CaixaBank se desmarca de las fusiones al ser “el mayor banco” y prevé pagar dividendos

Las provisiones este primer semestre han costado a la entidad 53 puntos básicos, aunque en el segundo prevén restarle solo entre 7 y 37 pb, por lo que el resultado mejorará

CaixaBank prevé repartir el próximo año a sus accionistas dividendo con cargo al ejercicio 2020, pues confía en que el Banco Central Europeo (BCE) levante el veto a finales de año, tal y como ha explicado su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, en la presentación de resultados del primer semestre.

En este sentido, ha explicado que la entidad no se plantea cambiar su política de dividendo y que su intención es “pagar dividendo en metálico, dividendo de verdad”, para lo que ya está “reservando dinero”.

Gortázar entiende que la medida del BCE es “excepcional y temporal, no definitiva”: “Confío en que esto va a caer y creo que tiene sentido que decaiga tan pronto como a partir del 1 de enero del próximo año, por eso ya estamos reservando capital”.

La entidad ya anunció a principios de año que, como medida de prudencia ante la crisis, reduciría su ‘pay out’ del 50% al 30% en el dividendo con cargo a los resultados de 2020.

Insiste Gortázar en que la entidad cerrará el año con beneficios, ya que con las provisiones realizadas en este primer semestre “se han anticipado a los impactos previstos, por lo que las provisiones caerán mucho en el segundo, y la rentabilidad subirá”. “Las provisiones en este primer semestre nos han costado 53 puntos básicos y para el segundo semestre, ese 53 tiene que estar entre 60 y 90 pbs, lo cual quiere decir que lo que ahora ha sido 53 será entonces entre 7 y 37 pbs, por lo tanto, al provisionar mucho menos, tendremos una mejora de resultados”, ha detallado.

Además, ha añadido que cuenta con las plusvalías de la venta anunciada hoy de un 29% de Comercia Global Payments por 493 millones (todavía mantiene una participación en esta joint venture del 20%).

El mayor banco en España en todas las dimensiones

El consejero delegado de la entidad con sede social en València, ha explicado que “con el tamaño que tenemos no nos hace falta una operación corporativa”. El banco prefiere ahondar en el crecimiento orgánico:

“Nuestro escenario base es un crecimiento orgánico y nos está yendo muy bien, tenemos la escala suficiente” , pues ha recordado que “somos el mayor banco en España en todas las dimensiones”. “Tenemos menos beneficios que sacar de una operación de este tipo”, y subraya que “tenemos una cuota de mercado alta y que crece año tras año”.

No obstante, la puerta no está cerrada por completo: “si hay oportunidades las consideraremos por si salen los números”, pero “no estamos siendo activos”, ha dicho. “No está en nuestro camino negociaciones o alguna operación”,aunque “lógicamente no podemos de decir no nunca, pero nuestro camino es el crecimiento orgánico”, ha dejado claro.

Gortázar ha recordado que la última operación que realizó CaixaBank fue la compra de BPI en Portugal hace tres años y “ha sido un exitazo”.

En España, el esfuerzo está centrado  la transformación interna hacia su modelo de oficinas más grandes y con mayores servicios, a la par que focalizarse en la digitalización.

Ello se traduce en recortes en su red de oficinas (hasta 3.600 contemplaba su plan estrategico, aunque la cifra se seguirá reduciendo en el futuro) y en acelerar el trasvase de profesionales de la red al servicio inTouch. Esto les permite “ser más eficientes”, sin ningún nuevo ajuste de plantilla: “hemos comprobado después de 4 años de experiencia y 1,4 millones de clientes, que un profesional de la red inTouch atiende a tres veces más personas que el de la red de oficinas“, ha manifestado Gortázar.

Lo peor de la morosidad vendrá en el segundo semestre de  2021

Sobre la morosidad, prevé que la tasa de impagos del grupo se sitúe entre el 4% y el 5% a final de año, frente al 3,5% actual.

También asegura que continúa la demanda de créditos aunque a un menor ritmo, entre 200 y 300 millones cada semana este mes de julio.

Cree sin embargo que tras las moratorias y los periodos de carencia de los créditos ICO, el pico de la morosidad podría alcanzarse en el segundo semestre de 2021, por ello pide al Gobierno que haya nuevas medidas para cuando las empresas no puedan devolver la nueva deuda contratada.

“Tenemos que estar preparados y ser flexibles, tanto el ICO como nosotros“, apunta.

El banquero aboga por apoyar a las compañías que hayan perdido actividad por el confinamiento, pero no a las que hayan dejado de ser viables: “No tiene sentido mantenerlas vivas con subsidios, habrá que pensar en formar a sus empleados para trabajar en otro sector”.

No obstante, como mecanismo para sacar situaciones problemáticas de los balances de la banca, opina que se reactivará la venta de carteras morosas de distinto tipo.

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