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Informe de la OIT

La pandemia destruyó el equivalente a 255 millones de empleos en el mundo en 2020

Latinoamérica fue la región más afectada y el sur de Europa también notó la crisis laboral que en España supuso la pérdida de un 13,2% de las horas trabajadas

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Camarera sirviendo

El hostelero fue uno de los sectores más afectados por la crisis sanitaria.

La crisis sanitaria creada por la Covid-19 ha generado la destrucción de horas de trabajo equivalentes a 255 millones empleos, con una reducción de los ingresos procedentes del trabajo de 3 billones de euros, el 4,4% del PIB mundial, según el informe presentado hoy por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que vaticina para el año en curso una recuperación “lenta, desigual e incierta” del mercado laboral.

El informe apunta que los 255 millones de empleos “perdidos”, en gran medida debido a la reducción de horas de trabajo, tiene un impacto cuatro veces mayor que el provocado por la crisis financiera mundial de 2009, destacó la OIT.

El documento apunta que, a pesar del elevado número de horas de trabajo perdidas el año pasado, fue un número sensiblemente inferior al calculado en el segundo trimestre, 400 millones de empleos, y el tercero, casi 500 millones. El director general de la OIT, Guy Ryder , destacó que “los indicios de recuperación que vemos son alentadores, pero muy frágiles e inciertos, y cabe recordar que ningún país o grupo puede recuperarse solo”.

Del informe se desprende que Latinoamérica fue la región más golpeada por la pandemia, debido a que es de las más dependientes de la economía informal, muy vulnerable a este tipo de situaciones. Así, la crisis redujo un 16,2 por ciento las horas trabajadas, lo que supone unos 39 millones de puestos de trabajo. Brasil y México, dos de las mayores economías de la región, registraron pérdidas de horas trabajadas del 15 y el 12,5%, respectivamente

El efecto pandemia tuvo también efectos negativos en Norteamérica y Europa, que perdieron un 9,2% de horas trabajadas, unos 13 y 30 millones de empleo Y, aunque Asia-Pacífico registró un menor porcentaje (7,9 %), en términos absolutos fue la zona donde más empleo se perdió (el equivalente a 140 millones de trabajadores).

El Sur de Europa se vio especialmente afectado, con una caída de las horas de empleo del 12,3 %, a consecuencia de las pérdidas de países como Italia (13,5 %) y España (13,2 %).
Asimismo, que la pandemia afectó laboralmente más a las mujeres, cuya tasa de ocupación a nivel global se redujo un 5 %, que, a los hombres, para los que la bajada fue del 3,9 %. También resultaron más impactados los trabajadores más jóvenes, con una reducción de la tasa de ocupación del 8,7 %, frente al 3,7 % en el caso de las generaciones más adultas.

Por sectores, el más afectado fue el de hostelería y restauración, en el que la tasa de ocupación se redujo casi un 17 % en el segundo y tercer trimestre de 2020, seguido por servicios tales como el entretenimiento y los empleados de hogar (-9,8 %), la construcción (-5,3 %) y el comercio minorista (-4 %). En cambio, en esos seis meses estudiados hubo un aumento del 6,1 % en la ocupación del sector de la información y la comunicación, y del 3,4 % en los seguros, siempre según las estadísticas de OIT.

A la vista de los datos y de las perspectivas para este año, la organización teme una “recuperación en forma de K” en el mercado laboral, con determinados sectores y trabajadores dejados atrás y un aumento de la desigualdad. Pese a ello, la OIT vaticina “una recuperación relativamente sólida” en el segundo semestre del año, una vez que comiencen a surtir efecto los programas de vacunación.

La Organización prevé que 2021 se salde también con una pérdida global de horas de trabajo, aunque menor que en 2020, y que podría oscilar entre el 1,3 % y el 4,6 %, dependiendo del éxito de las vacunaciones, el control de la pandemia, y el índice de confianza de consumidores y empresas.

Para garantizar que la recuperación se consolide, la OIT recomienda un mantenimiento de políticas macroeconómicas flexibles este año, programas de asistencia internacional a países en desarrollo para facilitar en ellos los programas de vacunación, y apoyo a los sectores más afectados por la crisis.

“Una opción conduce a una recuperación dispar y no sostenible, con cada vez mayor desigualdad e inestabilidad, mientras que la otra lleva a una recuperación centrada en las personas, con el fin de reconstruir mejor y promover el empleo, los ingresos y la protección social”, resumió Guy Ryder.


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