La moda de la cachimba

También llamada narguile, shisha, hookah o pipa de agua, entre los jóvenes españoles se ha popularizado como cachimba. Es una moda reciente en los países occidentales, pero encuentra su origen hace unos 400 años en diversas zonas de África y Asia, y tienen gran aceptación en todo el Sudeste Asiático y el Medio Oriente, habiendo sido utilizadas durante muchos siglos, según afirma un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), “con la falsa creencia de que eran una forma segura de fumar tabaco”. En España, jóvenes y adolescentes, que en muchos casos no habían fumado antes, se incorporan cada día a esta moda, atraídos por el hecho social que supone reunirse a compartir su consumo.

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Las pipas de agua se fabrican en una variedad de diseños en los que el humo de la sustancia pasa a través de agua (“burbujeo”) antes de ser inhalado. La sustancia se coloca en un tazón pequeño con agujeros en el fondo, al que se conecta un tubo o manguera larga y flexible que permite que el humo pase al fondo de un recipiente de agua, el cuerpo de la pipa. El tabaco u otra sustancia no se queman independientemente, sino que se calientan y se queman parcialmente añadiendo al tazón carbón o brasas que arden sin llama. A la parte superior del recipiente de agua se pueden conectar uno o más tubos para permitir que los usuarios inhalen, extrayendo así humo del tazón, a través del agua y hacia los pulmones.

La variedad de sabores que los aromatizantes aportan puede conducir al consumidor inexperto al error de creer que lo que fuma no resulta tan dañino como el tabaco convencional, pero la OMS deja claro que “fumar en pipa de agua es fumar tabaco y un volumen creciente de pruebas científicas confirma que los efectos para la salud son en gran medida aquellos que se esperan de la exposición al humo del tabaco, incluidos enfermedad pulmonar, enfermedad cardiovascular y cáncer”.

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