Estafas con criptomonedas: así funcionan y cómo evitar caer en la trampa
El auge de las criptomonedas ha abierto la puerta a la innovación financiera, pero también a un ecosistema de estafas cada vez más sofisticadas. Promesas de rentabilidad rápida, falsos asesores y plataformas que desaparecen sin dejar rastro dibujan un escenario en el que miles de pequeños inversores pierden sus ahorros sin saber siquiera quién está detrás.
Un mercado digital pensado con mentalidad analógica
Aunque las operaciones se realizan online, muchos inversores siguen tomando decisiones como si estuvieran ante un producto financiero tradicional. «Seguimos pensando de forma analógica en un entorno completamente digital», advierte Marisa Protomártir, directora legal de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin). El problema es que, en el mundo cripto, cuando algo sale mal, rara vez hay una oficina, una persona responsable o una entidad a la que reclamar.
Desde la asociación reciben cuatro o cinco consultas diarias relacionadas con inversiones en criptomonedas, muchas de ellas vinculadas a cursos de trading, plataformas supuestamente reguladas o exchanges poco conocidos. En la mayoría de los casos, el patrón se repite: el inversor cree estar actuando de forma legal y en su propio beneficio, cuando en realidad está siendo empujado a una estafa.
El gran obstáculo: no saber quién está detrás
Uno de los mayores riesgos del entorno cripto es el anonimato. «No podemos perseguir al que nos ha estafado porque no sabemos quién está detrás», explica Marisa Protomártir. Además, la CNMV puede advertir, pero no tiene facultades para cerrar o interrumpir la actividad de una web, lo que permite que muchas plataformas sigan captando víctimas incluso después de ser señaladas.
Asufin ha recibido consultas sobre entidades como Hellobit, Degiro o Galaxy Digital, lo que demuestra la confusión habitual entre plataformas reales y páginas que las imitan o utilizan su nombre para generar confianza.
Por qué las estafas proliferan en criptomonedas
Para el economista Albert Aroles, el entorno cripto es especialmente atractivo para los estafadores porque es seudoanónimo y difícil de rastrear. «Detrás de diez estafas distintas puede haber el mismo grupo organizado», señala. Localizar el origen del fraude suele requerir la colaboración de exchanges como punto de salida del dinero y, en muchos casos, apoyo policial.
Buscar información fiable sobre posibles estafadores no siempre es sencillo: webs profesionales, perfiles atractivos en redes y supuestas licencias falsas dificultan distinguir lo real de lo fraudulento.
Así funciona una estafa cripto, paso a paso
En una primera fase se produce la captación del contacto. ¿Cómo? El primer contacto llega a través de anuncios en redes sociales, mensajes privados, llamadas telefónicas o incluso apps de citas. El gancho suele ser una «oportunidad exclusiva», «resultados garantizados» o la posibilidad de copiar a un trader experto. Todo lo que se vende de forma excesivamente bonita suele ser falso.
En una segunda fase se construye la confianza. Los estafadores utilizan perfiles muy trabajados, webs con apariencia profesional y logotipos de bancos o reguladores. Envían capturas de supuestas ganancias y hablan el idioma de la víctima. El objetivo es claro: hacerla sentir especial y seleccionada.
En la tercera fase llega la primera inversión. Piden una cantidad inicial -normalmente entre 500 y 1.500 euros- y muestran beneficios irreales en un panel falso. A veces permiten retirar una pequeña cantidad para reforzar la ilusión de que «funciona».
Exprimir al máximo al estafado se coloca en cuarta posición. Una vez dentro, entra en juego la manipulación emocional: urgencia, miedo a perder la oportunidad y halagos constantes. «Si no inviertes más, pierdes la ocasión de cambiar tu vida», es uno de los mensajes más habituales.
Y por último, bloqueo y desaparición del estafador. Cuando el inversor intenta retirar su dinero, aparecen falsas comisiones, impuestos inexistentes o bloqueos sin explicación. Finalmente, la web desaparece y reaparece con otro nombre.
Regla de oro: si suena demasiado bien, desconfía
En inversión no existen garantías, y menos aún en criptomonedas debido a su alta volatilidad. Rentabilidades altas, constantes y sin riesgo son una señal de alerta máxima. Nunca hay que confiar en mensajes no solicitados ni en anuncios de inversión que prometen resultados rápidos.
Cómo protegerte antes de invertir
Antes de poner un euro, conviene hacer un chequeo básico: comprobar si la empresa está registrada o advertida por la CNMV, identificar quién hay detrás, buscar opiniones externas y desconfiar de webs sin información legal clara. Nunca tomar decisiones bajo presión ni enviar documentación personal a desconocidos.
Seguridad digital: tu primera línea de defensa
Activar el doble factor de autenticación, usar contraseñas largas y únicas, limitar dispositivos autorizados y extremar la seguridad en wallets es imprescindible. La frase semilla debe guardarse offline y no compartirse jamás. Y una regla clave: nunca ceder el control del ordenador o del móvil.
Si ya has sido víctima, actúa rápido
Lo primero es dejar de enviar dinero inmediatamente. Después, guardar todas las pruebas, cambiar contraseñas, revocar accesos y denunciar ante las autoridades. Aunque recuperar el dinero no siempre es posible, denunciar ayuda a frenar nuevas estafas.
Gemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.







