Aecta pone en valor la importancia de las TIC en la gestión empresarial

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A finales del pasado año, Aecta, la Asociación de Empresas de Consultoría Terciario Avanzado Comunitat Valenciana, y patronal del sector de consultoría, creó una vocalía de empresas TIC con el objetivo de poner en valor dentro del ámbito de la consultoría a aquellos asociados que pueden aportar dicho espertise. Con el objeto de aportar su visión sobre el sector, Economía 3 en colaboración con Aecta, invitó a un grupo de esas empresas a participar en una mesa de reflexión.

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La primera parte del análisis, por parte de las tres firmas presentes, Nunsys, Auren y Mas Medios se centró en el valor añadido que aporta el sector TIC a las empresas de la Comunidad.

Jorge Serrano, responsable de la firma Mas Medios entiende que “las tecnologías ayudan a transformar el modelo de negocio de una compañía, la forma de trabajar, aportan sobre todo capacidad e información para la toma de decisiones, perspectiva de mercado, el poder conocer mejor el entorno, el descubrir oportunidades que de otro modo podrían pasar desapercibidas, escalabilidad, apertura de fronteras y mercados –a través del ecommerce–, internacionalización, inspiración de otras fuentes, etc.  Además las TIC facilitan que estos procesos sean más rápidos, menos costosos y por tanto, más eficientes y sencillos, adaptados a las necesidades de cada cliente. De esa forma el cliente pueda llegar a tomar las mejores decisiones sobre qué producto fabricar, dónde venderlo, cómo venderlo, a través de qué canales,… Hay unas posibilidades absolutamente inmensas”.

Raúl Brú, socio de Auren asegura que las tecnologías en las organizaciones, juegan un papel fundamental. Las compara con el esqueleto y la masa muscular “donde se sustentan todos los soportes y procesos que forman parte de la gestión de la empresa, porque –insiste– sin ese esqueleto y masa muscular correctamente estructurados y preparados, la empresa no puede avanzar, ni desarrollar el negocio”.  

No obstante, señala que la tecnología es una condición necesaria pero no suficiente, “adopta toda su funcionalidad y aplicabilidad en una empresa con un modelo y un plan estratégico claro,… en este sentido los expertos en tecnología deben colaborar con otras áreas de la compañía para que su aplicabilidad y éxito estén asegurados”.

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Jorge Serrano, de Mas Medios

Así ha de ser en un mundo cada vez más global y competitivo, donde en definitiva no importa tanto la condición o el origen de cada empresa, sino el valor que sea capaz de aportar al mercado, Francisco Diana, director de Business Software de Nunsys apunta a la tecnología como soporte y factor de productividad y por tanto, de competitividad: “nos aporta el poder ir un paso por delante, hacer las cosas de forma mucho más óptima, eficiente y por tanto, beneficiar de una mejora de costes a la compañía. La tecnología no ha de verse como un consumo o gasto, sino como una inversión, cuya cuota debe ser cada vez mayor, si la consideramos la principal palanca de competitividad en las empresas”.

Francisco Diana evidencia que las inversiones tecnológicas no solo permiten llegar al mercado con una propuesta de valor más competitiva en precio sino mejor, y por tanto “no solo se trata de abaratar precios, sino de obtener un mayor margen”. El hecho de no invertir en tecnología, a juicio de Diana puede suponer “quedarse descolgado” de ciertas prácticas que no solo afectan a la productividad de la empresa, sino también al servicio, a la satisfacción del cliente, a la fidelización del mismo…

Otro error que pone de manifiesto el directivo de Nunsys es pensar que las inversiones en tecnología son finalistas, “una vez se implementa la solución, el proceso no ha acabado; la tecnología debe ser continuamente mejorada y actualizada, lo que requerirá de nuevas inversiones”.

Pero lo cierto es que en los últimos años son muchas las empresas que han parado o congelado sus inversiones tecnológicas, “nos hemos visto obligados a pasar presupuestos muy ajustados a las empresas”, confirma Raúl Brú desde Auren, quien señala en cambio que la tendencia parece estar invirtiéndose. “Llevamos cinco o seis meses que, según los mayoristas informáticos, las ventas de equipos informáticos están creciendo tras cinco o seis años de decrecimientos generalizados. Es un síntoma de que las empresas están empezando a tomar decisiones y dentro del abanico TIC, la primera pieza en renovarse suele ser el hardware, para luego dar paso a las herramientas de software que ayudan a la gestión del negocio”. El experto advierte además que, aquellas empresas que no actualicen sus parques informáticos corren el riesgo de “colapso”, incluso “de continuidad de negocio, si se llegase a registrar un fallo en los servidores o equipos que contienen información altamente valiosa para la actividad de la empresa”.

A ese riesgo se une según Diana, el que denomina “aumento de costes invisibles”. Explica cómo en ocasiones las empresas consideran necesario incrementar sus plantillas o hacer otro tipo de gasto, al tiempo que descuidan la inversión tecnológica, “no son conscientes de que la tecnología puede incrementar la productividad de cada empleado, aunque esta no se refleje directamente en la contabilidad de la compañía”. Considera que la saturación de los recursos humanos no obedece siempre a un mayor volumen o carga de trabajo, sino también al uso no óptimo de la tecnología o de los procedimientos empleados.

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