Nivel de maduración de los proyectos para decidir si se invierte

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Álex González y Pedro de Álava

– Las empresas de capital-riesgo, ¿con qué grado de maduración prefieren que lleguen los proyectos para entrar como inversores?

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Pedro de Álava.- Aquí en la Comunidad Valenciana hay un ecosistema emprendedor bastante potente: hay aceleradoras, incubadoras, ‘business angels’ potentes, ‘corporate venturing’, capital-riesgo y hasta ‘private equity’. Se ha hecho un esfuerzo estos años por llenar el vacío que había, y esto es muy bueno, porque antes te llegaban proyectos en estadios muy embrionarios, que tenías que rechazar, y ahora, al haber pasado por una aceleradora o un ‘business angels’, llegan bastante más maduros.

Hay proyectos que, por la fase en la que están y el recorrido que necesitan -por ejemplo, en ciencias de la salud, que necesitan un periodo de maduración igual de 10 años-, que te da lo mismo cogerlo cuando todavía está en la Universidad, hacer la patente e incorporar el valor con los mentores adecuados, que cogerlo en una fase más arriba.

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Pedro de Álava

Como dije antes, nuestro modelo ha cambiado a lo largo de estos años. Ahora buscamos proyectos que se puedan escalar y nos apoyamos en mentores que nos ayuden a crear valor en determinados proyectos o a partir de tecnologías con recorrido en sectores como agroalimentario, químico, industrial, etc. Estamos bajando a una fase previa a la inversión. En cualquier caso, lo cierto es que los proyectos que vienen con un modelo de participación de inversores privados suelen traer mucho más orden en dos niveles. Por un lado, en la parte accionarial, incluyendo pacto de socios y sistemas de desinversión; y en la parte de negocio, pues llevan muchas más métricas y se nota que les han ayudado a orientarse al mercado y al cliente.

Aunque nos falta aún tamaño y experiencias de éxito, comparativamente con Madrid o Cataluña, la Comunidad Valenciana está ahora mucho más activa. Big Ban es la mayor red de España y su sede está aquí, y aquí tenemos también algunas de las mayores aceleradoras del país, y esto ha ocurrido en muy pocos años. Quizá por eso la mayoría de oportunidades están en fase más inicial, mientras que en Madrid o Barcelona encuentras proyectos más maduros.

– ¿Cuál es la inversión mínima o media de un capital-riesgo a un proyecto?

Pedro de Álava.- La inversión depende del perfil del fondo. Pero para intentar establecer un ‘ticket’ medio hemos aprendido a dividir la inversión en etapas. Antes invertíamos 500.000 o 700.000 euros en un proyecto de golpe, y ahora igual tenemos el mismo ‘ticket’, pero empezamos con cantidades más pequeñas; ‘loncheamos’ la inversión. Si no te gusta lo que estás comiendo, no pones más lonchas; si te gusta, pones más. Cuando gestionas 130 millones de euros tienes unas responsabilidades evidentes, por lo que incorporamos en la instrumentación de la inversión metodologías que miden y controlan el riesgo. Si el proyecto no va bien, tienes que tener salidas. Hay proyectos que te ponen un plan de negocio en la mesa según el cual van a crear valor en cinco años, pero viene la crisis y la cosa se va a nueve o diez años. ¿Qué creación de valor se consigue en un proyecto así? Y eso devalúa muchas posibilidades, porque a tu lado están pasando proyectos mucho más frescos y tú tienes los recursos inmovilizados; estás perdiendo oportunidades.

En la Comunidad Valenciana el ecosistema está muy bien construido para las fases iniciales, pero le falta músculo y quizás un gran éxito. El problema es por arriba, la salida de los inversores de los proyectos, una vez han conseguido el éxito, porque no tendremos un negocio de inversión robusto si no está resuelta la posibilidad de desinversión.

Enrique Penichet.- Es un problema grave del modelo español, y especialmente de esta comunidad: hay pocos casos de éxito y por eso es tan difícil encontrar inversores de 5 o 10 millones de euros, que entren en el proyecto en las segundas o terceras rondas de inversión. 

MODELO “BUSINESS ANGELS”

– ¿Cómo funciona la inversión en el caso de ‘business angels’?

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Enrique Penichet

Enrique Penichet.- El ‘business angel’ decide cuál es el vehículo: si va a invertir como persona física o si lo hace a través de persona jurídica; si lo hace en solitario o junto con otros ‘business angels’. El modelo se basa en colectivizar ahorros y la participación del inversor en el vehículo escogido es el ‘ticket’.  Si el vehículo escogido para participar en el proyecto es una sociedad, el ‘ticket’ es la participación del inversor en dicha la compañía.

– ¿Qué régimen fiscal soporta la inversión de un ‘business angel’ en España?

Pedro Bisbal.- Ahí es donde estamos peleando. No es lo mismo invertir dinero en una sociedad madura que en un proyecto de resultado incierto. Pedimos que las inversiones de los ‘business angels’ tengan su parte de deducción. Hasta el momento, la deducción es muy pequeña y sólo si se invierte como persona física. Para una sociedad, nada.

Por ejemplo, un vehículo que son 61 personas, que hacen una aportación en conjunto de 154.000 euros, para lo que constituyen una sociedad limitada (S.L.), que en términos de eficiencia fiscal quizás no sea la mejor, pero es un modelo que entiende todo el mundo. Esa S.L. sólo se dedica a tomar participación en proyectos de emprendedores. Lo que pedimos es que tengan en consideración las deducciones por inversión como si fuera de persona física y que los límites se amplíen un poquito. Además, también pedimos la posibilidad de compensar las pérdidas y una fiscalidad mejor a la hora de deshacer las operaciones.

Tomás Guillén.- Hay países en los que este tipo de inversión tiene un tratamiento como si fueran donaciones. La propia aportación ya tiene un beneficio fiscal. Aquí se ha hecho una ley para fomentar el modelo, pero sus efectos fiscales se limitan al IRPF, lo que implica que el beneficio fiscal solo se obtiene como persona física, pero la mayoría de ‘business angels’ invertimos a través de sociedades.

Por otro lado, la actividad de ‘business angels’ no está identificada jurídicamente. Las empresas de capital-riesgo están registradas en la CNMV, pero lo nuestro son sociedades limitadas y no hay un registro donde constatar su actividad como ‘business angels’. Si tal registro existiese, sí se podría aplicar una fiscalidad específica a las empresas que cumpliesen unas determinadas condiciones.

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