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Ximo Puig: “Es hora de tender puentes, de dialogar. Ayer asistimos al mayor fracaso de la democracia”

Aunque su intervención se inició con un llamamiento al optimismo, el discurso de esta mañana de Ximo Puig en el Forum Nueva Economía no tuvo nada de condescendiente. “Ayer -afirmó- asistimos al mayor fracaso de la democracia”.

Tras los hechos de ayer -celebración de un referéndum ilegal y contundencia en el uso de la fuerza para impedirlo- el presidente de la Generalitat afirmó que “hoy España no es la misma que ayer. Es el momento de oxigenar, de cerrar heridas y recuperar el espíritu de las Constituyentes. Hay luz al final del túnel: la luz del diálogo, del encuentro. Lo que no podemos es seguir anclados en el inmovilismo, hay que abordar el problema, porque todavía estamos a tiempo”.

Puig se mostró favorable a la constitución inmediata -“de horas”, aseguró- de una mesa que abra un proceso de diálogo que sea capaz “de construir un proyecto común para todos, un proyecto compartido”. Recordó que el estado de las autonomías del 78 ha sido uno de los grandes éxitos de la política, pero también reconoció que es un modelo agotado y que ahora se trata de conseguir “un estado de las autonomías del siglo XXI, un estado federal”, basado en la equidad entre los territorios y la igualdad entre los ciudadanos.

También se mostró crítico con el uso de “los boletines oficiales” para resolver problemas políticos. “Se ha olvidado –aseveró Puigque en democracia no se vence, se convence”. Puig agregó que la convivencia democrática se ha ido erosionando, que se ha establecido una xenofobia de baja intensidad que ha supuesto una fractura entre Cataluña y el resto de España. Si por una parte ha emergido el separatismo, por el otro han surgido reacciones separadoras, aseguró Puig.

El presidente abogó porque el 2 de octubre “no sea un punto de llegada, sino un punto de partida. Lo imprescindible en este momento es rebajar la tensión y recuperar el diálogo, porque aquí no hay ganadores. Ayer perdimos todos”.

Reforma del modelo territorial

Puig aseguró que es el momento de establecer puentes, mediante proyectos comunes para todas las autonomías, establecer una agenda que aborde los problemas territoriales, porque “no se puede abordar la crisis de Cataluña sin abordar los restantes problemas territoriales. Cataluña no puede ser la excusa para detener las reformas necesarias para crear un proyecto común y atractivo”.

Pero si los principales actores de este proceso “no son capaces de dialogar, que se aparten, en España y en Cataluña, porque parece que no han entendido nada”, advirtió. Para este primer puente Puig propone que se parta del estatuto de autonomía que impugnó el PP y que resulta ser hoy día el último espacio de acuerdo.

 

El segundo puente es que el Congreso aborde la reforma constitucional y el tercero el impulso inmediato a un nuevo modelo de financiación basado en la equidad territorial y la igualdad de los ciudadanos y para el que ya existe un documento.

Contra la recentralización

Para Puig, la España de las autonomías fue el mejor invento para articular España, pero aboga por un nuevo modelo territorial debe tener tres factores: lucha contra la recentralización; acabar con la infrafinanciación y conseguir una distribución justa de las inversiones públicas.

En el primer punto se mostró muy crítico con lo que denominó “élites centralistas“, que parecen monopolizar los centros de decisión de lo que es España. Acusó al gobierno central de reducir la autonomía y de azuzar la polarización entre territorios, una polarización en la que “hemos ido demasiado lejos”. Reivindicó la transformación del Senado en una cámara de representación federal, con reconocimiento efectivo de las nacionalidades, así como la participación de las comunidades autónomas en la Unión Europea.

Puig reiteró el discurso sobre la infrafinanciación y la calificó de detonante de la insatisfacción de los territorios, una infrafinanciación con efectos acumulativos. Sobre el déficit en las inversiones públicas, que achacó a la mentalidad centralista del gobierno de Madrid, anunció que mañana acompañará a los empresarios en su reivindicación del Corredor Mediterráneo, como un factor clave no ya para el desarrollo económico de la Comunidad Valenciana, sino de todo el arco Mediterráneo.

Tras anunciar que comunicará próximamente al ministro de Fomento las prioridades de su gobierno de inversión en infraestructuras, Puig aseguró que “ya no es tiempo de promesas. Es tiempo de calendarios, cifras concretas y presupuestos”.

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