La economía del dato afronta su reto: convertir información en valor
Expertos en Data Spaces alertan de que más de la mitad de los datos generados no se utilizan y defienden reforzar la gobernanza, romper silos y garantizar confianza en la IA para transformar información en ventaja competitiva.
La economía del dato avanza con rapidez, pero su principal desafío ya no es tecnológico, sino estratégico. Durante la jornada «Data Spaces: el valor de los datos compartidos», organizada por el Centro de Excelencia y Oficina del Dato del Ayuntamiento de València y EDINT junto a Smart Business Lab, con el patrocinio principal de Nealis Tech, el debate se centró en una paradoja evidente: la mayor parte de los datos que generan empresas y administraciones permanece infrautilizada.
Alejandro Martínez, project manager del ITI, abrió la mesa redonda recordando una cifra que resume el problema. Cerca del 55 % de los datos producidos son considerados «datos oscuros»: información que se captura y almacena, pero que no se procesa ni se integra en decisiones estratégicas. La acumulación no equivale a aprovechamiento.
En el debate participaron responsables de las unidades de Datos e Inteligencia Artificial de IBM, Telefónica, Aggity, Nealis y Libelium, quienes coincidieron en que el verdadero salto competitivo no está en generar más datos, sino en estructurarlos, gobernarlos y convertirlos en casos de uso concretos.
Gobernanza antes que tecnología
El concepto de «data spaces» fue uno de los ejes centrales del encuentro. Para Vidal Martínez, Senior Business Development Manager en Telefónica Tech, estos espacios solo generan valor cuando responden a necesidades empresariales claras. La gobernanza del dato es el punto de partida. Sin una estructura que defina responsabilidades, accesos y estándares de calidad, el intercambio de información carece de impacto real.
En muchas organizaciones ya existen infraestructuras capaces de procesar grandes volúmenes de datos. Sin embargo, la dificultad no reside tanto en la capacidad tecnológica como en el acceso y preparación de la información para convertirla en ventajas competitivas. Así lo subrayó Nuno Maximiano, director de Select Growth España-Data & AI en IBM, quien apuntó que la complejidad aparece cuando los datos no están organizados en función de los casos de uso que deben resolver.
El debate evidenció que el reto no es técnico en sentido estricto, sino organizativo. La fragmentación interna sigue siendo una de las principales barreras.
Romper silos para generar impacto
Muchas compañías continúan gestionando sus datos por departamentos, con sistemas desconectados entre sí. Esta estructura impide extraer una visión integral del negocio.
José Mª Salido, Data & IA Senior Consultant en Aggity, defendió que la compartición y gobernanza conjunta de la información es lo que permite desarrollar proyectos con verdadero impacto. Cuando los datos se integran dentro de un mismo ecosistema, se identifican ineficiencias, fugas en procesos o problemas productivos que permanecen ocultos bajo una gestión fragmentada.
La economía del dato, por tanto, exige un cambio cultural además de tecnológico. No se trata únicamente de invertir en plataformas, sino de redefinir cómo se comparte la información dentro de la organización y entre actores del mismo sector.
Un recurso infrautilizado
Desde una perspectiva empresarial, la infrautilización del dato supone una pérdida de oportunidad evidente. Marcos Rozas, director general de Nealis Tech, lo planteó en términos claros: el dato es el recurso que permite desarrollar análisis predictivos capaces de optimizar costes y anticipar decisiones estratégicas.
En su intervención, subrayó que muchas organizaciones recogen información de alto valor, pero no la integran en sus procesos de decisión. Esta desconexión limita la capacidad de generar ahorro, eficiencia y ventaja competitiva.
Antonio Jara, CSO de Libelium, reforzó esta idea al señalar que el proceso debe comenzar siempre con la pregunta adecuada. El desarrollo tecnológico no puede ser el punto de partida. Primero se define el reto de negocio; después se identifican las fuentes de datos necesarias para resolverlo. La combinación adecuada de información es lo que termina traduciéndose en mejoras de eficiencia y en inteligencia de negocio aplicable.
Confianza y responsabilidad en la era de la IA
El debate incorporó también una dimensión creciente: la confianza en sistemas de inteligencia artificial que toman decisiones de forma cada vez más autónoma.
La cuestión de la responsabilidad fue uno de los puntos más relevantes. Cuando un sistema automatizado comete un error, la atribución de responsabilidades no siempre es clara. En entornos complejos basados en modelos, datos y agentes autónomos, el gobierno de la IA presenta desafíos adicionales.
Desde IBM se insistió en que la supervisión tecnológica y humana debe reforzarse. Todo sistema que intervenga en decisiones críticas necesita monitorización continua y marcos de gobernanza sólidos. Si la base tecnológica no está bien resuelta, el riesgo se multiplica.
En este contexto, surgió una reflexión sobre la posibilidad de introducir mecanismos de compensación que aporten seguridad jurídica y económica al ecosistema. La confianza será un factor decisivo para que la compartición de datos y la automatización avanzada se consoliden como pilares del crecimiento empresarial.
Hacia una nueva relación con la información
La jornada concluyó con una mirada prospectiva. El desarrollo de sistemas cada vez más avanzados transformará la manera en que las organizaciones interactúan con sus datos. La tendencia apunta hacia entornos donde la información no solo se consulta, sino que se integra de forma conversacional y operativa en los procesos de negocio.
El avance de la IA agéntica, capaz de actuar sobre procesos críticos, eleva la exigencia en términos de calidad y gobernanza del dato. En este escenario, compartir información entre sectores deja de ser una opción táctica para convertirse en una necesidad estratégica.
La economía del dato no se definirá por la cantidad de información generada, sino por la capacidad de convertirla en decisiones eficaces, eficientes y confiables. El verdadero valor no está en acumular datos, sino en saber utilizarlos.










