países con mayor estanflacción, qué es

Estos son los países con mayor estanflación del mundo, te contamos por qué

El pasado lunes, la máxima autoridad monetaria de la Unión Europea se pronunciaba sobre la mayor amenaza que existe, a día de hoy, en la economía: la estanflación. Así, su presidenta –la francesa Christine Lagarde- afirmaba que el Banco Central Europeo no ve actualmente “elementos de estanflación” en la zona euro.

No obstante, lo que sí vaticina el BCE es una nueva intensificación de la inflación. Al menos, a corto plazo. De este modo, la máxima mandataria estimaba un nuevo encarecimiento generalizado de los precios a causa de una subida adicional en el precio de la energía –recrudecida por la necesidad de afrontar la transición energética-.

Sin embargo, y a pesar de las reticencias del BCE, no son pocos los analistas que sí que contemplan una situación estanflacionaria en el viejo continente. Además, hace no mucho ya el organismo dirigido por Largarde falló estrepitosamente en sus pronósticos –los cuales anticipaban una inflación de carácter transitorio–. Por tanto, ¿será esta nueva predicción la señal de alarma definitiva previa a la temida estanflación?

Solo el tiempo proporcionará la respuesta con certeza. No obstante, en Economía 3 analizamos este concepto de estanflación que desata el pánico de mercados e inversores. Asimismo, repasaremos algunos de los casos más ilustres de este ‘indeseado’ término económico.

Concepto de estanflación

Se denomina estanflación al perverso fenómeno monetario que combina una pronunciada subida de los precios con un estancamiento generalizado de la actividad económica. En términos económicos, se traduce en un intenso incremento de los precios vinculado a una caída del Producto Interior Bruto (PIB).

¿Cuáles son sus síntomas?

La estanflación se genera, principalmente, por un shock en la oferta agregada. Un claro ejemplo podría ser el cierre de la economía por una pandemia o el desabastecimiento causado por un conflicto bélico. Ambas situaciones provocan el incremento en el coste de los factores de producción. Ante esta situación, la respuesta inmediata, por parte de las empresas, es la realización de un ajuste -vía precio- que se traslada directamente al consumidor. Por tanto, los precios de los bienes y los servicios crecen de forma progresiva, provocando, a su vez, una disminución en la demanda.

El  drama económico se produce cuando el proceso deriva en un círculo vicioso, donde muchos de los bienes y servicios imprescindibles para el desarrollo económico se vuelven escasos, impidiendo la salida de la recesión.

Los años 70, un claro ejemplo de estanflación

En la década de los setenta, tuvo lugar una célebre y prolongada situación de estanflación. Los embargos de petróleo, por parte de los países exportadores, multiplicaron los precios del crudo. Esta espectacular subida de los precios derivó en una recesión económica global (la dependencia que la economía tenía, por aquel entonces, del petróleo se encontraba en su cenit). La paradoja se produjo, cuando a pesar de la crisis económica global los precios continuaba subiendo, entrando así en un peligroso círculo vicioso.

Esta crisis supuso un antes y un después respecto a la concienciación energética (dependencia de las importaciones de petróleo) y la política monetaria (intervenciones monetarias restrictivas que permitieran combatir mejor y más rápido la inflación).

Venezuela, el caso de ‘eterna’ estanflación

El caso de estanflación estructural más evidente lo encontramos en Venezuela. En este país coexiste una hiperinflación crónica con una contracción de economía permanente. Venezuela es país singular en que se llegan a alcanzar niveles de inflación del 2500% al mismo tiempo que se registran caídas del PIB del 30%. Algo completamente caótico.

Asimismo, el fenómeno de la estanflación, es más propio de economías emergentes -como India, Argentina, Brasil, etc-.

Así, en estos países, el primer año de pandemia supuso unas consecuencias macroeconómicas devastadoras, tenido caídas de su Producto Interior Bruto por encima del 5% mientras el nivel general de precios se incrementaba notablemente.

Las administraciones de Alberto Fernández y Jair Bolsonaro -en Argentina y Brasil, respectivamente– siguen manteniendo la tendencia inflacionista que padecen últimamente. Podríamos, por tanto, concluir que sus políticas monetarias no están siendo lo suficientemente eficientes y que la estanflación da la cara.

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