En Peñíscola cayó un 25,5%

El valor medio de la vivienda “inglesa” en el litoral de Castellón se desplomó en 10 años

Las operaciones de compraventa de inmuebles en Castellón bajó en mayo un 72% en Castellón coincidiendo con el confinamiento y el parón de la actividad

Peñíscola es uno de los municipios apetecidos por los inversores inmobiliarios británicos.

El 2020 no será un buen año para los inversores inmobiliarios foráneos en Castellón. En especial para los ingleses, los más interesados en adquirir viviendas en la franja litoral de la provincia para disfrutar del verano. Según los datos del Colegio de Notarios de la Comunidad Valenciana el precio medio de la vivienda comprada por ciudadanos británicos en Alcossebre cayó un 3,4 por ciento respecto al inicio de la pasada década. Y, no, el efecto de la pandemia sanitaria no ha tenido que ver puesto que los datos son del primer  trimestre del año -la crisis se desató a mediados de marzo-.

Esa depreciación del dinero invertido la han notado los británicos que es uno de los más importantes mercados emisores de compradores de vivienda en la provincia de Castellón. Y es que en la provincia hay una destacada colonia de ingleses que acuden a disfrutar del buen clima mediterráneo. Poblaciones turísticas como las ubicadas en el tramo costero que va desde Alcossebre, en Alcalà de Xivert, a Peñíscola y Orpesa, ademas de Castellón capital, han notado ese descenso del valor de la vivienda.

Los datos estadísticos del citado órgano colegial denotan que el valor medio de la vivienda de los ingleses en Alcalá-Alcossebre era en 2010 de 108.752 euros, mientras que en 2020 la misma vivienda tenía un valor de mercado de  105.000 euros.

En Peñíscola también se refleja esa devaluación de la vivienda, puesto que si en 2010 valía 200.000 euros, diez años después el valor medio era de 50.000 menos, 149.000 euros, un 25,5 por ciento Nada comparable con el bajón registrado en Orpesa, donde el precio medio de la vivienda cayó un 49,6 por ciento en esta década al pasar de los 129.000 euros a los 65.000.

Lo cierto es que en 10 años el valor medio de una vivienda adquirida en la costa castellonense, preferentemente por inversores británicos, ha sufrido una devaluación paulatina, de la que no es fácil escapar en tiempos de crisis.

Una situación que  la pandemia sanitaria que transitamos ha agravado. Y es que, como han manifestado recientemente  desde la Asociación de Agentes de la Propiedad Inmobilaria de Castellón, la compraventa de viviendas se ha visto profundamente afectada en Castellón durante la crisis sanitaria, que incubó un importante descenso de las operaciones, debido al efecto confinamiento. Las cifras hablan por si mismas y son las que indican que el pasado mayo hubo un 72,6% menos de operaciones que el mismo mes de 2010.

 

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