Pedro Hernández, gerente de Zschimmer & Schwarz España

La multinacional alemana Zschimmer & Schwarz que aterrizó en España hace más de 20 años

Cuando Otto Zschimmer y Max Schwarz fundaron una empresa mayorista de productos químicos en 1894 y comenzaron a producir sus propios productos químicos en 1909, el mundo era un lugar completamente diferente. De hecho, la historia de Zschimmer & Schwarz está unida a la de Alemania y a los constantes cambios que ha experimentado el planeta.

Originalmente fundada en Chemnitz, la compañía reubicó su sede en Lahnstein tras la división de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial e inició su expansión internacional en Francia.

Finalmente, con la reunificación alemana, la compañía pudo regresar a sus raíces sajonas con la fundación de Zschimmer & Schwarz Mohsdorf GmbH en 1993.

Hoy en día, con 1.600 empleados y 30 compañías en 17 países de los 5 continentes, el Grupo Zschimmer & Schwarz, es líder en la química especializada suministrando sus productos a una amplia variedad de industrias.

Un sector, el químico que está cada vez más concienciado de su responsabilidad respecto al medio ambiente, buscando nuevas formas de sintetizar sustancias sin dañar el entorno.

Desde la filial del grupo alemán en Castellón, que lleva más de 20 años ofreciendo «química a medida» a sus clientes; hablamos con de Pedro Hernández, gerente de Zschimmer & Schwarz España.

– La industria química tradicionalmente ha tenido mala prensa, se asociaba a emisiones, contaminación… ¿qué tiene de cierto?

– Cuando me hablan de ese paradigma, pienso en las fábricas del siglo XIX. Después de la Segunda Guerra Mundial, la situación cambió completamente. El ejemplo más cercano que tenemos es la industria química alemana, puesto que tras ese periodo, trabajó mucho en la eliminación de emisiones; centrándose en que cada vez, sus centros de producción sean más limpios y sostenibles.

Nuestra fábrica en Alemania, o nuestra filial española, no tienen nada que ver con lo que comentas, las emisiones son muy limitadas.

– ¿Cómo valoras la apuesta por la sostenibilidad del sector en España y en concreto, en vuestra compañía, en qué aspectos os estáis centrando?

– En España las empresas químicas, por lo general no han tenido mucha tradición, pero las grandes compañías alemanas, como te digo, llevan mucho tiempo apostando por la sostenibilidad.

Como filial de una empresa química alemana, en Zschimmer & Schwarz España llevamos muchos años trabajando este tema, basándonos en dos frentes de actuación: el ahorro energético y el desarrollo.

Por una parte, tratamos de reducir nuestra huella de carbono en la medida de lo posible; gastando menos energía e incorporando energías verdes, como son los paneles solares. El pasado mes de mayo instalamos 612 placas en la cubierta de nuestra nave para autoconsumir el 87% de la energía generada. Y por ello, el 18% de nuestro consumo eléctrico anual proviene de energía renovable, en concreto solar.

La recogida de envases es otra de nuestras grandes líneas de acción. Cuando negociamos con nuestros clientes la venta de cualquier producto, siempre tenemos presente la posibilidad de enviárselos, recogerlos y reutilizarlos.

Por otro lado, desarrollamos productos químicos que sean mucho más sostenibles: biodegradables, que tengan agua en su composición en lugar de aceites minerales, etc. Esto supone un esfuerzo mayor, pero nos permite abrir muchas líneas de investigación y desarrollo.

– Además los recursos naturales son cada vez más escasos y limitados, ¿qué alternativas existen para vuestras materias primas?

– En la industria química estamos reduciendo especialmente el uso recursos naturales, como los aceites naturales; y recurriendo a los productos sintéticos. Es el caso por ejemplo de los ésteres, una sustancia que se forma cuando se combina un ácido con un alcohol y se le extrae el agua. Esa es la gran ventaja que le veo a la química. Estamos desarrollando una serie de nuevos productos, dejando de usar recursos paulatinamente.

– ¿Cuál es vuestra política sobre los residuos que generáis?

– Intentamos generar los mínimos residuos posibles; y tenemos un acuerdo con un atomizador que los reutiliza. Estamos en el centro del clúster cerámico en Castellón, un clúster que a nivel de economía circular está muy desarrollado, porque las emisiones son bajas, no son contaminantes y reutilizan casi todo lo que generan.

– Las innovaciones tecnológicas van muy ligadas a estos aspectos de sostenibilidad, ¿en qué estáis trabajando actualmente?

– Nos centramos en desarrollar alternativas más sostenibles para los productos tradicionales. Por ejemplo, las tintas de inyección se hacían con aceites minerales que eran contaminantes y problemáticos. El siguiente paso fue producirlas con ésteres de ácidos grasos, mejorando muchísimo el tema de la sostenibilidad y de la contaminación.

De hecho, nosotros fuimos la primera empresa de todo el sector cerámico a nivel mundial que empezó a producir las tintas de esta manera. Pero el siguiente paso, que ya tenemos preparado, es sustituir los ésteres de los ácidos grasos por las tintas de base acuosa.

Esto costará un poco más, porque la tecnología a nivel mecánico no está todavía adaptada. Los inyectores que se utilizan en la actualidad trabajan con electricidad, y obviamente el uso de agua no casa bien. Pero llegaremos a esta evolución en las tintas, desde que salieron al mercado en 2010.

– ¿Qué otros proyectos tenéis de cara a este 2022?

 – Este primer trimestre vamos a ver cómo evoluciona la situación mundial, porque en estos momentos es profundamente inestable. Estamos sufriendo mucho el aumento disparatado de precios de productos, los costes de energía y la falta de materias primas.

Por ello, el primer trimestre del año va a ser complicado. Durante este periodo, vamos a trabajar mucho en el laboratorio para solventar los costes y la carencia de materias primas. Pensamos que el segundo trimestre la cosa va a mejorar. Nos planteamos nuevos productos a medio y largo plazo, sobre todo si en junio estamos mejor, que esperamos que así sea.

– Habéis hecho recientemente una renovación en vuestra sede española, ¿qué nos puedes contar?

 – Hemos renovado toda la parte de abajo de nuestras oficinas y además hemos creado toda una experiencia para el cliente. Tenemos claro que tenemos que estar cerca de los clientes; de manera que, cuando visiten nuestras instalaciones, se sientan parte de una compañía con 128 años de vida. Sabiendo perfectamente lo que hemos sido y lo que somos.

– ¿Cómo se puede acercar un sector tan científico a los consumidores de a pie?

– Trabajando mucho en las redes y teniendo en el equipo un perfil como la doctora Carmina Alfonso, nuestra responsable de Asistencia Técnica de Personal Care & Cleaning, que es muy activa en LinkedIn. Todos los posts que publica acerca de la química los orienta a las personas de a pie.

Junto a la Universitat Jaume I, también lanzamos Z&S School y un podcast en el que los expertos del sector y otras áreas afines comparten su experiencia y conocimientos para superar juntos los retos de la industria. Es importante que la química sea accesible a todo el mundo y explicar las cosas para que sean comprensibles para todos. Como digo a mi gente: “explícamelo todo como si tuviera diez años”. De eso se trata. Nuestra idea es continuar en esta dirección.

– Es curioso en la cantidad de productos cotidianos en los que está presente vuestro Grupo y las cualidades que aportan vuestros desarrollos…

– Sí, hablamos de productos cosméticos que nutren la piel; calzado con el que los pies no se mojan nunca; detergentes que no solo lavan, sino que cuidan la ropa; azulejos coloridos y a la vez, fáciles de mantener… Aunque siempre nos hemos mantenido en un segundo plano, Zschimmer & Schwarz proporciona a un amplio abanico de industrias productos químicos auxiliares y especialidades hechas a medida, que permiten desarrollar productos más innovadores, efectivos, robustos, versátiles y eficientes.

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