“‘Material inflamable’ es más que un libro de memorias de un músico de los 70”

“‘Material inflamable’ es más que un libro de memorias de un músico de los 70”

Disfruto más con un buen libro o un buen disco que con una buena peli. Los cómics son muchas veces un poco de todo eso -transversales, como se diría ahora- y además tienen un componente de gozo objetual, me gustan físicamente, no sé si me explico. Así que junto a ellos, en mis generalmente destartaladas estanterías, mandan los libros sobre música y músicos. Tengo muchos porque son como un dos por uno en mi pequeño canon. Y el último en llegar, con todos los honores, ha sido Material inflamable (Editorial Contra, 2019) de Richard Lloyd, conocido principalmente por haber sido el guitarrista del grupo Television, autores del seminal LP Marquee Moon y a quienes se atribuye la etiqueta de haber iniciado la leyenda del sonido CBGB, el local del Bowery neoyorkino hogar de los Ramones, Talking Heads, Blondie o Patti Smith, entre muchos otros.

A continuación, seguimos con la charla que mantuve con Elvira Asensi, autora de la brillante traducción del texto.

-¿Qué te llevó a involucrarte en Material inflamable?

-Conocí a Richard Lloyd no personalmente, pero indirectamente, en el año 2016, cuando el músico Víctor RamírezRamírez Exposure – de quien soy mánager, y yo, fuimos a grabar el disco Young is the new old a Nueva York. El productor fue Marc Jonsoncantante de referencia en el Greenwich Village neoyorkino de los 70, no muy conocido en España-. Un día decidió que para una de las canciones quedaría muy bien una guitarra de Richard Lloyd. Nos quedamos a cuadros.  Le envió la canción advirtiéndonos de que si le gustaba, lo haría, y si no, no. Por lo visto le gustó y nos mandó sus guitarras para el tema The Heartbreak kid.

Al año siguiente se me ocurrió hacer una gira conjunta con Ramírez Exposure, Marc Jonson y Richard Lloyd. Fue muy difícil pero lo conseguimos. Richard pudo venir diez días a España, e hicimos una gira pequeñita, empezando por València, en el Loco Club, que siempre nos ha apoyado mucho. Nos ofrecieron una ayuda inestimable porque nos dejaron ensayar allí y se convirtió en nuestro centro de operaciones. Ahí fue cuando conocí de verdad a Richard.

Había sacado el libro unos meses antes en EE.UU., y yo ya quería traducirlo, pero no tenía suficiente confianza con él como para decírselo. Le pedí a mi editor que hiciera las gestiones, y el agente de Richard dijo que no quería que el libro se tradujera. No se fiaba: “ Y esto, ¿quién lo va traducir? ¿Y cómo? ¿Quién lo va a adaptar a otro idioma?” Pero en 2018, durante la gira, nos hicieron entrevistas y yo le hacía de intérprete. Ahí fue cuando él me dijo “quiero que traduzcas mi libro”. Contacté con Contra y fue todo muy fácil y rápido. Lo bueno de haber convivido con él en la gira por España es que la mayoría de las batallitas ya me las había contado, además exactamente igual que en el libro.

Debo decir que es una persona extremadamente humilde para todo lo que ha vivido y para lo que significa, fue uno más durante la gira, muy agradable, no se le caían los anillos por recoger los instrumentos. Después de eso, hemos seguido el contacto y ha estado ahí para lo que he necesitado, y ahora está muy ilusionado con que sus memorias estén traducidas al castellano. La idea es que pueda venir a España a presentarlas y dar algún concierto.

Material inflamable

Elvira Asensi en Ginebra, donde trabaja como terminóloga en el departamento de Traducción de la sede de Naciones Unidas de la capital suiza. | Foto: Archivo de Elvira Asensi

-El último libro de música que me impactó a tope hace ya un par de años fue Sick on you, de Andrew Matheson, la historia del fracaso insuperable de los Hollywood Brats, también de Contra, ¿lo leíste?

-Sí.

-Para mí fue un antes y un después porque pensé que nunca volvería a leer biografías de grandes estrellas, que buscaría historias diferentes, y una de esas ha sido, sin duda, Material inflamable. La carrera de Richard Lloyd es muy singular. Es casi un mito con Television, ¿pero piensas que alcanzó el éxito de verdad, que lo llegó a sentir?

-Yo creo que sí. Television creo que son los Love de su década, aunque éstos fueron bastante más desgraciados. Television podrían haber sido tanto y se quedaron ahí por una concatenación de malas jugadas, de malas pasadas, en parte por culpa de las drogas, el alcohol y malas decisiones. Otra persona hubiera quedado muy resentida, pero no Richard. Conozco a muchos músicos, no de esa generación necesariamente, sino también posteriores, que aunque no haya sido por culpa de las drogas, por H o por B no alcanzaron el éxito que merecieron.

-Sin embargo, su influencia posterior fue tremenda. Por cierto, me he enterado al leer el libro que Television no fueron los primeros en actuar en el CBGB, como muchos aficionados a la música pensábamos.

-Claro. Por eso digo que una de las cosas muy originales que tiene, y que le honran, es que no le preocupa nada hablar de los fracasos, de las meteduras de pata, de la parte fea y de asumir su responsabilidad. No se dedica a echar pelotas fuera todo el rato y culpabilizar al entorno, a los demás, a no haber nacido en el sitio adecuado…No, en todo momento está asumiendo sus errores y ha seguido tirando para adelante. No se le oye hablar con frustración, remordimiento ni rencor.

Material inflamable

Tiempos de ¿gloria? de Richard Lloyd en el CBGB. | Foto: Editorial Contra

-Bueno, su relación con Tom Verlaine, el líder del grupo, no parece muy ideal que digamos, prácticamente en el momento en que se conocen y poco más…

-Él lo cuenta muy bien en el libro. Su relación fue puramente profesional porque tuvieron conexión a nivel musical, pero fuera de ahí no tenían ningún otro tipo de relación, y no tiene problemas en decirlo. Habla de una manera muy respetuosa y elegante de miembros del grupo con los que tampoco tiene ningún tipo de relación, o mejor dicho, no se llevan nada bien, pero no se ha ensañado con nadie, cosa que otra gente sí que hace en libros que parecen culebrones. Material inflamable, por suerte, no peca de nada de todo eso. De quien no guarda buen sabor de boca se cuida mucho en decir que todo es agua pasada. Si ha tenido una mala experiencia o un encontronazo con alguien, ya pueda ser con Blondie, Patti Smith o quien sea, siempre concluye con que todo quedó atrás y ahora son supercolegas.

Por otra parte, Richard Lloyd tiene una base espiritual muy fuerte y se agarra mucho a eso. Creo que le ha servido para estar mucho más centrado que otros coetáneos suyos que a lo mejor han perdido más el norte y les ha podido el rencor, la frustración de no haber llegado adonde ellos querían. Es consciente de que todo podría haber sido de otra manera pero pienso que ha sabido sacarle el máximo partido a cómo le han salido las cosas. De hecho, está haciendo lo que le da la gana como le da la gana, porque sigue para adelante, sigue sacando discos, dando conciertos, y no lo ha dejado nunca.

-Tengo que terminar esta larga charla con una pregunta muy tópica: ¿Quién debería leer Material inflamable? ¿Qué crees que tiene de diferente?

-Creo que es un libro muy optimista, muy atípico. Más que un libro de música en sí es un libro de vivencias en una época muy singular que sucedió en Nueva York a finales de los años 70, narrado con mucho sentido del humor y de una manera muy ágil. Incluso a quien no le interese la música, a quien no le interese necesariamente el punk rock ni Television, lo puede disfrutar como un libro de relatos tragicómicos sobre el mundillo cultural de aquella Nueva York.

-Como un testimonio histórico propio de los libros de memorias, que pueden ser de un músico, un escritor o un político.

-Sí, lo que lo saca de lo común es que es más que el libro de memorias de un músico. Ha sabido dibujar todo el panorama de una época sin centrarse sólo en él, sino en muchos factores que había a su alrededor. Por ahí pasan Jimi Hendrix, Keith Richards y Anita Pallenberg, Led Zeppelin, Lou Reed…Creo que es un libro muy divertido.

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