Vegalfaro recupera en Requena el vino de los antiguos íberos

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Rodolfo Valiente, alma mater de la bodega Vegalfaro

 Dos caballos rampantes dan imagen a Vegalfaro, una de las bodegas más innovadoras de Valencia, que elabora vinos de Pago, de Utiel-Requena, de Valencia y cavas. Pero modernidad no implica olvidar el pasado, y en esa apuesta está un bobal criado en madera y barro de nombre ‘Caprasia’, inspirado en la civilización íbera, que la arqueología está descubriendo en el entorno de Requena, como los promotores de los primeros vinos de la zona.

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Hace más de treinta años, Andrés Valiente, empresario de Requena, comenzó a coleccionar viñedos con el objeto de vender uva. Su instinto le llevó a apostar por las variedades foráneas, combinándolas con el clásico bobal de la zona, al tiempo que su hijo Rodolfo, abogado, enfocaba su profesión lejos de tractores y espalderas. Como un Pablo caído del caballo, Rodolfo volvió sus ojos a la meseta valenciana y retornó a Requena para hacerse cargo de los viñedos. Aficionado al vino, había conocido de primera mano Napa Valley, en las escapadas de fin de semana que hacía en San Francisco, cuando estuvo allí aprendiendo inglés.

Y decidió aprenderlo todo sobre el vino (estudió enología y viticultura), para conseguir, si no ser el mejor, al menos ser una de las referencias de los nuevos vinos de Requena con Bodegas Vegalfaro.

Premios, reconocimientos y ventas avalan que hizo bien, pero lo más importante es que se trata de una persona que transmite pasión por lo que hace y que siempre busca dar un paso adelante. Su objetivo es potenciar la diferenciación de sus vinos, utilizando todas las herramientas disponibles que ahonden en la calidad de la uva, primero, y del vino después.

Pago de los Balagueses

La apuesta fueron los Vinos de Pago combinados con la agricultura ecológica, que le abrieron las puertas a la exportación. Hoy vende fuera el 85% de su producción (200.000 botellas), sobre todo en Alemania, Holanda, Bélgica, Dinamarca, Japón y Estados Unidos. “El próximo reto es el cliente vegano”, dice.

Pago de los Balagueses está en el selecto grupo de los Vinos de Pago, una denominación de origen de un solo pago. El proceso para lograr este distintivo es largo y tortuoso, pero Rodolfo no se rindió y consiguió que su finca, donde cultiva Syrah, Merlot y Chardonnay rodeado de olivos, almendros y plantas aromáticas, sea un punto exclusivo en el mapa de Valencia.

Los vinos que resultan de este paraje son prodigiosos, con una uva Syrah que se ha adaptado de forma sensacional y que ha logrado 94 puntos con Peñín o 91 en la reciente guía de ABC. El Merlot, otro tanto, llegando a lograr una plata en el certamen suizo que convocó a los mejores Merlots de todo el mundo.

Blanco Chardonnay y cava

El blanco de Chardonnay es una apuesta muy singular de Rodolfo, porque no quiere ser “un vino más”, de ahí que haga la vendimia pronto, con una sanidad fantástica, y luego lo fermente en barrica antes de tenerlo doce meses con sus lías en la madera. El resultado es un blanco de larga vida, poco frecuente en los blancos valencianos. “Es un vino difícil de vender, solo para gente que lo sabe apreciar, pero esa es nuestra filosofía”, dice.

Requena es también DO Cava, y desde 2006 Vegalfaro apostó por uno muy personal y muy cuidado. “A mí los cavas me resultaban ácidos, hasta que probé los reservas. Entonces me dije que sí quería hacer cava, pero que me gustara a mí”, dice Valiente.

Siempre Brut Nature Reserva, es un cava de añada elaborado a base de Chardonnay y Macabeo, una mezcla entre la variedad clásica del entorno -que le da acidez y chispa-, y la francesa, que aporta cuerpo y vida en botella. 90 puntos Peñín tiene el que está en el mercado, fruto de hasta cincuenta meses de crianza en rima; los que está la botella esperando el momento del degüelle.

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