Cava valenciano, la distinción sin complejos

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Alrededor de 6,5 millones de botellas se comercializan cada año de cava hecho en Requena. La cifra no ha hecho más que crecer gracias al espléndido trabajo realizado por las bodegas que han apostado por cavas de calidad media y alta. El valor añadido es indudable, de ahí que el ascenso continúe, porque están aumentando las plantaciones a ritmo de un millón de plantas al año, con variedades pensadas para estos espumosos en el municipio de Requena.
 
La Navidad está a las puertas y son fechas de máxima demanda de cava. Aunque los elaboradores de cava han hecho en los últimos años un gran trabajo de mentalización de los consumidores de que los vinos espumosos son para todo el año y no solamente para celebraciones, lo cierto es que la temporada alta de reservas y ventas se centra en las semanas anteriores al final de año.
 
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El cava valenciano vende anualmente unos seis millones y medio de botellas, una cantidad muy significativa y que sigue en crecimiento gracias a que buena parte de ellos se defienden en el segmento de calidades medias y altas, con precios muy razonables. El secreto de este crecimiento no hay que buscarlo en razones políticas de la situación en Cataluña, si bien en determinados momentos esa situación política hizo que algunos consumidores descubrieran que había más cavas en España.

Lo cierto es que no todos los cavas han crecido al ritmo de los valencianos y en eso ha tenido que ver la visión de los bodegueros de Requena, que es el único municipio de la Comunitat que forma parte del Consejo Regulador de la DOP Cava.

La continentalidad del clima

En Requena apostaron por la diferenciación, apoyándose en el terruño, diferente al clásico del Penedés, que está mucho más bajo y cerca del mar. La continentalidad del clima de Requena beneficia a variedades como la Macabeo en su singularización, haciendo vinos base diferentes y reconocibles.

La otra pata del banco ha sido una visión más abierta en cuanto a las variedades al echar mano de la Chardonnay y, en algunos casos, del Pinot Noir.

En el mundo del cava hubo largas disputas sobre la idoneidad de introducir o no estas variedades y, cuando finalmente se permitió su elaboración, en Requena ya estaban listos para coger esa ola, con grandes resultados.

Bodegas como Hispano Suizas son de las que miraron a Francia sin prejuicios, y hoy pueden presumir de que su cava rosé Tantum Ergo, elaborado exclusivamente con Pinot Noir, haya sido premiado como el mejor cava del año por la Asociación de Escritores y Periodistas del Vino. Este galardón se suma a otros reconocimientos que encumbran año tras año a esta referencia entre las mejores, cuando no la mejor de España, entre los rosados.

Lo mismo ha sucedido con el Chardonnay, que siempre ha sido la base de los champanes franceses, y a la que se le atribuye la capacidad de dar cuerpo y larga vida a los espumosos.

Pago de Tharsys, por ejemplo, logró que un cava con Chardonnay, como es su Brut Nature, fuera premiado como el mejor cava de España por Enoforum en 2005, todo un hito para los cavas valencianos.

Y también usan la Chardonnay otros bodegueros como Vegalfaro, Dominio de la Vega en su gama alta (Artemayor), Chozas Carrascal o el Lágrima Real de Unión Vinícola del Este. Hispano Suizas elabora su Tantum Ergo blanco con Chardonnay y Pinot Noir, un blanco con base en uvas negras. Este coupage “afrancesado” ha resultado todo un éxito. Ese uso de las variedades sin complejos se suma también a cavas más clásicos de Macabeo solo o acompañado de Parellada y Xarello, que son las tres variedades clásicas del cava.

Siguen las plantaciones

En la actualidad hay unas 2.000 hectáreas en Requena aptas para el cava, pero se están plantando más viñedos, a un ritmo de un millón de plantas al año, que finalizará cuando termine el plazo de reestructuración del viñedo, en 2018. Las variedades que prevalecen son Macabeo, Chardonnay y también Pinot Noir, que como hemos dicho en muchas ocasiones, está dando unos resultados excelentes en los suelos y clima de Requena.

Pero también variedades autóctonas, como la Garnacha, pensando en los rosados y en los blancos, ya que recientemente se presentó en Valencia el cava de Vegamar Esencia, que es un blanco fruto de un coupage entre Chardonnay y esta tinta mediterránea; más cavas sin complejos.

Y otra variedad con la que algunos innovadores están probando, y parece ser que con gran éxito, es la Xarello, la variedad presente en los cavas clásicos pero siempre en pequeñas cantidades.

Iniciativa empresarial

El clima de Requena y su altitud permite una maduración más tardía que cerca del mar, lo que cambia sustancialmente las características del vino base resultante. Podríamos estar ante una gran sorpresa con la suma de una variedad clásica pero que da un cava diferente precisamente por el terroir de Requena.

Con el fin de promocionar los cavas de Requena y resaltar esta tipicidad y diferenciación nació hace tres años la Asociación de Elaboradores de Cava de Requena.

Une a Unión Vinícola del Este, Torre Oria, Dominio de la Vega, Pago de Tharsys, Coviñas, Chozas Carrascal, Vegalfaro e Hispano Suizas, y cuando hace muestras como la Feria del Cava Valenciano -ya en su tercera edición- suma en ocasiones a Murviedro y Vegamar.

La hoja de ruta de los cavas valencianos está abierta en varias direcciones, pero con una personalidad propia. El futuro nos dará muchas buenas noticias.

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