Los restaurantes que marcaron el año gastronómico en Economía 3
Damos un repaso por alguno de los proyectos más destacados que protagonizaron nuestra cobertura de restauración en 2025.
La gastronomía ha dejado hace tiempo de ser solo una cuestión de tendencias culinarias para convertirse en un auténtico termómetro de la economía real. Aperturas estratégicas, modelos de negocio más sofisticados, proyectos que nacen con vocación de marca y restaurantes que ya no solo piensan en llenar mesas, sino en construir posicionamiento.
Durante el último año, la cobertura gastronómica de Economía 3 ha reflejado esa transformación. La restauración se ha abordado no como una agenda de novedades, sino como un ecosistema empresarial en plena evolución que presenta desde conceptos que apuestan por la excelencia del producto, hasta proyectos que hacen de la experiencia un elemento central de su propuesta de valor.
Esta selección reúne algunos de los restaurantes que mejor simbolizan ese cambio de paradigma. No se trata de un ranking ni de una lista cerrada, sino de una mirada editorial a los proyectos que, por su enfoque, crecimiento o impacto, marcaron el pulso del año gastronómico en nuestras páginas.
Nuevos conceptos que redefinen la escena local
Uno de los grandes ejes de la restauración en 2025 ha sido la consolidación de propuestas con identidad propia, alejadas de fórmulas genéricas y cada vez más orientadas a construir relato y marca.
En ese contexto, Black Taurus se ha convertido en uno de los ejemplos más claros de esta tendencia. Su apuesta por el fuego como hilo conductor de la experiencia, por el producto como protagonista absoluto y por una estética cuidada ha situado al restaurante como un nuevo referente dentro de la escena valenciana.
Más allá de la cocina, el proyecto destaca por su visión empresarial: no nace como una moda pasajera, sino como una marca gastronómica con ambición de permanencia.

Algo similar ocurre con Mengem, el bistró que logró entrar en la Guía Michelin en menos de un año desde su apertura.
Su caso ilustra bien cómo la restauración contemporánea combina excelencia culinaria con una lectura muy fina del mercado: cercanía, identidad local y una propuesta coherente que conecta tanto con el público como con los prescriptores.

En una línea diferente, pero igualmente significativa, Mi Cub ha sabido hacer del producto de proximidad su principal argumento. Su vinculación con el Mercado de Colón no es solo una cuestión logística, sino una declaración de intenciones: cocina directa, honesta y alineada con una demanda cada vez más sensible al origen de lo que consume.
En los tres casos, la gastronomía se entiende como un negocio con narrativa, no solo como un ejercicio técnico.

Restaurantes que consolidan marca y visión empresarial
Más allá de las aperturas, 2025 ha sido también el año de la consolidación para proyectos que ya no necesitan presentarse, sino reafirmarse. Helen Berger es un buen ejemplo de ello.
Lo que comenzó como un complemento de un hotel ha evolucionado hacia un restaurante con personalidad propia, capaz de atraer público por sí mismo y de convertirse en un punto de encuentro dentro de la oferta gastronómica de la ciudad.

En el terreno de la alta cocina, el trabajo de Germán Carrizo al frente de Fierro ha vuelto a poner el foco en una idea cada vez más relevante: la gastronomía como valor en sí mismo, sin necesidad de artificios.
«Vendemos gastronomía, no vendemos diversión ni lujo», afirmaba el chef en una de sus entrevistas, sintetizando una filosofía que conecta con una clientela más exigente y menos impresionable.

También merece mención la consolidación de Ryukishin en España, con su propuesta de ramen fiel a la tradición japonesa. En un mercado saturado de adaptaciones y versiones occidentales, su apuesta por la autenticidad ha demostrado que existe espacio para conceptos especializados cuando están bien ejecutados y respaldados por una estrategia de crecimiento clara.

Estos proyectos comparten un rasgo esencial: entienden la restauración como una empresa cultural y económica a largo plazo, no como una sucesión de impactos efímeros.
Tendencias que van más allá del plato
La selección no estaría completa sin atender a fenómenos que trascienden el formato clásico de restaurante. El auge de marcas como Las Tartas de Julita, convertida en fenómeno viral y luego en negocio consolidado, ilustra cómo la frontera entre gastronomía y marca de consumo se difumina cada vez más.

Algo parecido sucede con los nuevos espacios gastronómicos del Roig Arena, concebidos no como simples áreas de restauración, sino como piezas clave de un proyecto de ocio y experiencia integral. La comida deja de ser un servicio accesorio para convertirse en parte central del modelo de negocio.

Incluso en los proyectos hoteleros, la restauración ha ganado protagonismo estratégico. Ya no se concibe como un complemento, sino como un elemento diferencial capaz de atraer tanto a huéspedes como a público local. La evolución de este modelo ha sido una constante en la cobertura de Economía 3 a lo largo del año.
La restauración ha entrado definitivamente en una fase de profesionalización avanzada. Más planificación, más inversión, más lectura de mercado. Y, al mismo tiempo, una mayor exigencia por parte de un público que ya no se conforma con comer bien, sino que busca experiencias coherentes y marcas con discurso.
Borja RamírezGraduado en Periodismo por la Universidad de Valencia, está especializado en actualidad internacional y análisis geopolítico por la Universidad Complutense de Madrid. Ha desarrollado su carrera profesional en las ediciones web de cabeceras como Eldiario.es o El País. Desde junio de 2022 es redactor en la edición digital de Economía 3, donde compagina el análisis económico e internacional.









