7 claves para ser asertivo en tu trabajo
A todos nos ha ocurrido que por ejemplo el jefe nos propone un cambio en nuestro trabajo y no solo no somos capaces de abrir la boca y decir lo que pensamos, sino que además asentimos y aceptamos la decisión sin rechistar. Actuamos con miedo a decir lo que pensamos y a la reacción de los demás.
¿En qué consiste la asertividad?
Asertividad es un término que hemos escuchado miles de veces y se puede definir como la capacidad de hacer respetar nuestros propios derechos, no dejarnos manipular ni manipular a los demás.
Los beneficios de ser asertivo
Utilizar la asertividad en el trabajo nos va a proporcionar diversos beneficios, como los siguientes:
Confianza en nosotros mismos. Decir lo que pensamos nos da seguridad y nos hace confiar en nosotros mismos y en la importancia de nuestras opiniones.
Disminución del estrés. Ser coherentes entre lo que pensamos, lo que hacemos y lo que decimos es fundamental para disminuir el estrés. En ocasiones tendemos a quejarnos de situaciones y no somos capaces de decir nada, lo cual aumenta nuestro estrés.
Solución de conflictos. Muchas veces tenemos un problema con alguien y no se resuelve porque no somos capaces de expresar lo que sentimos y pensamos con respeto y empatía hacia el otro. La asertividad nos permite solucionar conflictos y fomentar un buen ambiente de trabajo.
Facilita la escucha de los demás. Saber expresarnos correctamente y con respeto tiene la consecuencia de que otras personas nos escucharán y nos comunicaremos mejor y en un tono de cordialidad.
Claves para ser asertivo en el trabajo
Muchas veces en el trabajo vivimos situaciones de estrés que nos ponen más nerviosos y descuidamos la forma de hablar con los demás pudiendo generar conflictos con otras personas que se podrían evitar. A continuación, te proponemos varias claves o técnicas que te ayudarán a ser más asertivo y a actuar mejor ante una discusión:
Repetir nuestra posición
La primera técnica llamada “del disco rayado” consiste en repetir nuestra posición, pero de forma calmada y con un tono de voz bajo. Si la otra persona nos provoca o nos agrede con sus palabras no debemos entrar en la provocación.
Dar la razón en parte
Es una “claudicación simulada” que trata de dar la razón a la otra persona en parte, pero manteniendo nuestra posición. Hay que tener mucho cuidado con el tono que utilicemos para no enfadar más a la otra persona y que reaccione mal.
Ganar tiempo
Si tu interlocutor ha llegado un punto en el que está perdiendo totalmente el control lo mejor es utilizar un aplazamiento asertivo. Para la discusión y aplazarla para otro momento en el que todos estéis más calmados.
Hacer preguntas asertivas
Para entender mejor a la otra persona podemos hacerle preguntas para que defina exactamente lo que piensa y nos aporte la información necesaria sobre el origen del conflicto desde su punto de vista.
Ignorar los insultos
Hay personas que se enfadan mientras discuten y en dos minutos entran en una dinámica de insultos y descalificaciones. En estos casos lo mejor es ignorar los insultos y decir que será mejor hablar en otro momento.
Mantén tu espacio
En una discusión puede ocurrir que digamos algo y que sea utilizado por la otra persona en nuestra contra un momento después. En estos casos es esencial fijar límites y establecer hasta dónde se puede llegar.
Comunicación breve
Para hacer notar a la otra persona que no nos deja hablar pero que la estamos escuchando podemos utilizar frases breves para cortar en cierto modo la comunicación y expresar que hay cosas más importantes y que tenemos otras cosas que hacer que son prioritarias.












