Desde Castellón se llegaron a exportar 80.000 toneladas de esta variedad

Las clementinas de Castellón pierden en la “guerra” de Trump con Europa

Las tasas arancelarias impuestas por la administración USA a los productos agroalomentarios de la UE rompen una tradición exportadora que se remonta a 1980

Uno de los embarques de clemenules que se realizó en 2018 desde PortCastelló.

La guerra comercial entre Estados Unidos y Europa ha acabado con la tradicional campaña exportadora de clementinas castellonenses a aquel país. Las trabas, en forma de tasas arancelarias, impuestas por el presidente Donald Trump a los productos agroalimentarios europeos ha puesto el punto y final a años ininterrumpidos de exportaciones de esta variedad de cítricos desde el puerto de Castellón, que se remontan a 1980. Si ya el año pasado apenas se enviaron 9.000 toneladas en la época dorada esas exportaciones llegaron a las 90.000 toneladas, según los registros de PortCastelló.

Pese a que las cooperativas Bagú y Nulexport -ésta atraviesa por una importante crisis con dimisión de su presidente por la mala campaña de 2018- se resistían a dejar pasar su cita exportadora de clemenules al puerto de Filadelfìa al final han tirado la toalla. Con ello los 13 empleados de la terminal frigorífica de Noatum, en el puerto castellonense, pierden su empleo. Y es que, apuntan desde las exportadoras, las condiciones, vía aranceles, que exigen los estadounidenses hacen inviable el seguir exportando.

En el sector ven difícil recuperar las 80.000 toneladas de clementinas exportadas a los Estados Unidos, un mercado que se había venido cayendo paulatinamente en los últimos años, por el repunte de la producción de esa misma variedad en California, unido a la campaña de presión de los lobbies californianos que lograron el cierre del mercado a la fruta foránea durante un año. Ambos son dos importantes obstáculos que condicionan la presencia de clementinas castellonenses en ese mercado.

La alternativa al mercado estadounidenses es Canadá que puede absorbe el tonelaje de clementinas que iba a aquel país. Esta opción permitirá a los exportadores abaratar costes, dado que no tendrán que usar la planta frigorífica, debido a que las plagas mediterráneas que pueden llegar con las naranjas no podrían sobrevivir en tierras canadienses, de ahí que ese país no tenga un protocolo de tratamiento en frío.

Descenso de la producción 

Además, esta campaña se ha registrado un descenso en la producción de clemenules, algo que acorta el tiempo de recogida y con ello la duración de los contratos de los “collidors” y trabajadores de almacén. De hecho, las previsiones que manejan las organizaciones sindicales, como UGT-Castellón, apuntan a un cierre anticipado de campaña y por ende la rescisión de contratos, una vez concluida la recogida. Se estiman en unas 16.000 personas, de ellas 10.000 “colidors”, las que irán al paro antes de Navidad.

 

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