Liderazgo

“El desafío medioambiental es una herramienta para la supervivencia del sector”

Junto al director del ITC, la revista Economía 3 realiza un repaso de la trayectoria de este destacado instituto tecnológico

Cinco décadas en las que el ITC se ha convertido en el decano de la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunidad Valenciana| Foto: Antonio Pradas

El Instituto de Tecnología Cerámica (ITC) de Castellón lleva 50 años transfiriendo conocimiento desde la universidad a la empresa. Cinco décadas en las que se ha convertido en el decano de la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunidad Valenciana.

En ese tiempo ha desarrollado 691 proyectos de I+D y 1.357 privados y ha realizado 491 cursos de formación, “aportando conocimiento para mejorar los procesos de fabricación del sector cerámico y buscando incrementar la calidad de los productos”, apunta Gustavo Mallol, doctor en Ciencias Químicas y su director, quien fija como retos la implantación de la digitalización; la apertura de nuevos mercados con aplicaciones cerámicas innovadoras; el diseño de procesos de fabricación y productos más sostenibles.

-¿Cuál es el balance de medio siglo investigando en cerámica?
– El ITC ha sido motor generador de innovación para las empresas del sector cerámico a través de acciones de investigación y desarrollo, asesoramiento tecnológico y formación. Además de los más de 1.000 proyectos de I+D desarrollados en estos años, la labor que más ha aportado a la evolución del sector cerámico en estos 50 años es la formación. Así hemos organizado 500 cursos para actualizar y poner a punto los conocimientos de los técnicos de las empresas; hemos impartido docencia en la titulación de Ingeniería Química, especialización en Tecnología Cerámica, desde su implantación en la UJI; habiendo formado casi 900 ingenieros superiores, la mayoría de los cuales está trabajando en las empresas cerámicas, transfiriendo el conocimiento que precisan las empresas para evolucionar.

– ¿Funciona este modelo de transferencia tecnológica desde la universidad a las empresas?
– El modelo es más complejo que el de una mera transferencia entre la Universidad y la empresa. Lo que tenemos es un Instituto que ha sido mixto, en el que se integran profesores de Universidad que desarrollan su labor de investigación en el campo de la tecnología cerámica, y una asociación privada sin ánimo de lucro, cuya flexibilidad permite potenciar la relación entre la Universidad y la empresa. El modelo que se pretende impulsar desde la AVI lleva funcionando 50 años en Castellón; un Instituto Tecnológico cercano a las empresas que actúa como puente entre ellas y la Universidad.


Leer entrevista completa en la REVISTA de enero.

Suscríbete

Suscríbete a nuestra newsletter