Revista Economía 3

El agua mineral oxigena la economía del interior de Castellón

Hasta ocho embotelladoras alberga la provincia de Castellón. Analizamos este subsector que emergió a principios de este siglo

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Foto: Antonio Pradas

El agua es un elemento básico, universal e imprescindible en nuestra vida. Sin embargo, en los últimos años, su comercialización envasada se ha convertido en un negocio que en España mueve alrededor de 1.000 millones de euros al año, según datos de la patronal del sector Aneabe. Una importante cantidad que mueven 100 empresas, aunque las más destacadas son multinacionales como Coca-Cola o Danone o nacionales como Mahou, en todos los casos surgidas en otro sector, pero que apuestan por la diversificación. Intentando hacerse con un hueco en este nicho de negocio están también las empresas embotelladoras castellonenses, bien de titularidad municipal bien de propiedad mixta, casos de Aguas de Benassal, Orotana o Cortes. Estas envasan unos 270 millones de litros anuales.

El negocio del agua fue planteado a principios de este siglo en Castellón como un activo para dinamizar la economía de los municipios del interior. Se veía en él un recurso estratégico para el desarrollo de los municipios y retener la población. Un recurso, el del agua, que ya había fomentado un economía propia en el siglo pasado de la mano del aprovechamiento de sus valores minero medicinales que potenciaron el Balneario de la Font d’En Segures, en Benassal, como destino turístico complementando la explotación de los valores del agua envasada.

Un caso similar es el de Aguas de Bejís, que desde 1929 es explotada por una empresa municipal que da empleo a vecinos del municipio, además de publicitar el pueblo. En la misma línea está Aguas de Cortes, surgida fruto del empeño del entonces alcalde, José Mata por dinamizar la localidad y frenar el despoblamiento. Con los años, la empresa de agua se ha convertido en un verdadero activo de Cortes de Arenoso, una población de interior castellonense lindante con la vecina Teruel.

En la provincia de Castellón han sido varias las poblaciones que se lanzaron a explotar este recurso y de esta iniciativa surgieron otras plantas embotelladoras, hasta ocho. A las ya citadas se suman l’Avellà, de Catí; Orotana, de Artana; Azuébar, Almedíjar y Chóvar. En sus plantas llegaron a embotellarse alrededor de 270 millones de litros al año, una pequeña cantidad si la comparamos con los más de 5.300 millones de litros que se generaron el año pasado en el mercado nacional. Sin embargo, alguno de estos proyectos empresariales como el de Azuébar o Almedíjar no lograron consolidarse en un mercado competitivo y afrontaron un proceso de liquidación, acuciadas por las deudas.


Puedes leer el reportaje completo en la REVISTA de septiembre.

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Cubitos de agua mineral premium como alternativa

El consumo de agua mineral de calidad abona el interés del usuario gourmet que busca nuevas opciones. Dentro de esa línea podría incluirse la producción de cubitos de hielo premium de agua mineral que se fabrican en la antigua planta embotelladora de Almedíjar. Un proyecto gestionado por la firma Manantial de Almedijar, S.L., que permite dar continuidad al manantial y recuperar cuatro de los 20 empleos que generaba la planta embotelladora.

La crisis económica hizo que en 2012 la empresa Aguas de Almedijar, S.A., que explotaba el manantial se viera abocada a un proceso judicial que acabó en 2014 con la declaración de insolvencia por el Juzgado de lo Social número 3 de Castellón. Una situación que afectó al municipio, que se vio privado de una fuente de ingresos y de los consiguientes empleos. Ahora lleva dos años fabricando cubitos de hielo de agua mineral en las instalaciones de la antigua embotelladora.

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