Retos del nuevo Gobierno (1): Reforma del mercado eléctrico e industrialización

La descarbonización de la economía y la eficiencia energética se presentan como metas a alcanzar

La reforma del sistema y del mercado eléctrico, de la factura de la luz, del bono social (con la creación de un bono que incluya el gas) y de las reglas de las subastas de renovables son algunos de los retos que tendrá que afrontar el Ministerio para la Transición Ecológica en el nuevo periodo que se abre.

En el acuerdo alcanzado entre PSOE y Unidas Podemos se contempla la elaboración de un plan de reforma del mercado eléctrico, que favorezca la transición a la descarbonización y unos precios asequibles para el consumidor y las empresas.

En este sentido, tendrá que aprobar cambios normativos en el mercado eléctrico para acabar con la sobrerretribución que perciben las grandes compañías eléctricas que tienen tecnologías que fueron instaladas en un marco regulatorio diferente, anterior a la liberalización y que han recuperado sus costes de inversión.

El actual sistema del mercado mayorista es marginalista, es decir, que la demanda se cubre primero con las tecnologías más baratas y después se incorporan progresivamente otras más caras, pero al final todas cobran el precio de la última que haya entrado, que es el más alto, incluidas aquellas que tienen menor coste en la generación, como la hidráulica y otras renovables.

La modificación de la factura eléctrica es otro de los objetivos que se han marcado los socios de Gobierno, reduciendo el término de potencia (aquel que se paga por la potencia contratada y no por consumo), mientras se incrementaría el término variable de la componente regulada del recibo en función de la energía consumida.

De esta manera, el coste a pagar por los consumidores por los primeros kilovatios hora sería inferior a los siguientes, con el fin de incentivar la eficiencia energética.

Otro de los retos que tendrá que encarar el Ministerio será una reforma profunda del bono social eléctrico y la creación de uno general que incluya el bono gasista.


Autoconsumo eléctrico y remuneración de la energía vertida a la red


En el horizonte del Ministerio también estará la modificación de los requisitos, reglas y convocatorias de las subastas de renovables. Para estas subastas se establecerá como criterio fundamental el coste de generación de cada tecnología y se posibilitará la participación de entidades locales, ciudadanas o cooperativas.

La regulación del autoconsumo al igual que establecer reglamentariamente la retribución de la energía vertida a la red por las instalaciones de autoconsumo, que deberá ser como mínimo igual al valor del mercado mayorista de electricidad.

También es un compromiso seguir trabajando para reparar a los pequeños inversores perjudicados por el recorte a las renovable y la creación de un fondo de compensación de daños, nutrido con recargos en las pólizas de seguro obligatorias de operadores cuyas actividades puedan causar daños medioambientales.

En este nuevo periodo también se tendrá que aprobar la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que quedó pendiente con la disolución del Parlamento.


Industria tiene como desafío recuperar zonas desindustrializadas y aprobar el Estatuto del Consumidor Electrointensivo


La elaboración de un Plan de Desarrollo Industrial, combatir la deslocalización de industrias, recuperar zonas desindustrializadas, poner en marcha un sistema de ayudas al vehículo eléctrico y aprobar el Estatuto del Consumidor Electrointensivo son algunas de las tareas que tiene por delante el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.

La aprobación del Estatuto del Consumidor Electrointensivo será uno de los primeros cometidos que tenga que sacar adelante el Ministerio de Industria. El objetivo será potenciar la competitividad y la eficiencia de las empresas que soportan altos costes energéticos.

Las medidas que se incluirían serían compensaciones y exenciones de pago a cambio de que esas empresas grandes consumidoras de energía mejoren su eficiencia energética y mantengan y generen empleo.

El Plan de Desarrollo Industrial para 2030 estará centrado en la transición ecológica y la descarbonización y su objetivo será mejorar la competitividad de la industria, crear empleo e incrementar la aportación de la industria al PIB.

Otro de los retos del Gobierno en esta nueva etapa es luchar contra las deslocalizaciones, facilitando la permanencia de las empresas que sean una fuente fundamental de empleo en sus comarcas, así como recuperar zonas desindustrializadas.

Uno de los sectores claves de la industria española, la automoción, que representa un 10 % del PIB y que produce 2,8 millones de vehículos al año en las diecisiete fábricas que existen en el país, será otra de las prioridades del Gobierno.

El sector de la automoción viene reclamando un pacto de estado que refuerce el papel de esta industria, la aprobación de un Plan Renove para paliar la antigüedad del parque automovilístico, que es de más de doce años, y un proyecto de estado para el vehículo eléctrico.


La política turística se focaliará en potenciar el turismo sostenible


El turismo es otro sector clave en España, donde en los primeros once meses de 2019 se ha rozado la llegada de 80 millones de turistas, aunque el sector ha soportado en los últimos tiempos la mayor competencia por la recuperación de los destinos del norte de África y el embate que le ha supuesto la quiebra del operador británico Thomas Cook.

El acuerdo de coalición del PSOE y Unidas Podemos contempla promover la Estrategia de Turismo Sostenible 2030, para lo que se quiere contar con la participación de comunidades autónomas y agentes económicos y sociales.

Otra de las medidas que tendrá que poner en marcha el Ministerio de Industria será la aprobación de un plan de modernización del comercio minorista, que impulsará la digitalización y ayudará al comercio de proximidad a adaptarse a las nuevas tecnologías y a los cambios en los hábitos de consumo.

También tendrá entre sus prioridades la elaboración un plan de acción para la internacionalización 2020-2021, que contemplará la modernización y el impulso de los instrumentos de apoyo financiero, a fin de diversificar la áreas geográficas y sectores de destino de las exportaciones españolas.

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