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Devesa & Calvo Abogados, expertos en evitar conflictos en la empresa familiar

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Devesa & Calvo Abogados, expertos en evitar conflictos en la empresa familiar

DEVESA ABOGADOS

“Muchos de nuestros clientes son empresas familiares”, explica David Devesa. El Derecho Mercantil tiene mucho que decir para prever y solventar conflictos en este tipo de organizaciones, donde lo profesional y lo emocional se entremezclan y no es sencillo pasar de rol de padre, hijo o sobrino al de socio o CEO. “Es lógico que muchas veces los lazos afectivos nos cieguen para evaluar a nuestros seres queridos profesionalmente; y por eso debe tenerse la sensatez y la prudencia necesaria para apoyarnos en profesionales capaces de objetivar y poner distancias”.

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En la empresa familiar es prioritario establecer criterios y procedimientos para que prime lo profesional y la meritocracia sobre aspectos afectivos o de consanguinidad; igualmente, que es crucial separar gestión de propiedad así como el patrimonio empresarial del personal.

Todas estas cuestiones y otras que van a ser fundamentales para la supervivencia de la empresa familiar en el tiempo, tales como la incorporación de familiares a puestos directivos, las relaciones con los cónyuges (llamados “socios políticos”), los criterios de valoración de las acciones y participaciones, la entrada de terceros en el capital social de la empresa familiar y un largo etcétera han de vertebrarse y tener respuesta en un documento básico: el Protocolo de Empresa Familiar.

“Muchas familias empresarias piensan, erróneamente, como demuestra después la práctica profesional, que como sus relaciones familia-empresa son buenas, no necesitan de un Protocolo”, argumenta Devesa. “Pero es precisamente cuando las relaciones son pacíficas entre los miembros de la familia empresaria, el momento óptimo para afrontar el serio proceso de reflexión que supone redactar un Protocolo de Empresa Familiar”. Por contra, pretender solucionar los conflictos entre familia y empresa cuando estos ya están en su punto álgido “es lo mismo que tratar de apagar un fuego vertiendo sobre él un barril de gasolina”. El Protocolo de Empresa Familiar es un modelo de prevención de conflictos societarios.

De nuevo, la prevención y la capacidad de planificar marca la diferencia entre las empresas familiares que perduran con éxito y las que desaparecen fruto de cruentas disputas familiares. La sucesión, sea única o compartida, con una administración de la familia, externa o mixta, es algo que el Protocolo de Empresa Familiar no puede pasar por alto. Debe tratarse desde el diálogo y el consenso previo. “Se trata de ir definiendo las reglas del juego para que cada miembro de la familia empresaria sepa a qué atenerse y no llevarse a equívocos que terminen cristalizando en futuros conflictos societarios”.

Es importante, concluye Devesa, “que para que sea realmente útil debe ser actualizado con frecuencia tras su firma y objeto de seguimiento por el Consejo de Familia” (órgano encargado de velar por el cumplimiento del Protocolo, así como de regular las relaciones entre propiedad y gestión en virtud del mismo).