Serie "A fer el brexit"

De trabajos sin contrato a progresar laboralmente en un contexto incierto

Vanesa Tapia llegó a Londres hace cuatro años y ha visto cambios como la variación de precios o el racismo en las calles

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La valenciana Vanesa Tapia | Cedida

Unos comienzos difíciles, marcados por el desconocimiento del inglés y los trabajos sin contrato, no impidieron a la valenciana Vanesa Tapia seguir intentando tener una buena vida en Reino Unido. Cuatro años después de su llegada, con 25 años, ha conseguido progresar laboralmente, aunque en un contexto “incierto” marcado por el brexit.

Este artículo forma parte de la serie A fer el brexit, en la que analizaremos el ambiente que se respira en Reino Unido a consecuencia de la salida del país de la Unión Europea. A través de la experiencia de algunos valencianos que viven allí, como Pablo Santos, conoceremos lo que ha supuesto para ellos y si han cambiado sus perspectivas en el país.

Tapia comenzó su aventura en Windermere, un pueblo a dos horas de Manchester en el que tuvo una muy corta estancia con “muy poco éxito”. “Era un pueblo en medio de la nada con vacas y ovejas alrededor y con muy pocos habitantes, con lo que la oferta laboral para una joven de 21 años que no hablaba nada de inglés y no tenía casi experiencia era bastante complicada”, explica.

Esto provocó que, a las dos semanas de estar allí, decidiera cambiar de planes junto con un amigo y partir hacia Londres. En esta ciudad, su amigo conocía a gente para ayudarles a buscar habitación y con el papeleo. Además, creían que allí tendrían más oportunidades laborales y no querían volver a España sin intentarlo. “Desde entonces, me he mudado cuatro veces. Tener que compartir casa con gente que no conoces puede llegar a ser un verdadero suplicio. Alquilar tu propio piso es casi imposible por los precios tan elevados; es una de las cosas que echo de menos de España”, admite.

Lago de Windermere | Cedida

Trabajo precario y sin contrato

Los comienzos en Londres para esta valenciana de Alfafar “tampoco fueron nada fáciles”. Tardó un mes en encontrar trabajo, en parte por el desconocimiento del idioma, y este fue en una cafetería con dueño español y compañeras portuguesas e italianas. “Raro es que cuando llegas lo primero que aprendas no sea algo de portugués o italiano más que inglés”, lamenta.

Explica que fue un trabajo temporal, de tres meses “cortos pero intensos”. “Fueron muchas horas de trabajo, sin contrato, ilegal, en el que recuerdo que me sobraban veinte libras para pasar la semana”, rememora. Después de sus vacaciones, una enfermedad le impidió volver al trabajo y su jefe la despidió sin pagarle nada.

“Estuve un mes depresiva perdida, con la impotencia de que pensaba que sabía lo básico de inglés, pero no. Cogí miedo a ir a entrevistas de trabajo por miedo o vergüenza y me planteé volverme a España. Pero, como soy muy cabezona, lo volví a intentar una vez más”, apunta.

Así, encontró trabajo en una tienda de souvenirs del centro de Londres, donde comenzó a hablar inglés al ser la única española en la tienda. “Gracias a este trabajo, empecé a mejorar mi experiencia laboral. Estuve trabajando en ‘retail’ en Primark, Gap, Zara o Asics y, actualmente, soy encargada en Asics y trabajo dos noches en Zara recibiendo mercancía”, detalla.


Tapia: “Cogí miedo a ir a entrevistas de trabajo y me planteé volver a España, pero lo volví a intentar una vez más”


“Son bastantes horas a la semana, aproximadamente 54, pero no planifico estar toda la vida aquí, así que teniendo dos trabajos ahorro antes. Me gusta ser bastante independiente y, si tuviera algún extra en cualquier momento, sé que tengo ese colchón; o si decidiera volver a España. Ahora me quiero centrar en mejorar mi experiencia como encargada y seguir progresando”, sostiene Tapia.

Más racismo en las calles

La valenciana reitera que no se ve viviendo a largo plazo en Reino Unido, pese a que su pareja es inglesa, y la incertidumbre del brexit hace que “nadie sabe qué pasará”. “No tengo claro nada, aunque mientras a mí no me afecte. la verdad que no me importa mucho. Ya tengo mi pre-settled, este año en diciembre tengo que pedir el settled y se supone que estaría 100 % legal para vivir aquí, Como todo es un poco incierto yo sigo ahorrando y enfocándome cada día más en mi trabajo”, subraya.

En este contexto, admite que ha habido cambios desde que llegara a Reino Unido hace cuatro años. “Hay días en los supermercados que hay menos comida y los precios varían más. Además, temas de racismo se ven más por las calles, sobre todo en el tema laboral. He visto con mis ojos que muchos ingleses se quejan de que los extranjeros les quitamos trabajo, pero los trabajos que los extranjeros tenemos, ellos no los quieren”, asegura. “Cuando trabajaba de noches en Primark, en más de una ocasión, gente nativa empezaba a trabajar y, a los 30 minutos de ver el trabajo, desaparecían”, relata.

Sin revuelo por el brexit

En el contexto del brexit, considera que “se habla más de él fuera del país que aquí en Reino Unido”. “He de decir que no tengo televisión y no veo las noticias, pero en el trabajo o hablando con gente no hay mucho revuelo. Lo han pospuesto tantas veces que la respuesta de muchos es que nunca va a pasar”, indica.


Tapia: “No me ha supuesto nada, pero no tengo mucho tiempo para ver más de cerca si algo ha cambiado”


“Al principio, hubo mucha gente que se volvió a sus países. En mi opinión, la vida en Reino Unido no es fácil. Si le añades más problemas con el brexit, llega un punto que, para estar mal, yo también me volvería”, admite.

Asimismo, destaca que no reciben mucha información en el trabajo y, aunque cuentan con un manual, cree que “nadie pone mucho interés en saber”. “Hasta que no pase de verdad, nadie se va a preocupar realmente. Para mí, de momento, no me ha supuesto nada. Sigo trabajando igual o incluso más, no tengo mucho tiempo libre para visualizar más de cerca si algo ha cambiado”, explica.

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