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Fotogalería: Innovar para transformar negocio, procesos y cultura

Empresas, institutos tecnológicos y Administración analizan cómo la innovación está redefiniendo el negocio, los procesos y la cultura corporativa en un entorno de cambio acelerado

Fotogalería: Innovar para transformar negocio, procesos y cultura

De pie y de izda. a dcha., Laura Olcina, Javier Mínguez, Gabriel Sotoca y Carlos Pujadas. Sentados: Manuel Aragonés, Esther Mocholí, Mariano Carrillo y Juan José Cortés

Publicado a 01/04/2026 18:23

«La innovación no es gastar, es invertir» o «la tecnología no puede ser un fin en sí mismo» han sido algunas de las ideas que han resumido la mesa de debate sobre innovación celebrada en el Hub de Empresas de Economía 3. Administración, institutos tecnológicos y empresas coincidieron en que innovar ya no se limita a hacer I+D: implica estrategia, transformación organizativa, atracción de talento, mejora de la productividad y capacidad para aplicar la inteligencia artificial con sentido de negocio.

La innovación ha dejado de ser una cuestión periférica para convertirse en una condición de competitividad. Esa fue una de las principales conclusiones de la mesa de debate organizada por Economía 3 en su Hub de Empresas, en la que han participado Juan José Cortés, director general de Innovación  la Generalitat Valenciana; Mariano Carrillo, jefe del Área de Institutos Tecnológicos de Ivace+i; Javier Mínguez, jefe del área de Empresas  y Asociaciones de Ivace+i; Esther Mocholí, directora de Innovación del Instituto Tecnológico de la Energía (ITE); Laura Olcina, directora gerente del Instituto Tecnológico de la Informática (ITI) y presidenta de la Federación Española de Centros Tecnológicos (Fedit) y del Consejo Asesor de Ciencia, Tecnología e Innovación (CACTI); Manuel Aragonés, director general de Instituto Tecnológico de Productos Infantiles y Ocio (Aiju); Carlos Pujadas, CEO de Lãberit; y Gabriel Sotoca, socio y director ejecutivo de Stratic.

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A lo largo del encuentro todos los expertos han coincidido en una idea común y es que innovar ya no pasa solo por desarrollar tecnología, sino en saber orientarla a resultados, integrarla en la estrategia y hacer que llegue de verdad al mercado.

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Juan José Cortés, director general de Innovación  la Generalitat Valenciana. Imagen: Lidia Pérez

Innovación como política industrial

Juan José Cortés (Generalitat Valenciana), ha defendido que «la innovación es una política industrial de competitividad» y ha puesto en valor la posición de la Comunitat Valenciana en los rankings, pese a competir con menos inversión que territorios como País Vasco, Cataluña o Madrid.

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Sin embargo, también ha apuntado algunos de los principales frenos del ecosistema. Entre ellos, la debilidad en la transferencia, la dificultad para atraer y retener talento por cuestiones retributivas, la aversión al riesgo y la excesiva lentitud administrativa. «Hay que cerrar el ciclo con los desafíos administrativos», ha señalado. Cortés ha alabado la iniciativa de la Comisión Europea de crear una norma que se aplicará en los veintisiete Estados miembro y que permitirá constituir una empresa en 48 horas.

Igualmente, Cortés ha alertado además de que muchas compañías siguen absorbidas por la presión normativa, fiscal y laboral, sin tiempo suficiente para pensar estratégicamente. En su opinión, la innovación debería aplicarse «a toda la cadena de valor de la compañía» y no limitarse a actuaciones aisladas.

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Mariano Carrillo, jefe del Área de Institutos Tecnológicos de Ivace+i. Imagen: Lidia Pérez

La transferencia, asignatura clave

La transferencia de conocimiento ha sido uno de los grandes ejes de la conversación. Mariano Carrillo (Ivace+i), ha explicado que Europa ha reorientado sus ayudas para reforzar tecnologías críticas y reducir dependencias de terceros países en ámbitos estratégicos.

En ese contexto, ha subrayado que el objetivo pasa por impulsar un modelo mixto: centros con excelencia científico-tecnológica, pero también próximos al mercado. «No queremos un instituto que esté volcado en las empresas pero no investigue, ni tampoco una consultora que resuelva problemas concretos; tiene que ser un mix», ha resumido.

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Carrillo ha destacado también la evolución de los institutos tecnológicos en las dos últimas décadas, pasando de una actitud más pasiva a otra mucho más proactiva, buscando empresas capaces de incorporar los desarrollos surgidos de la investigación.

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Esther Mocholí, directora de Innovación del Instituto Tecnológico de la Energía (ITE). Imagen: Lidia Pérez

Desde el ITE, Esther Mocholí ha  defendido que «no hay un fallo en el sistema» y que cada vez se trabaja de forma más colaborativa. A su juicio, ya no se trata de «innovar por innovar», sino de desarrollar soluciones pegadas a lo que necesitan el mercado, la empresa y la sociedad.

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Manuel Aragonés, director general de Instituto Tecnológico de Productos Infantiles y Ocio (Aiju). Imagen: Lidia Pérez

Capilaridad y cercanía a la pyme

Uno de los elementos más reivindicados durante la mesa ha sido el papel diferencial de la red de institutos tecnológicos valencianos. Manuel Aragonés (Aiju), ha reivindicado «la innovación como un valor fundamental en las sociedades avanzadas» y ha recordado que no puede haber salarios altos ni productos competitivos sin valor añadido.

Aragonés ha puesto en valor la «capilaridad» de los institutos y su proximidad al tejido productivo. «Estamos muy cerca de las empresas y eso pocas entidades de investigación lo tienen», ha corroborado. No obstante, también ha reconocido que el tejido empresarial valenciano sigue muy fragmentado, con un fuerte peso de pequeñas compañías y pocas empresas tractoras capaces de tirar del conjunto.

Esa limitación de escala ha aparecido una y otra vez en el debate. Para varios participantes, el tamaño empresarial condiciona la capacidad para retener talento, invertir, compartir infraestructuras y afrontar procesos de transformación más ambiciosos.

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Laura Olcina, directora gerente del Instituto Tecnológico de la Informática (ITI) y presidenta de la Federación Española de Centros Tecnológicos (Fedit) y del Consejo Asesor de Ciencia, Tecnología e Innovación (CACTI). Imagen: Lidia Pérez

Una IA con utilidad real

La inteligencia artificial ha concentrado también buena parte de las intervenciones. Laura Olcina  (ITI) ha resaltado que Europa se encuentra muy rezagada frente a Estados Unidos y China en tecnologías estratégicas y ha advertido de que la adopción empresarial de la IA todavía está lejos de su verdadero potencial.

«Hay que ver las barreras de por qué no se está implantando, porque muchas empresas no saben para qué les sirve», ha especificado. En esa línea, ha insistido en que el trabajo previo con el dato resulta esencial: limpieza, gobernanza, trazabilidad y conocimiento de sus posibilidades reales.

Laura Olcina también ha desmontado visiones simplistas sobre la digitalización. En concreto, ha incidido en que  «la tecnología es una herramienta y no puede ser un fin en sí mismo».

Juan José Cortés ha coincidido en esa lectura al señalar que hoy «la tecnología está ahí y nadie sabe qué hacer con ella» si anteriormente no se define una estrategia y un para qué.

Javier Mínguez, jefe del área de Empresas  y Asociaciones de Ivace+i. Imagen: Lidia Pérez

Del discurso a la productividad

Javier Mínguez (Ivace+i), ha detallado el esfuerzo público para facilitar ese aterrizaje empresarial de la innovación. Concretamente, ha explicado que se han movilizado 10 millones de euros en una convocatoria de apoyo a pymes y ha recordado que las líneas de apoyo a empresas suman 120 millones de euros en I+D.

Además, ha indicado que en 2026 se han presentado 326 propuestas de I+D, con una inversión de 57 millones de euros. El objetivo, ha apuntado, es dar continuidad a estas líneas y acompasarlas a las nuevas prioridades europeas en tecnologías estratégicas y ámbitos críticos para la autonomía industrial.

Mínguez ha incidido, no obstante, en que la adopción tecnológica en la empresa sigue siendo gradual. «La compañía, hasta que no vea esa asimilación de la tecnología en términos de negocio o productividad, se irá metiendo con cautela», ha apuntado.

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Carlos Pujadas, CEO de Lãberit. Imagen: Lidia Pérez

Europa, entre la urgencia y la fragmentación

Desde el ámbito empresarial, el diagnóstico ha sido más duro. Carlos Pujadas (Lãberit) se ha mostrado contundente al advertir de que Europa corre el riesgo de quedarse fuera del tablero global si no acelera su reacción. «Tenemos un tsunami y estamos viendo la ola», ha asegurado.

A su juicio, la revolución ligada a la IA puede transformar sectores completos en apenas cinco años, frente al siglo que necesitó la revolución industrial. «Va a haber operaciones totalmente aniquiladas y otras se van a transformar», ha advertido, con lo que ha reclamado una mirada mucho más ambiciosa y menos complaciente.

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Gabriel Sotoca, socio y director ejecutivo de Stratic. Imagen: Lidia Pérez

También Gabriel Sotoca (Stratic) ha coincidido en que el momento es decisivo, aunque ha introducido un matiz. De hecho, ha realzado que cualquier reflexión sobre innovación debe ponerse en contexto con el perfil real del tejido productivo, muy marcado por las micropymes. «La innovación debe llevar implícita una transformación y unos objetivos medibles», ha desgranado.

Para Sotoca, la tecnología se ha convertido en muchos casos en una commodity. El verdadero diferencial está en definir qué se quiere mejorar, establecer una gobernanza clara y conectar la innovación con metas concretas de negocio.

Talento, formación y cultura

Otro de los aspectos donde los expertos han puesto el foco ha sido le talento. Varios ponentes han coincidido en que no basta con atraer profesionales, también hay que formar a quienes ya están dentro de la empresa y adaptar el sistema educativo a la nueva realidad tecnológica.

Laura Olcina ha defendido la necesidad de acompañar a los profesionales actuales para que entiendan la utilidad concreta de estas herramientas. De hecho, ha puesto como ejemplo el ámbito sanitario, donde la tecnología puede ayudar a «ganar tiempo, ser más eficaces y dedicarse a otras cosas».

Gabriel Sotoca ha sido especialmente crítico con la base formativa y ha alertado de la falta de relevo generacional. «Si desde la base no vamos teniendo relevo generacional, tenemos un problema», ha resumido.

En este punto, Cortés ha vuelto a insistir en que el tamaño empresarial condiciona directamente la capacidad de retener talento. «No tenemos el tamaño suficiente para retribuir ese talento», ha lamentado, al tiempo que se ha preguntado por qué no se producen más alianzas que permitan ganar dimensión y economías de escala.

Innovar no es gastar

Durante el debate, los ponentes han querido también desmontar la idea de la innovación como coste. Y ahí, Esther Mocholí lo ha expresado de forma muy directa afirmando que “innovar no es gastar, es invertir». Y añadido una segunda reflexión, que también es muy importante: «equivocarse forma parte del proceso», ha corroborado.

En esta línea, «la innovación lleva un riesgo asociado. Hay que aprender para llegar», ha constatado. Carlos Pujadas ha reforzado esa idea al asegurar que «en la empresa hay que cometer muchos errores para tener un acierto».

En esa misma línea, los ponentes han defendido que el riesgo debe ser asumido de forma consciente, medible y controlada, especialmente en un entorno en el que la velocidad del cambio obliga a experimentar antes de que llegue el «tsunami».

Los institutos como departamento externo de innovación

La mesa también ha servido para poner en valor el rol que juegan los institutos tecnológicos como apoyo externo para miles de pymes que no cuentan con estructura propia para innovar.

Laura Olcina ha resumido esta función afirmando que los institutos «somos el departamento de innovación de las empresas». Recordó, además, el impacto del proyecto INNDIH (Valencia Region Digital Innovation Hub), gracias al cual se han prestado más de 900 servicios a 600 empresas, ayudándoles a repensar procesos y a diseñar hojas de ruta tecnológicas. Ese trabajo, ha derivado, ya ha derivado en más de 4 millones de euros solicitados por empresas para implantar esas transformaciones.

Para muchas pymes, sin tiempo, presupuesto ni personal especializado, ese acompañamiento externo es la vía para empezar a innovar con criterio y convertir la tecnología en mejoras concretas.

Regulación y compra pública innovadora

La regulación europea ha aparecido como otro de los grandes obstáculos. Carlos Pujadas ha puesto como ejemplo el caso de una herramienta desarrollada por Lãberit en el ámbito sanitario, capaz de recoger la conversación entre médico y paciente, leer la historia clínica y sugerir pruebas diagnósticas, entre otras particularidades. Aunque la tecnología ya existe y está validada, su despliegue se ve limitado por el marco regulatorio.

«En la sanidad privada lo estamos implantando y ya veremos cuándo llega a la pública», ha apuntado, en contraste con la mayor velocidad de despliegue de otros mercados como Estados Unidos o China.

En este punto, Manuel Aragonés ha introducido una oportunidad concreta como es la compra pública innovadora. «Ahí tenemos una oportunidad», ha apuntado, en una reflexión que ha compartido Carlos Pujadas. La idea de utilizar la contratación pública como motor de validación y escalado de nuevas soluciones ha aparecido como una de las palancas con mayor recorrido.

La estrategia ya no puede esperar

También ha existido consenso total entre los participantes en la idea que recoge que innovar exige estrategia. No basta con incorporar tecnología ni con reaccionar a las urgencias del día a día. Hay que identificar necesidades, ordenar prioridades, medir objetivos y pensar a medio y largo plazo.

Gabriel Sotoca ha explicado que muchas de sus empresas cliente están implantando incluso comités externos de innovación porque «no tienen tiempo, ni formación ni presupuesto» para hacerlo por sí mismas. Se trata, ha señalado, de detectar necesidades a corto y medio plazo y, a partir de ahí, aplicar tecnología para transformar y automatizar procesos.

La conclusión compartida ha sido que la Comunitat Valenciana cuenta con activos sólidos como talento, universidades, red de institutos tecnológicos y capacidad empresarial, pero necesita avanzar en transferencia, agilidad, dimensión empresarial y cultura estratégica para convertir ese potencial en liderazgo económico.

Firma
Fotografía de Gemma JimenoGemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.
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