Martes, 28 de Mayo de 2024
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Evelio Acevedo (Museo Thyssen): “El día a día del museo no se improvisa”

Evelio Acevedo (Museo Thyssen): “El día a día del museo no se improvisa”

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza abrió sus puertas en octubre de 1992 y ocho meses después se formalizó la compra, por parte del estado español, de la colección del barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza, considerada como la mejor colección privada del mundo y que, a partir de ese momento, pasó a formar parte del patrimonio nacional de España.

En estos 31 años la pinacoteca, concebida como una galería para albergar exclusivamente esa colección de pintura, se ha convertido en uno de los principales museos del mundo, ofreciendo exposiciones temporales, actividades culturales, y manteniendo y divulgando esa completísima colección de arte occidental que no solo es un valiosísimo legado sino que, además, es un potente vehículo de educación, de transmisión de valores y, por lo tanto, de mejora de la sociedad.

Hablamos con Evelio Acevedo, director gerente del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

El Thyssen-Bornemisza por dentro

– ¿Cómo se desarrolla el día a día en un museo? ¿Qué implica ser el director de un museo tan conocido y reconocido en nuestro país?

Es un orgullo estar al frente de una institución tan prestigiosa y también supone una responsabilidad importante. El museo tiene que ser sostenible, y eso quiere decir que tiene que cumplir con su misión como servicio público de una manera eficiente en la gestión de sus recursos y, a la vez, eficaz en la manera de materializar ese cumplimiento.

El día a día del museo no se improvisa. Es la activación de numerosas funciones y tareas planificadas y organizadas para, principalmente, exceder las expectativas de nuestros públicos, tanto de los visitantes presenciales como de los digitales, así como de todos aquellos que nos acompañan en nuestra tarea: administraciones públicas, individuos e instituciones privadas.

– ¿Cuál es el perfil del turista que visita el museo? ¿Cómo se atrae a los nuevos? 

El visitante mayoritario del museo es mujer de mediana edad; tanto en visitantes españoles (60%) como internacionales (40%).

Al turista se le atrae divulgando bien la oferta del museo, su colección, sus exposiciones temporales, la calidad de la visita y el valor de lo que nos diferencia. Para ello, además de la prescripción del visitante satisfecho,  es importante la publicidad y la comunicación, tanto en soportes digitales como tradicionales que, prioritariamente, lleguen a nuestros públicos.

Con el turismo internacional es fundamental, además, el marketing con turoperadores y las exposiciones de nuestra colección fuera de España.

– ¿Son los jóvenes un público potencial?

Los jóvenes son uno de nuestros públicos objetivos prioritarios, para ellos tenemos un programa específico de amigos del museo en el que escuchamos sus opiniones sobre lo que esperan de un museo del siglo XXI, así como numerosas actividades transculturales, que contienen arte y música, por ejemplo y concursos que potencian la creatividad de nuevos artistas.

Un nuevo Código Ético para el Museo

– ¿Cómo se va a desarrollar el nuevo Código Ético del Museo?

El Código Ético reforzará nuestro marco de integridad al servicio de nuestra misión como colección artística, y supondrá una mejora de nuestra cultura ética, de nuestros principios de profesionalidad y excelencia, de la prevención de cualquier forma de corrupción y de los valores de transparencia y buen gobierno.

El nuevo Código culmina la Política de Transparencia y buen gobierno que ya venimos desarrollando desde 2017, y se enmarca en la Gobernanza Ética del Museo, en la que se incluyen nuestro Portal de Transparencia, así como la Responsabilidad Social y la Política Medioambiental.

Estas Políticas nacen de la conciencia del compromiso social que hoy tienen los principales museos del mundo, especialmente los del sector público, que trascienden su dimensión artística para jugar un rol transformador cultural, educativo, económico y también ético. Por ello, ha sido fundamental la difusión a todo el equipo profesional, y la personalización del documento, que integra nuestro acervo estatutario, jurídico, de valores, y como Museo Nacional, con un ámbito subjetivo global, e incluyendo todas las materias que puedan afectar a una institución museística.

De la banca al arte

– Usted viene del mundo de la banca. ¿Son muy diferentes ambos sectores o, en el fondo, guardan similitudes? 

La gestión es una práctica transversal a cualquier sector. Es cierto que hay que acomodarla a las peculiaridades de cada actividad, pero las buenas prácticas en operaciones, aunque se trate del mantenimiento y préstamos de obras de arte, en servicios y productos para los públicos, en transparencia y buen gobierno, en gestión y planificación presupuestaria, en excelencia de nuestra oferta, en gestión de recursos humanos y económicos, en cultura corporativa… todo eso es perfectamente equiparable a la buena gestión de otra empresa en cualquier sector.

– ¿De qué manera aplica usted el liderazgo con su equipo?

El liderazgo por el ejemplo siempre me pareció el más efectivo. No puedes pedir nada que tu no hayas previamente dado ni puedes pedir que se actúe de forma diferente a cómo tú lo haces. Es lo que aporta credibilidad y confianza al liderazgo y lo que hace que el equipo acepte el liderazgo por convicción.

Los retos del arte

– ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta el sector en la actualidad?

El sector cultural, y muy prioritariamente los museos, se enfrentan al enorme reto de contribuir a alcanzar sociedades más y mejor estructuradas. En nuestro caso, a través de la pintura desde nuestra colección de arte y exposiciones temporales, que es un testimonio por el que los artistas nos han hablado de todo aquello en lo que sus sociedades creían, temían, necesitaban, disfrutaban o les preocupaba; debemos ser actores activos de transmisión de conocimiento y valores de nuestro tiempo, de debate sobre asuntos actuales de interés: ecología, migraciones, integración, igualdad y diversidad…

Es una enorme función social que garantiza la sostenibilidad de los museos. Sin olvidar que, para su correcto cumplimiento, es necesario contar con los recursos necesarios que, cada vez más, deben surgir de la colaboración público-privada.

– ¿Qué nuevos proyectos tienen en mente para el año que viene?

Tenemos dos magníficas exposiciones de excelentes pintoras, Gabriele Münter, la maestra del expresionismo alemán, e Isabel Quintanilla, gran representante del realismo. Además, en verano ofreceremos una revisión decolonial de nuestra colección La mirada descentrada y un par de exposiciones de arte contemporáneo en colaboración con TBA21.

Todo ello junto con otras iniciativas expositivas de menor tamaño y numerosas actividades culturales, colaterales a nuestra colección permanente y a las temporales.

¿Se puede digitalizar un museo?

– ¿Ha llegado la digitalización a los museos o aún queda mucho por hacer?

Ha llegado y está muy presente, pero aún queda mucho por hacer. Fue un proceso que ya teníamos en nuestro plan estratégico y que la pandemia aceleró por las necesidades de mantener el servicio y el contacto con nuestros públicos en los tiempos de las limitaciones a la movilidad.

Lo único positivo de todo ello fue que supuso una gran experiencia de la que aprendimos que no todo vale en digitalización. Requiere unos contenidos muy segmentados, con una orientación muy global en cuanto a públicos pero, a la vez, con un lenguaje en su realización muy determinado.

Nosotros preferimos utilizar el término ‘convergencia’ en lugar de ‘transición’ digital porque no queremos cambiar el modelo museístico, sino complementarlo con todo lo que la digitalización ofrece.

– Hablando de inteligencia artificial y nuevas tecnologías, ¿acabarán estas con el arte tal y como lo entendemos o la creatividad del ser humano es insuperable?

Las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial no son, en sí mismas, ninguna amenaza ni para el arte ni para el ser humano. Lo que puede ser contraproducente es el mal uso que se pueda hacer de ellas.

La inteligencia artificial no es una mente pensante, sino un cúmulo de datos que permite realizar trabajos que una mente pensante rigurosamente ha programado. Es decir, su función es aumentar las capacidades humanas. Es importante algún tipo de ordenamiento en su uso, pero siempre que este sea democrático y esté al alcance de cualquier ciudadano con fines lícitos.

Un ordenador sería capaz de hacer una obra de arte de acuerdo con unas instrucciones precisas, pero el creador sería el programador no la máquina. En cualquier caso, sería una trasposición de situaciones que siempre han existido, como la de los maestros que, en la antigüedad, creaban la obra y sus talleres que las materializaban.

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