La confianza empresarial cae 11 puntos en dos meses y el 50% pide flexibilizar los ERTE

La confianza empresarial cae 11 puntos en dos meses y el 50% pide flexibilizar los ERTE

No cabe duda, la confianza empresarial sobre el crecimiento de la economía en 2020 ha caído como consecuencia del coronavirus, y lo ha hecho hasta once puntos en dos meses. El 70% de los empresarios y directivos, encuestados del 9 al 11 de marzo, estima que la economía española irá a peor en 2020, frente al 59% que así lo consideraba en la misma encuesta llevada a cabo entre diciembre y enero.

Datos que señala el nuevo informe Perspectivas España 2020, actualizado por KPMG con unos 700 empresarios de la CEOE en los últimos días. Asimismo, el porcentaje de empresarios que califica la situación económica actual como buena o muy buena ha descendido en dos meses del 38% al 33%, a raíz del brote de coronavirus.

Del mismo modo, la crisis generada está alterando el funcionamiento cotidiano de las empresas. Ante esto, un 47% cuenta con un plan de contingencia ya en marcha y un 33% que en esos días todavía no había elaborado un plan de continuidad, preveía hacerlo. Sin embargo, dos de cada diez empresarios no lo tenían contemplado.

Hilario Albarracín, presidente de KPMG en España, ha asegurado que “debido a la incertidumbre generada por el COVID-19 y su impacto en las perspectivas de crecimiento, es importante contemplar en los planes de continuidad tanto factores operativos como regulatorios y financieros. Aspectos como la continuidad de los procesos centrales de su negocio en los diferentes escenarios potenciales, el control de la tesorería, el mantenimiento de la cadena de suministro o la gestión de recursos humanos son algunos de los aspectos más relevantes a contemplar”.

Por parte de la patronal, el presidente de CEOE, Antonio Garamendi , ha afirmado que “en estos momentos de crisis sanitaria, las empresas tienen una prioridad clara, que es la salvaguarda del bienestar y la seguridad de las personas trabajadoras. Esto está llevando a tomar medidas drásticas de suspensión de la actividad en muchos casos, lo que está poniendo en una segunda derivada a muchos negocios al borde de la quiebra».

Entiende el dirigente que el hecho de que la crisis del COVID-19 no trascienda a una nueva recesión y otra pérdida masiva de empleo depende de que actuemos rápido con medidas extraordinarias de flexibilización en muchos frentes. «Desde CEOE estamos trabajando con el Gobierno y los sindicatos en esa dirección y estamos seguros de que seremos capaces entre todos de mantener a salvo el ecosistema empresarial y la salud de los ciudadanos”.

Disminuyen las expectativas de facturación y contratación

A mediados de marzo de 2020, el 40% de los empresarios y directivos encuestados cree que su facturación puede crecer a lo largo del año 2020, lo que supone un descenso de 18 puntos porcentuales respecto a lo expresado en enero, cuando un 58% esperaba aumentar ventas. En el extremo contrario, se incrementa el porcentaje de quienes anticipan un descenso en su facturación desde el 18 hasta el 29%, tres de cada diez encuestados.

En cuanto al empleo, el porcentaje de directivos que anticipa que tendrá que reducir su plantilla se incrementa desde el 23% hasta el 28%. Del mismo modo, aquellos que esperan contratar más se reducen del 36% al 23%. La inclinación mayoritaria en estos momentos es mantener estable la plantilla.

Los planes de inversión también se verán alterados por culpa del coronavirus. El 33% espera invertir más en 2020, pero esto supone un descenso de 9 puntos porcentuales respecto a la encuesta llevada a cabo dos meses antes (42%). A pesar de todo, solo un 22% anticipa disminuir su nivel de inversión, que se mantendrá estable para el 44%.

La internacionalización se ve lastrada

Del mismo modo la internacionalización se verá afectada por el cambio en la coyuntura generado por el COVID-19. El porcentaje de empresarios y directivos que va a reducir la actividad internacional se incrementa hasta el 10%. A su vez, descienden del 34 al 25% quienes esperan incrementar su nivel de internacionalización.

Lo que sí están haciendo mayoritariamente las empresas españolas es implementar medidas para prevenir o afrontar el impacto del COVID-19 en sus negocios. De esta forma, ocho de cada diez directivos aseguran que su empresa ha reforzado las medidas de higiene, un 76% está reduciendo los viajes de sus empleados y un 66% ha suspendido eventos, convenciones y otras reuniones numerosas.

La implantación o incremento del teletrabajo es la cuarta medida más aplicada por las empresas españolas, señalada por un 63% de los encuestados. En el extremo opuesto, los expedientes de regulación de empleo temporal (ERTE), la detención de las operaciones en países de riesgo o la valoración de entrar en negocios oportunistas son medidas residuales en el conjunto del tejido empresarial, según lo expresado a principios de esta última semana.

¿Qué piden los empresarios al Gobierno?

Las tres medidas de apoyo que mayoritariamente han pedido las empresas al Gobierno para ayudarles a afrontar las consecuencias del COVID-19 tienen que ver con la claridad en la comunicación, el apoyo financiero, la flexibilización de la regulación laboral y las ayudas fiscales. En primer lugar, las empresas demandan claridad y concreción en las comunicaciones para desplegar acciones coordinadas para reducir el impacto potencial de la pandemia (59%).

En segundo lugar, han pedido habilitar líneas de crédito en condiciones especiales para que los costes extra y las tensiones de tesorería que se generen a raíz de la situación no supongan un riesgo de supervivencia para las empresas.

Y por último, la mitad de las compañías encuestadas esperan una flexibilización temporal de la regulación de los expedientes de regulación de empleo (ERTE/ERE).

Otras medidas de carácter fiscal, como el aplazamiento del pago de las cuotas a la Seguridad Social, del IVA o la rebaja del impuesto de sociedades, son también relevantes para casi la mitad de las empresas consultadas por KPMG.

De hecho, el Gobierno aprobó este jueves medidas de forma extraordinaria para afrontar la crisis del coronavirus, que incluyen inyecciones de dinero a las Comunidades Autónomas y ayudas fiscales para las pymes.

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