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Zeleros proyecta desde València el sistema de transporte del futuro

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Tras el éxito logrado en la competición internacional, los fundadores de HyperloopUPVDavid Pistoni, Juan Vicén y Daniel Orient– deciden constituir Zeleros, una empresa cuyo objetivo es desarrollar el quinto sistema de transporte más sostenible y eficiente y que permitirá mover personas y mercancías a velocidades en torno a los 1.000 km/h.

Zeleros entró en la incubadora Lanzadera, en el programa Garaje, hace unos meses para impulsar su transformación en una empresa tan disruptiva como viable. Porque una cosa es desarrollar un concepto de ingeniería y otra es que económicamente sea viable y que, como empresa, tenga futuro.

sistema de transporteEl proyecto es tan sugerente y tiene tantas posibilidades que, en poco más de un año, Zeleros ha ido sumando apoyos, como el premio otorgado por la Fundación Everis, dotado con 60.000 euros. El equipo ganó el concurso, imponiéndose a más de 1.200 propuestas procedentes de 28 países. Este premio les ha permitido completar el equipo con especialistas en diversos campos. Hoy día, la empresa cuanta no solo con ingenieros, sino también con físicos, expertos en finanzas y otros especialistas en el área de empresa.

Un sistema más rápido y eficiente
El sistema de transporte que Zeleros promueve se distingue de otros ya existentes como el Maglev -el tren levitante japonés que alcanza los 600 km/h- en que el vehículo de transporte circula por un tubo de vacío. Con esta decisiva mejora, la velocidad que puede alcanzar el vehículo es de 1000 km/h, es decir, el triple de lo que actualmente consigue la alta velocidad convencional.

“El tubo de vacío -explica Pistonievita el rozamiento y, por lo tanto, mantiene la velocidad que se imprime en la fase de aceleración”.

Las ventajas son evidentes: además de la velocidad, “está la sostenibilidad -agrega Juan Vicén-. No contamina al utilizar energía eléctrica y, además, esta puede ser de fuentes renovables”.

Una de las propuestas que quieren introducir en el proyecto es el uso de placas solares como recubrimiento del tubo para generar electricidad, con lo que el sistema se autoabastecería de energía y evitaría emisiones a la atmósfera.

La puesta en marcha de esta disruptiva tecnología supondrá todavía entre tres y cinco años más de trabajo y una inversión que estiman en unos dos millones de euros.
Una cifra que parece elevada, pero que no asusta a las compañías de sistemas de transporte o infraestructuras. De hecho, ya se han puesto en contacto con Zeleros varias grandes empresas de construcción de vehículos y de infraestructuras, que ven la solución del transporte del futuro.

Con la segunda red de alta velocidad más extensa del planeta, España no entra dentro de sus objetivos prioritarios, aunque admiten que sí podría instalarse alguna línea aprovechando trazados ferroviarios o carreteras en desuso, donde el terreno ya esté preparado.

Ideal para USA y Europa
Sin embargo, los socios de Zeleros ven un gran futuro “en Estados Unidos, Oriente Medio, Asia Central y, por supuesto, Europa”, asegura Juan Vicén. Zonas donde la geografía no sea demasiado accidentada y todavía carezcan de sistemas avanzados de transporte.

Zeleros, con su proyecto, quiere ser la alternativa eficiente al “transporte de media distancia. El trayecto ideal es entre 500 y 1.000 km, donde se competiría ventajosamente con el avión. Además, nuestro sistema de transporte llegaría hasta el centro de las ciudades, como lo hace el tren convencional”, añade David Pistoni.

Como ejemplo, Pistoni pone una equivalencia: “Sería como una red de metro pero que, en lugar de unir calles o barrios, unirá ciudades y países a través de las estaciones”.

Una red que serviría lo mismo para transportar pasajeros que mercancías, discriminando horarios según el uso, con lo que el nivel de utilización sería muy elevado y, por lo tanto, con una amortización más rápida de la inversión.

Zeleros, además, concibe las estaciones como núcleos multimodales donde se pueda acceder a otros sistemas de transporte, sea ferroviario o aéreo.

Menor coste energético y más velocidad que el AVE
La complejidad de las infraestructuras tampoco son un problema que les quite el sueño a los socios fundadores. Además de la posibilidad de utilizar infraestructuras existentes, la construcción del tubo puede ser más sencilla, ya que se pueden utilizar prefabricados para montar in situ.

De hecho, estiman que la inversión por km sería de unos 20 millones de euros, lo que supondría algo menos de lo que cuesta un km de alta velocidad convencional y una quinta parte de lo que ha costado el Maglev japonés, obteniendo menores costes energéticos que el AVE.

El proyecto es tan atractivo que ya ha llamado la atención no solo de inversores y empresas privadas, sino también de entidades públicas promotoras de proyectos innovadores. Así cuentan con ayudas Feder, a través del Ivace.

En la actualidad, el equipo está inmerso en lo que será la primera prueba en condiciones reales, utilizando un circuito de 2 km de longitud con el fin de validar la tecnología tanto del tubo como del vehículo.

Exigentes consigo mismos
Su llegada a Lanzadera les servirá para adquirir los conocimientos necesarios para desarrollar el proyecto empresarial, más allá de la tecnología. Buscar inversores adecuados, seleccionar partners que aporten al proyecto, saber negociar condiciones contractuales o proteger sus desarrollos tecnológicos son aspectos de la empresa que tienen que dominar.

Gestionar equipos, motivarlos, poner objetivos y coordinar un complejo trabajo técnico son otros aspectos de la empresa que están aprendiendo en Lanzadera en un proceso acelerado de formación.

Un equipo multidisciplinar

El núcleo de Zeleros lo forman tres impulsores del equipo HyperloopUPV. David Pistoni desempeña el cargo de director general; Daniel Orient se responsabiliza de la dirección técnica y Juan Vicén se ha reconvertido de ingeniero en director de Comunicación y Marketing.

Paula Baeza es la responsable de negocio y desarrollar la estrategia de marketing, mientras Iván Torres se dedica al desarrollo de los sistemas electrónicos y el hardware. José Félix González y Daniel Fons se ocupan de otras áreas técnicas, como automatismos y sistemas energéticos.

El equipo cuenta además con colaboradores que completan un proyecto multidisciplinar en el que caben las ingenierías de infraestructuras, industrial, aeroespacial y energéticas.

Un equipo que tiene que resolver muchas cuestiones en las que las técnicas no son siempre las mayores, como es obtener las correspondientes patentes para proteger la propiedad industrial e intelectual del sistema.

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