IA sí, pero ¿qué aporta realmente al negocio?
Scott Zoldi, Director de Analítica en FICO
Desde que en noviembre de 2022 OpenAI dio a conocer su ChatGPT, la expansión de la Inteligencia Artificial (IA) está transformando la economía real, teniendo además un impacto muy relevante en el comportamiento de los mercados financieros, concretamente en el de las bolsas, en las que tanto los valores del sector tecnológico como los que operan en sectores de actividad tradicionales están sufriendo, para bien o para mal, la irrupción de esta tecnología disruptiva.
De este modo, el comportamiento de muchas compañías en las bolsas mundiales, producto de la reacción de los inversores a las noticias que sobre el desarrollo de la IA se están generando, está demostrando que ello no sólo afecta a los valores tradicionales del sector de la tecnología, sino que puede terminar por condicionar los resultados y, por tanto, la evolución bursátil, de muchas otras compañías que en un principio habían sido excluidas de la influencia de esta nueva tecnología.
Así, algunos sectores se beneficiarán directamente de la demanda inicial que conlleva el desarrollo de las infraestructuras para la IA, mientras que otros se enfrentarán a fuertes retos, concretamente a la aparición en sus sectores de actividad de nuevos competidores que, en algunos casos, pueden llegar a modificar por completo el modo de operar en los mismos.
En una fase inicial, las empresas estrechamente ligadas al desarrollo y despliegue de IA son las que mejor se están comportando en las bolsas. Entre ellas destacaríamos a los fabricantes de chips, a los proveedores de servicios en la nube y a las compañías tecnológicas diversificadas que integran IA en sus productos y servicios.
Sectores como el de las utilidades eléctricas, el de las infraestructuras energéticas y el de servicios públicos se benefician indirectamente del auge de la IA ya que los grandes centros de datos requieren enormes cantidades de energía para funcionar de forma continua, por lo que la demanda de electricidad y energía estable se incrementa.
La necesidad de construcción y operación de infraestructura para IA (como centros de datos, cables de fibra óptica, sistemas de refrigeración, etc.) han beneficiado directamente a muchas compañías industriales que proporcionan equipamiento, materiales y servicios relacionados con la construcción de infraestructura digital.
Es evidente que no todos los sectores se están beneficiando de igual forma de la irrupción IA. Es más, algunas compañías están experimentado desde hace meses un fuerte castigo en las bolsas mundiales debido a que los inversores descuentan que la irrupción de la IA va a afectar muy negativamente a sus actuales modelos de negocio.
Dentro del sector tecnológico, las compañías desarrolladoras de software están siendo las más penalizadas en las bolsas mundiales, especialmente aquellas cuyo valor se basaba en modelos tradicionales y licencias rígidas que sufren la irrupción de las herramientas automatizadas generadas por la IA.
Así, empresas de software que vendían herramientas de productividad o creativas han sufrido caídas en las bolsas porque los inversores temen que las nuevas aplicaciones de IA (capaces de automatizar tareas creativas o rutinarias) erosionen sus ingresos futuros. También han sido muy penalizadas las firmas de software corporativo que no logran hacer una transición clara hacia soluciones impulsadas por IA.
Sectores como asesorías legales, consultoría tradicional, contabilidad básica o intermediación financiera también se han enfrentado en las últimas semanas a la presión vendedora en las bolsas mundiales debido a que los inversores temen que la IA automatice muchas de las tareas que antes requerían expertos humanos.
Herramientas de IA están empezando a responder preguntas legales, revisar documentos extensos o analizar transacciones complejas a costes significativamente menores que los incurridos por métodos tradicionales.
La automatización impulsada por IA (vehículos autónomos, optimización de rutas, robótica avanzada) también supone una potencial amenaza competitiva para empresas de transporte y logística que dependen de modelos tradicionales con altos costes operativos. A medida que la IA reduce la necesidad de mano de obra intensiva o mejora la eficiencia, esas empresas pueden ver erosionados sus márgenes.
En los últimos meses, se ha observado una polarización en las valoraciones bursátiles. Grandes empresas tecnológicas, los conocidos como hiperescaladores –Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta Platforms-, aunque siguen siendo fundamentales para el desarrollo de la IA, han experimentado una elevada volatilidad en sus cotizaciones debido a las dudas que se han generado sobre los retornos reales y el impacto en sus balances de sus ingentes inversiones en IA -unos $ 650.000 millones en centros de datos solo en 2025-, lo que se ha reflejado en muchos casos en caídas de las cotizaciones de estas empresas.
En sentido contrario, sectores tradicionalmente «defensivos» como servicios públicos o industriales han ganado atractivo como inversión debido a la estabilidad y al crecimiento de sus ingresos ligados a la construcción de infraestructura digital (como centros de datos).
Lo cierto es la influencia de la IA en el comportamiento reciente de las bolsas actualmente es muy significativo. Así, y aunque hay preocupación por el exceso de optimismo o incluso por una posible «burbuja» en ciertas áreas altamente especulativas del mercado, muchos inversores siguen confiando en que la IA será un motor estructural de crecimiento económico a largo plazo. Todo ello está llevando a los mercados a replantearse y reajustar el valor de sectores enteros en función de su capacidad para adaptarse, aprovechar o resistir las disrupciones generadas por la IA.
En el último año y medio la IA ha pasado de ser una promesa de futuro a un factor central en las decisiones de inversión actuales. Por el momento, los ganadores claros en las bolsas mundiales están siendo las compañías que proporcionan la estructura técnica necesaria (chips, nube, software avanzado), así como sectores que se benefician indirectamente de la construcción de la nueva economía digital (utilities, constructoras, compañías industriales).
En sentido contrario, sectores con modelos de negocio tradicionales, alta dependencia de mano de obra humana o incapacidad para integrar la IA están sufriendo fuertes castigos en los mercados bursátiles. La clave para los inversores a partir de ahora será identificar cuáles serán las empresas y los sectores cuyos modelos generarán valor sostenible en un mundo cada vez más automatizado.
Juan José Fernández-FigaresColaborador de Economía 3. Juan José Fernández-Figares es Jefe de Investigación en Link Securities. Lleva casi tres décadas analizando mercados financieros y empresas de diferentes sectores de actividad, así como asesorando a clientes en sus inversiones. Desde hace más de 15 años, desarrolla modelos basados en algoritmos, orientados a la selección de valores para la gestión de carteras y fondos.
Scott Zoldi, Director de Analítica en FICO
Anabella Arroyo, Consultora de Empresas y Coach Ejecutivo
Juan José Fernández-Figares, Director de Gestión Instituciones de Inversión Colectiva en Link Securities
Santiago de Taranco, CEO y fundador en Alberta Norweg