Robots

Socio Director S2Grupo

2016-abril-OPI-S2Grupo-Miguel-Angel-JuanPocas veces me ha resultado un texto legal tan interesante y ameno como el documento borrador del Comité de Asuntos Legales con recomendaciones para la Commission on Civil Law Rules on Robotics, del Parlamento Europeo. Casi diría que es un poco perturbador. Les pongo en antecedentes.

Determinados avances en Inteligencia Artificial en los últimos años, junto con un decidido avance de la utilización de robots en la industria, han despertado el interés de la sociedad en las consecuencias del uso de estos ¿dispositivos? en nuestras vidas.

Los medios de comunicación publican, con una cierta frecuencia, artículos relacionados con el asunto, lo que refleja el interés, en algunos casos la desconfianza, que los robots inspiran a los ciudadanos.

El Parlamento Europeo tiene una comisión encargada de la preparación de legislación sobre robótica y a esta comisión es a la que se ha dirigido el Comité de Asuntos Legales, para enviarle un borrador con recomendaciones que deberían tener en cuenta a la hora de legislar sobre el asunto.

No se trata aún de leyes, sino de conclusiones del proceso de análisis del Comité de Asuntos Legales. Conclusiones, cuando menos, curiosas.

Conclusiones y recomendaciones
En primer lugar, es la primera vez en mi vida que veo, en la introducción de un documento de recomendaciones legales, referencias al monstruo de Frakenstein, el Golem de Praga y los robots de Karel Capek (inventor del término), pero nuevos tiempos requieren nuevos modos.

En segundo lugar, los autores reconocen que la Humanidad está “en el umbral de una era en la que robots, bots, androides y otras manifestaciones de Inteligencia Artificial cada vez más sofisticados, parecen listos para desencadenar una nueva revolución industrial que, probablemente, no deje inalterado ni un estrato de nuestra sociedad, por lo que es de importancia vital para el legislador considerar todas sus implicaciones”.

El borrador aporta el dato de que la venta de robots se ha incrementado el 17 % anual desde 2010 a 2014, y el 29 % en este último año, siendo los fabricantes de piezas para automóviles y la industria de la electrónica los mayores responsables de este incremento. Además, las patentes de tecnología robótica se han triplicado en la última década.
No hay área que no vaya a recibir beneficios de eficiencia y ahorro a corto y medio plazo: entorno industrial, transporte, salud, educación, agricultura… En el largo plazo, los autores hablan de “prosperidad sin límites”.

Posibilidades del futuro
Para compensar, no se ocultan los posibles efectos negativos o, al menos, disruptivos para nuestra sociedad. Evidentemente, el futuro del empleo en un mundo en el que los robots sustituirían a los humanos en la mayor parte de los trabajos, está en el punto de mira, haciendo insostenible el sistema actual de seguridad social o las políticas fiscales y aumentado el riesgo de desigualdad social.

Tampoco la preocupación por la seguridad pública ante un fallo en la programación de un robot o un “hackeo” de una red de robots y sistemas robóticos, dado el incremento de sistemas autónomos que se prevé, como coches, drones o robots para el cuidado de dependientes o mantenimiento del orden público.

Por supuesto, también hay que tener en cuenta las dudas que se plantearán con la asignación de responsabilidades en casos de mal funcionamiento. ¿Debe hacerse cargo el fabricante, el programador, el dueño o el usuario?

La protección de los datos personales y de la privacidad se hará mucho más difícil en una sociedad en la que las máquinas se comuniquen unas con otras de manera autónoma, sin intervención e incluso sin conocimiento de los humanos que las utilizan.

Reflexión final
Impresionante. A mí, sinceramente, el hecho de que el legislador europeo empiece a tomar en serio estas cuestiones, me sorprende (gratamente) y me convence, aún más, de que esto va en serio. Eso sí, el momento álgido es cuando el documento dice y traduzco literalmente:

“Finalmente, hay una posibilidad de que, en el espacio de unas pocas décadas, la Inteligencia Artificial pueda sobrepasar la capacidad intelectual humana de manera que, si no estamos preparados, pudiera suponer un reto para la capacidad de la Humanidad de controlar su propio destino y asegurar la supervivencia de nuestra especie”.
Nada que añadir.

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