vez más inesperadas y seguimos trabajando.

– Y en este segundo mandato, ¿qué impresiones tiene tras comprobar que las cifras fueron positivas en 2017?

– El mismo equipo seguimos trabajando en estos objetivos. El principal, sin duda, es consolidar la seguridad jurídica, pero desde un punto de vista más práctico. Intentamos relanzar la primera residencia y facilitar a los jóvenes que puedan adquirir una vivienda. Respecto a la situación actual, nos encontramos con que el sector se ha recuperado en la demanda de la segunda residencia, pero no así en la primera.
No obstante, hay un dato que explica como el sector ha sufrido en estos años y es el de asociados. Provia llegó a tener más de 200 socios. En 2010, pasamos a 63. Ahora, estamos en torno a los 100. Sirve para hacernos una idea de cómo estamos evolucionando. Por otra parte, somos una de las asociaciones de promotores más numerosas de España. El perfil del promotor alicantino es de tamaño medio –volumen medio 40 o 50 unidades por año. No hay grandes promotores con algunas excepciones.

– ¿Puede resumir cuál es la situación actual del sector?

– La primera residencia para jóvenes sigue siendo un problema. La situación de la provincia se resume muy rápidamente. La demanda que depende de la segunda residencia en general está mejor que la de primera vivienda. Esa vivienda vacacional era demandada por el mercado nacional habitualmente y extranjeros. Ahora, el nacional está flojo, pero va recuperándose. El mercado extranjero está fuerte y cada vez más fuerte. Sin embargo, la primera residencia no se recupera. La situación de empleo, salarios bajos, de inseguridad en el trabajo, la ausencia total de planes de vivienda protegida… Todo esto son factores que hacen que nuestros jóvenes y, por primera vez, en muchos años tengan problemas de acceso a la vivienda. Nosotros estamos intentando hacerlo ver y colaborando con las administraciones para buscar fórmulas y soluciones.

– ¿A qué soluciones se refiere?

– Estamos trabajando con la Administración. Los Planes de Vivienda Protegida, con más o menos recursos, hay que recuperarlos. Hay para construir en la Comunitat Valenciana miles de viviendas en suelos destinados a ese fin, pero que no existen planes que permitan que se puedan desarrollar. Ahora, por primera vez en muchos años, el Ministerio acaba de aprobar un nuevo plan, pero es un plan enfocado hacia el alquiler y no hacia la compra. Nosotros estamos intentando convencer a la Administración de que la compra o el alquiler sea una opción.

– ¿Cómo ha sido la caída de la VP en la provincia de Alicante?

– Prácticamente ahora mismo no existe. Probablemente, en la ciudad de Alicante se hayan hecho 30-40 viviendas en 2017. Pero los problemas presupuestarios de los últimos años, han hecho inviable que en la Administración invirtiera. Bien es verdad que, en esa época, ha habido un exceso de vivienda, con lo que no parecía razonable que se construyeran más. De hecho, han habido momentos en que los precios de la vivienda libre era más baratos que el precio al que se debería hacer y vender una VP. Esa situación está revirtiendo.

– ¿Hablamos de una situación y datos preocupantes?

– Las estadísticas ni salen. Hablamos de datos residuales. El tema de la vivienda protegida es un drama y habrá que buscarle una solución. Poco a poco, la Administración se está dando cuenta de que no solo el alquiler es la solución habitacional que todo el mundo desea.

– ¿Cuál sería para Provia un plan razonable de vivienda protegida?

– Si no recuerdo mal, en el último plan de vivienda, hablamos de 200 millones para la Comunitat Valenciana de los cuales el 30 % de esas ayudas, las debía poner el gobierno autonómico en tres años.

Entre los cambios y los relevos

– La transformación digital está suponiendo muchos cambios en la industria y también en la construcción. En muchos casos, como en su empresa, también se ha producido relevo generacional. ¿Hay un nuevo perfil de promotor y cuáles son sus inquietudes?

– Para que se haga una idea, del comité ejecutivo de Provia, los dos vicepresidentes son responsables de compañías que, como Grupo Maisa, tienen más de 50 años. Eso le da una idea de que los actores no son tan nuevos, lo que sí han cambiado son las formas. Sí han cambiado y hay segundas y terceras generaciones. Hay un tipo de promotor que ha desaparecido con la crisis. Los que hay vivos, son los que han demostrado fortaleza económica y mental y han demostrado honestidad y adaptación. Lo que hoy estamos haciendo en el sector no se parece en nada a lo que hacíamos hace diez años. No se parece ni lo que hacemos para vender, ni dónde buscamos a nuestros clientes, ni el producto. Todo ha cambiado.

– Entonces, ¿la desaparición de las empresas promotoras no es imputable solo a la crisis?

– No solo. Pensemos, por ejemplo, en Alicante ciudad el único mercado que se ha mantenido vivo es el de segunda residencia destinada a extranjeros. No es fácil para una empresa acostumbrada, durante 40 años, a vender un producto en el mercado nacional pasar a hacer a uno extranjero. Todo es diferente: canales de comercialización… Es una adaptación que te tiene que coger con cierta fortaleza financiera para llevarla adelante. Lo que ha hecho mucha gente es simplemente dejarlo. No tienen por qué haberse arruinado.

– ¿Hacia dónde nos llevan esos cambios?

– El otro día asistí en Alcoy a unas jornadas de Industria 4.0 donde quedó claro que el objetivo final es conseguir crear empresas que sean capaces de leer, casi de manera instantánea, lo que sus potenciales clientes buscan y tener sistemas de fabricación rápida e inmediata. Pensé, entonces que debe haber una promoción 4.0, porque eso es lo que nosotros hemos hecho. Es decir, las empresas que ahora están teniendo éxito en el mercado se han sabido adaptar a lo que piden sus clientes. Pero es que cada cliente de cada nacionalidad es diferente. Hay empresas que se han especializado en un tipo de mercado nórdicos, otros en ingleses… se han especializado en todo, no solo en los canales, sino también en el tipo de casa.

Estamos adaptando cada edificio a lo que el cliente pide en cada momento. Es una adaptación flexible porque nadie vende si no le das al cliente la oportunidad de personalizar su vivienda. Eso antes se reservaba a las viviendas de lujo. Hoy en día no es así. Nosotros tenemos un equipo especializado en la personalización de cara a cualquier venta. Todo eso es lo que pretende la Industria 4.0 y nosotros lo estamos haciendo.
Además con un componente tecnológico de primer nivel. Lo que hacemos nosotros son más máquinas que edificios. En los presupuestos de obra, antes, las denominadas instalaciones eran aproximadamente un 20 % del total.

Hoy estamos acercándonos al 40 %. Pero es más, las casas que hacemos son un 70 % más eficientes que hace diez años. A partir de 2020 se harán casas con emisiones cero. Me gustaría que se pusiera en valor el esfuerzo de modernización que estamos haciendo. Por eso, cuando nos hablan del sector del ladrillo no nos gusta. Probablemente la partida del ladrillo ha dejado de tener la importancia.

– ¿Quiere decir que se acercan al sector tecnológico?

– No diría tanto. Este sector se ha convertido en una industria de hacer viviendas. No se trata de poner hormigón y ladrillo solo. Eso es evidente.

Recuperando credibilidad

– Antes ha mencionado la recuperación de la reputación de la figura del promotor. ¿Cree que ese mensaje ha calado en la sociedad?

– La reputación del sector se ha visto seriamente atacada por dos razones. La primera tiene que ver con una construcción desordenada que ha puesto en el mercado un producto de baja calidad. Luego, además, los consumidores se encontraban con que detrás no había nadie que les respondiera. En segundo lugar, por los muchos casos de corrupción relacionados con el sector.
A la primera, hoy en día, los promotores que están trabajando son gente profesional que ha sabido salir de la situación poniendo productos de alta calidad. Además, hoy en día las redes sociales y la intercomunicación impide que un promotor ponga en el mercado un producto dudoso. A ese promotor le quedan dos días.
Respecto a la honestidad y a la honradez, siempre hemos explicado allá donde nos han dejado, que no es un tema de sectores, sino de personas. El tiempo te va dando la razón y la gente y las administraciones, poco a poco, van confiando en nosotros.

– ¿Cómo será el promotor del futuro más próximo?

– Hay varios aspectos curiosos que me gustaría comentarle. Por un lado, el perfil de nuestros asociados se está ampliando. Ya no somos solo promotores. En Provia, han entrado varios fondos de inversión, un par de family offices, equipo de profesionales que hacen desarrollos en acuerdos de joint venture con promotores. El sector se está transformando y en consecuencia, cada vez es más variado. Lo que sí está claro es que el perfil de profesionalización es sensiblemente mayor. Para hacer un edificio hoy, hace falta mucho más talento.

– ¿Cómo están gestionando desde Provia esas alianzas con otros sectores profesionales?

– Un ejemplo se vio en las jornadas del año pasado. Desde nuestra asociación, dado que los cambios son vertiginosos, hemos creado grupos de trabajo donde las empresas dejan de hacer competencia y pasan a hacer “coompetencia colaborativa”. Contamos con un grupo de comercialización de viviendas en todo el mundo, formado por nueve empresas promotoras y que colaboramos saliendo a los mercados todos juntos a vender nuestros productos.

Pienso que no es un problema de competencia, ni de capacidad financiera, sino que se trata de contar con el suficiente producto para ser atractivo en el mercado internacional.

– ¿Podrá poner un ejemplo?

– Por un lado, hemos hecho mercados maduros. Llegamos a un acuerdo con APIs en Inglaterra, donde estaban incluidos cerca de un millar de agentes. Hemos realizado dos viajes de prospección a países como Polonia. También fuimos a Rusia. En estos momentos, vamos a Kazajistán. Una parte del trabajo de este grupo es abrir mercados. ¿Por qué Alicante es la provincia de España que más viviendas vende a extranjeros? No es casualidad. Porque aquí hay un tejido promotor que desde hace muchísimos años estamos acostumbrados a buscar a nuestro cliente fuera. Estuve hace poco en la Second Home de Bruselas. En la feria, la Costa Blanca tenía presencia en el 60 % de los estands, seguida de lejos por Málaga. Ese es el secreto.

La lentitud administrativa pone en jaque al sector

El presidente de Provia apela, durante la entrevista, en varias ocasiones a la seguridad jurídica. Los cambios normativos, con el Pativel al frente y la burocracia administrativa en general es vista como un grave problema no solo al desarrollo, sino a la aportación que el sector puede hacer a la sociedad. Hablamos de viviendas, pero también de empleos directos e indirectos.

– ¿Cuál es la relación de Provia con el Ministerio de Fomento?

– Las relaciones en Madrid las llevamos por la asociación nacional. Hace tres meses nos reunimos con ellos para hablar de este Plan de Vivienda. Y entre los puntos que tratamos estaba precisamente ese plan, el exceso de regulación –por las diferencias normativas existentes entre las distintas comunidades autónomas– y otro problema sangrante es la lentitud y la pasividad en la concesión de licencias. No es de recibo que un promotor que tiene que diseñar un producto y otros muchos factores no sepa cuánto van a tardar en contestarle. Eso hay que cortarlo de raíz.

– ¿El cuello de botella está entonces en los ayuntamientos o en las consellerias?

– Eso se lo dijimos al Ministerio en Madrid, porque son los únicos que con una normativa general pueden solucionarlo. Lo hemos intentado uno a uno y no hay manera. Nuestra única esperanza es que desde Madrid o desde la Generalitat Valenciana se genere algún tipo de norma que regule este tipo de licencias. Hay ayuntamientos receptivos y otros que no. No podemos depender de si el técnico se pone enfermo o no. En las responsabilidades que los promotores estamos cayendo no es de recibo. En València tardan once meses en dar una licencia de obra y en Alicante, siete meses. Estamos indignados. La ley dice que hay dos meses para dar una licencia. Que se cumpla. Nosotros pedimos que la Administración actúe diligentemente.

– ¿Se han perdido empleos por este motivo?

– Es obvio. Cada vivienda que se construye genera 2,25 puestos de trabajo al año. Un edificio de 100 viviendas genera el equivalente a 225 puestos de trabajo/año directos e indirectos. Si en lugar de empezar la obra hoy comienzo dentro de siete meses, haga cuentas. Pero es que eso genera inseguridad jurídica y pérdidas económicas. Es que no gana nadie. Es sencillo, si está mal que no nos den la licencia.

– ¿Cómo está abordando Provia el Pativel?

– Creo que es una buena idea mal ejecutada. La protección de los valores es una exigencia social, pero el Pativel fue más allá de la protección, pues la hizo de manera genérica. En la última versión, se ha concretado que es lo que hemos estado demandando, si bien habíamos pedido más.

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