Miércoles, 17 de Abril de 2024
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La economía española en el contexto geopolítico actual, según Gonzalo de Cadenas

La economía española en el contexto geopolítico actual, según Gonzalo de Cadenas

Gonzalo de Cadenas, director de Análisis Macroeconómico y Financiero de Mapfre Economics, nos ofrece las claves del devenir de la economía española e internacional en 2024. Conversamos con el economista durante la celebración de Forinvest, el evento líder de las finanzas, en el que Economía 3 y su Hub de Empresas tuvieron una presencia destacada.

¿Qué papel juega la economía española en el incierto contexto geopolítico actual? ¿Cómo influye la inteligencia artificial en los mercados? ¿Bajarán los tipos durante 2024? ¿Y la inflación?

La economía española en 2024, según Gonzalo de Cadenas

– ¿Cuáles son las previsiones macroeconómicas para España en 2024?

Todo el mundo esperaba un ajuste cíclico, lo que se llama un ‘aterrizaje suave’, pero, como estamos viendo, hay un repunte de actividad global, un repunte de valoración de activos. Está sorprendiendo mucho el desempeño del mercado laboral y la recuperación moderada de sectores industriales en algunos países que estaban muy deprimidos.

El motivo de todo esto ha sido la expectativa de un inminente cambio de ciclo. Una necesidad de reubicar recursos que ha hecho que la inversión haya vuelto a repuntar y que las familias vean capacidad de consumo en el medio plazo debido a la revalorización de sus activos.

Hace tres meses veíamos la economía española creciendo en un 1,4% en 2024, pero como otras instituciones, incluido el Banco de España, probablemente desde Mapfre Economics revisemos eso al alza porque para llegar a ese dato tendríamos que haber tenido un primer trimestre peor y las cuentas ya no nos salen para esa cifra.

De la misma manera, la inflación la vemos aterrizando como hasta ahora: cerca, pero por debajo del 3%. Creemos que permanecerá en una cifra similar a la del 2023 durante los próximos dos años. Eso dará algo de margen financiero a familias y empresas.

Dinamismo económico

Todo esto está en consonancia con lo que está ocurriendo en la Unión Europea. Esperamos que después de una época de desaceleración empecemos a ver que los precios se desaceleren a tasas con las que el Banco Central Europeo (BCE) se sienta cómodo. No necesariamente ocurrirá en 2024, pero sí se verá seguro en 2025.

¿Qué va a ocurrir ahí? Que el BCE se va a ver cómodo para alterar su política monetaria y empezar a bajar tipos. Y lo hará antes de lo que lo haga la Reserva Federal (Fed).

Eso va a producir que el ajuste que estamos esperando que llegue en Europa, y por lo tanto a España, llegue en la segunda mitad del año. Aún veremos el carrusel subir un poquito más, pero sí debemos estar preparados a un ajuste moderado a lo largo de 2024.

Fundamentalmente, será gracias a un consumo resistente y a una inversión que, con ayuda de determinados impulsos fiscales derivados de los planes europeos, ajustes en el salario mínimo, etc., aún mantiene las rentas de las familias creciendo a una tasa que puede aguantar una inflación todavía más alta que la del año pasado.

¿Bajarán los tipos?

– La Fed ha anunciado que hay intención de bajar los tipos en algún momento, pero no parece tener prisa. ¿Por qué tanta cautela?

A la Fed no le gusta que el mercado le diga lo que tiene que hacer y ahora mismo se siente muy coaccionada. Es verdad que a principios de año contaban con un ajuste cíclico, un ‘aterrizaje suave’, muy temprano, pero los datos de actividad y crecimiento salarial no lo apuntan así.

El empleo sigue muy fuerte, la tasa de paro sigue cerca del paro estructural, cada vez hay más vacantes por empleo, lo que quiere decir que hay mucha estrechez en el mercado laboral y los salarios nominales siguen creciendo a tasas muy relevantes. Entonces, no tienen motivos para ‘aflojarle el cinturón’ a la economía tan pronto porque la actividad sigue relativamente dinámica.

Por otro lado, estamos viendo un rally de renta variable y de desenfreno inversor en determinados activos, especialmente los tecnológicos, a los que la Fed no quiere darle más liquidez y ‘echar más leña al fuego’.

¿’Locura’ inversora?

No se puede obviar que el Nasdaq está en máximos. Ahí tenemos los casos recientes de los ‘siete magníficos’ (Apple, Microsoft, Meta, Amazon, Alphabet, Nvidia y Tesla). Existen revalorizaciones de muchos activos en un entorno de aparente incertidumbre. Este frenesí inversor en algún momento puede dar lugar a un desastre, a una corrección muy fuerte.

Por eso, la Fed no quiere bajar tipos demasiado rápido para no alentar una mayor locura inversora. Dicho esto, tiene que valorar hasta dónde. Supongamos que esto es un lago y el suelo está congelado, pues a la Fed se le está rompiendo debajo de los pies.

¿Por qué lo digo? Las condiciones financieras son muy fuertes aún, muy estrechas en Estados Unidos, y hay determinados sectores como el promotor del suelo comercial que lo están pasando mal porque cada vez los costes de financiación son más restrictivos y muchas empresas se están declarando en quiebra. Y eso, de alguna manera, puede infectar al resto del sistema financiero.

Pueden darse eventos en cadena. Por ejemplo, si un promotor muy grande se declara insolvente le hace un agujero a un banco grande y este a su vez a otro banco grande y a otro.

Un contexto incierto

– Tampoco podemos ignorar el contexto geopolítico actual. ¿Tantos frentes abiertos cómo van a afectar a la economía?

En nuestro informe, elevamos el riesgo geopolítico al orden del primer riesgo global por diferentes factores. De manera natural se está siempre al borde de un conflicto abierto entre potencias que ninguno queremos, pero más allá de eso esto tiene implicaciones sobre la actividad porque entorpece el flujo de mercancías global, implica un reordenamiento del sistema financiero -y, por lo tanto, los mercados de capitales con impacto en la financiación internacional-, produce inflación…

Por ejemplo, si nos centramos en el tema de los hutíes en el mar Rojo vemos que hay que alterar la ruta comercial que viene de Asia a Europa. Alterar esa ruta son tres semanas más de tránsito de bienes y materiales. Ese tiempo y recursos los encarece, expresándose en forma de inflación. ¿Cómo? A corto plazo, en precios industriales y de insumos intermedios. A largo plazo, en forma de cesta de la compra para las familias.

La IA en la base de la cadena

– Se habla mucho de nuevas tecnologías, y en especial de la inteligencia artificial, pero, ¿cómo influye realmente en la economía mundial?

No vamos a parar de escuchar ya el tema de la inteligencia artificial y esto es muy diferente a lo que hemos estado escuchando los últimos 10 años. En ese tiempo, nos hemos hartado de escuchar hablar de big data, digitalización, bitcoins, tokens… Todo aquello era los toppings del helado.

El helado en los 90 fue internet y en los 2000 va a ser la inteligencia artificial generativa. ¿Por qué? Porque es lo que lo que los economistas llamamos una ‘tecnología de uso general’ o, en inglés, general purpose technology. Es decir, el equivalente a la máquina de vapor o a la imprenta en su momento por estar en la base de la cadena de producción de todo tipo de industrias.

Las ganancias a corto plazo no son tan evidentes. La gente está esperando que haya una revolución inminente, pero quiero recordar que aunque internet llego en los 90 hasta bien entrados los 2000 realmente no produjo un cambio global.

Lo mismo ocurrirá con esto. La inteligencia artificial aún es anecdótica. Falta tiempo para que se disemine y se imponga en todas las industrias y produzca esa temida -o esperada- sustitución del trabajo y aumento de la producción. Pero ocurrirá.

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