Fede Fuster, Hosbec: "Debemos transmitir al mundo que Valencia sigue aquí y brilla más que nunca"
Desde el pasado 29 de octubre, los informativos de todo el mundo han abierto sus cabeceras con las imágenes de desolación que la dana ha dejado a su paso por la provincia de Valencia. Como consecuencia, junto a la ola de voluntarios de toda España que han acudido a las zonas afectadas a ayudar con las tareas de recuperación, se ha añadido otra corriente similar e inversa: la de los visitantes que decidían abandonar la ciudad, asustados por el resultado de este y otros temporales.
El turismo ha demostrado estos últimos años ser un sector tan resiliente como frágil. La historia reciente es prueba de ello, la pandemia de covid-19 produjo impactos sin precedentes en el sector turístico en el verano de 2020, con pérdidas irrecuperables debido al cierre de negocios y al confinamiento. Sin embargo, el turismo se recuperó con fuerza tras la pandemia y, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre junio y julio de 2024 visitaron nuestro país un total de 5,47 millones personas, un 2% más que en el mismo periodo del año anterior.
Aunque la recuperación llegará, el actual es un momento de reflexión tras el desastre. sobre la vulnerabilidad de los destinos turísticos frente a desastres naturales de esta magnitud. Una situación que pone de relieve la urgente necesidad de replantear la preparación y la resiliencia de los destinos turísticos, tanto maduros como emergentes, frente al impacto de fenómenos climáticos extremos, cada vez más frecuentes debido al cambio climático.
El sector hotelero valenciano tras la dana
Como muchos otros sectores, tras el paso del temporal los hoteleros valencianos se volcaron para poner a disposición de los equipos de emergencias desplazados a la zona sus establecimientos. Apenas cumplida una semana tras el paso de la dana, las reservas en los hoteles en la provincia de Valencia caían un 16,8 % en la primera quincena de noviembre en relación con la ocupación del mismo periodo del año anterior, según cifras de la patronal hotelera de la Comunidad Valenciana Hosbec.
Para Fede Fuster, presidente Hosbec, el impacto al sector en un primer momento ha sido muy importante. «En cuestión de horas se cancelaron entre un 70 % y un 80 % de reservas, lo cuál nos vino muy bien porque pudimos liberar muchas de esas habitaciones para ponerlas a disposición de las autoridades para los equipos de emergencias y afectados. En el resto de la provincia ese mismo ratio está cerca del 50 %, incluso en Castellón y Alicante se ha notado un incremento inusual de cancelaciones», explica a este medio.
A pesar del impacto, Fuster se encuentra confiado en la marca Valencia. De forma similar a lo que ocurrió tras la pandemia, el sector espera en recuperar la normalidad y salir indemnes. Para ello, será importante hacer pedagogía. «Si algo ha funcionado bien en esta tragedia ha sido el cauce nuevo del Turia, ha salvado a la ciudad sin ninguna duda. Ahora mismo las prioridades son otras, como es lógico, pero en cuanto se pueda debemos transmitir al mundo que Valencia sigue aquí y que brilla más que nunca».
Y concluye: «Por eso es importantísimo mantener ciertos eventos y convertirlos en un enorme altavoz , no solo para recuperar el espíritu de la ciudad, sino también de conseguir recursos solidarios que ayuden a los muchos necesitados que deja el desastre».
Recuperar la Marca Valencia
Preguntado por los pasos a dar para recuperar el nivel de excelencia y la imagen que estaba ofreciendo el sector turístico en la ciudad, Fuster asegura que el nivel de excelencia que la ciudad ofrece no ha cambiado. «De hecho considero que incluso ha mejorado, porque cuando uno ve y siente el enorme compromiso de nuestros empresarios con su tierra y su gente, movilizando tantísimos recursos en pro de los damnificados y de los equipos de emergencia, no hace más que enorgullecernos y es una prueba, de nuevo, de la máxima categoría personal y empresarial.
De las administraciones, la patronal reclama «la misma actitud que ofrecemos todos, que dejen de lado sus diferencias y trabajen juntos tanto por el bien de las personas víctimas de esta tragedia, como por los diferentes sectores productivos, que son clave para recuperar cuanto antes la normalidad».
«Esperamos una recuperación rápida de nuestro sector en la ciudad de Valencia, sin embargo vemos con preocupación las grave consecuencias que pueda haber sufrido el ecosistema de la Albufera, tan delicado, que es un maravilloso recurso turístico. Aún es pronto para conocer los detalles y puede no ser urgente, pero si importante», concluye Fuster.
Cancelaciones y retrasos: el primer impacto directo en la actividad turística
En la jornada del 29 de octubre, se registraron cancelaciones masivas de reservas en hoteles y apartamentos turísticos, particularmente en aquellas zonas más afectadas por las inundaciones. Además, los aeropuertos y estaciones de tren experimentaron retrasos y cancelaciones, complicando aún más el viaje de los turistas nacionales e internacionales. Este tipo de alteraciones no solo afecta a los turistas en su experiencia, sino que genera pérdidas millonarias para los hoteles, operadores turísticos y comercios locales.
Para el Tourism and Society Think Tank, la supervivencia del sector turístico valenciano pasará por la diversificación turística. Y es que según este laboratorio de ideas, la dependencia excesiva del turismo de sol y playa hace que la región sea particularmente vulnerable durante el otoño e invierno, épocas de mayor probabilidad de lluvias.
Por eso, promover actividades turísticas en espacios cerrados, como visitas a museos, galerías, teatros o recorridos gastronómicos, podría ayudar a mantener el flujo de turistas incluso cuando el clima no acompaña. Esto no solo proporcionaría una oferta más estable a lo largo del año, sino que contribuiría a que la región no dependa exclusivamente de una temporada alta muy sensible a las inclemencias del tiempo.
Además, la promoción de la temporada baja, especialmente en aquellos meses menos propensos a fenómenos meteorológicos extremos, puede contribuir a reducir el impacto de eventos como la dana. Si bien esto no eliminará por completo las pérdidas económicas en momentos de crisis climática, puede generar ingresos más estables y sostenibles durante todo el año.
Un futuro incierto, pero con posibilidades de adaptación
Las lecciones de la DANA de octubre son claras: la industria turística de Valencia debe adaptarse urgentemente a los efectos del cambio climático si quiere seguir siendo un motor económico para la región. Las autoridades locales, en colaboración con el sector privado, deben seguir invirtiendo en infraestructura más resiliente y en protocolos de emergencia eficaces, mientras que los actores turísticos deben diversificar sus ofertas y promover el turismo sostenible.
El cambio climático está modificando la manera en que las ciudades turísticas deben operar, y Valencia no es una excepción. No se trata solo de responder a un evento puntual como la DANA, sino de anticiparse y diseñar un modelo turístico que no dependa únicamente de las condiciones meteorológicas favorables.
La colaboración entre el sector público, privado y la comunidad científica será esencial para asegurar que Valencia se mantenga como un destino atractivo, seguro y sostenible, capaz de afrontar los retos de un clima cada vez más incierto.
Borja RamírezGraduado en Periodismo por la Universidad de Valencia, está especializado en actualidad internacional y análisis geopolítico por la Universidad Complutense de Madrid. Ha desarrollado su carrera profesional en las ediciones web de cabeceras como Eldiario.es o El País. Desde junio de 2022 es redactor en la edición digital de Economía 3, donde compagina el análisis económico e internacional.













