Los gestores del centro sociocultural temen un fallo en su contra

“Cerrar el Convent Carmen sería tirar por tierra un modelo de ciudad”

La asociación de vecinos Amics del Carme presentó el pasado 19 de septiembre una denuncia al Ayuntamiento en la que pide el cierre "inmediato" del local

| Foto: Violeta Lobo

El pasado 19 de septiembre, la asociación vecinal Amics del Carme presentó una denuncia vía administrativa al Ayuntamiento de València a través de la cual se solicita la “clausura inmediata de la actividad” del Convent Carmen, el centro sociocultural abierto desde hace un año en el antiguo Monasterio de San José y Santa Teresa, en la Plaza del Portal Nuevo, popularmente conocida como plaza de Na Jordana. En su año de actividad, el centro ha realizado más de 240 eventos culturales en el antiguo jardín del monasterio y en el recinto de su antigua capilla, y por él han pasado más de 300.000 visitantes, con una alta tasa de repetición y éxito entre la ciudadanía. Recientemente, se anunció la inclusión de un hotel en el recinto.

Según fuentes de Amics del Carme, además de las distintas irregularidades técnicas que bajo su punto de vista acumula el recinto, la clave de la denuncia es que se hayan llevado a cabo “unas obras de acondicionamiento gracias a una Declaración Responsable, pero sin tener la previa autorización de la Dirección General de Patrimonio, porque ese edificio es un bien de relevancia local, y necesita ese informe, que no consta en el expediente de apertura ni que ni siquiera se haya solicitado”.  Según la asociación de vecinos, el informe de la Dirección General de Patrimonio es “obligatorio”. Economía 3 se puso en contacto con el director general del Convent Carmen, Juan María Sánchez, para conocer la situación más al detalle.

“Recibimos un requerimiento a comienzos de septiembre, en el que se indica en las notas, al final del informe y no en el propio informe, que “quizá” convendría informar a la Dirección General de Patrimonio, pero es una observación que hace el técnico”, señala Sánchez. “La obras que hemos hecho, como algunos bancos y mesas, no son obras en el sentido clásico del término; son actuaciones de carácter reversible, actuaciones livianas, en todo caso. No afectan en nada a la iglesia, ya que es una estructura que no toca los bienes protegidos de la Iglesia, sino que están ancladas al suelo del jardín. Este tipo de obras no precisan ningún tipo de consulta a Patrimonio, porque nos lo hubieran indicado y no ha sido así en ningún caso”.

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Foto de la denuncia de Amics del Carme contra el Convent Carmen. | E3

“Incluso en la peor de las circunstancias, el argumento de Amics del Carme se pierde en sí mismo”, abunda el director general. “Incluso el hipotético caso de que fuera necesaria la consulta con Patrimonio, incluso habiendo hecho obras que fueran ilegales,  no sería en absoluto motivo de cierre. En todo caso, sería motivo para que se personara la comisión de Patrimonio y evaluara si de forma objetiva se está produciendo un daño patrimonial”. Además, “la Declaración Responsable es un trámite que creo que no se comprende y hay que explicar bien. Es una preparación documental que se expone a un técnico del Ayuntamiento, y que el técnico acepta entendiendo que se ajusta a la normativa”.

“Van a fallar en nuestra contra”

A pesar de esas razones, la inquietud entre los miembros del Convent Carmen es máxima. “Los técnicos, y el Ayuntamiento, se sienten más cómodos con que todo funcione con licencia. Pero las cosas ya no funcionan así. Existe normativa europea, y también autonómica, como la Ley de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Paisaje (Lotup), donde no existe la licencia de obra salvo para casos muy específicos, como por ejemplo si implica movimiento de tierras, obra nueva…En ningún caso en un proyecto de nuestra naturaleza, que es una rehabilitación, aunque sea un BIC, no se necesita licencia, como dice la nueva normativa. Pero el Ayuntamiento es muy reticente a aplicarla, porque sus intereses son otros”.

¿Cuáles son esos intereses? Sánchez argumenta que los técnicos municipales “quieren que todo funcione por licencia porque es la manera en la que ellos controlan, y dicen lo que se puede o lo que no se puede hacer. Eso remite a otros tiempos”. Tanto es así que el director general argumenta que “van a fallar en nuestra contra. Los técnicos nos enviaron un requerimiento a principios de septiembre exigiéndonos una serie de subsanaciones. Por ejemplo, nos piden que controlemos el movimiento y el reciclaje del aire del recinto de la iglesia. Nos piden que pasemos las bocas de incendio y extinción las hagamos definitivas; ahora mismo, en los recintos efímeros, esas exigencias de incendios funcionan de otra manera. Pero otra cosa es la intencionalidad de los técnicos a la hora de elevar determinadas cosas que constituían anotaciones en el informe del requerimiento que nos mandaron en septiembre, a motivos para la clausura o para un daño mayor al Convent Carmen”.

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| Foto: Violeta Lobo

Juan María Sánchez también eleva los motivos de estas sospechas: “La presión que Amics del Carme está ejerciendo sobre los técnicos les lleva a emitir un informe que tira por tierra todo el trabajo que hemos realizado durante los dos últimos años y, sobre todo, tiraría por tierra un modelo de ciudad. Esto no es una discusión sobre Convent Carmen. Es una discusión sobre el modelo de ciudad que queremos, si triunfa esta especie de movimiento de criminalización que se nos está viniendo encima”.

De sus palabras se deduce fácilmente que el director general apunta a subjetividades que podrían influir en la sentencia. “Los técnicos están elaborando un informe que tiene márgenes de interpretación bastante amplios”. Así, “una actividad sociocultural tiene derecho, por normativa, a tener un servicio de bar y cafetería. No está precisado en ninguna parte si ese servicio de bar y cafetería tiene que ser de una manera u otra. Los técnicos están afinando tanto que nos han llegado a decir que la actividad de la cafetería tiene que ser sólo cuando se hagan actividades socioculturales, porque es complementaria. No lo pone en ningún sitio, y han reconocido que es su propia interpretación”, ya que el Convent Carmen ofrece comida y bebida siempre que abre.“Pero la interpretación” -apunta- “cuando existe un interesado, no puede ser la más lesiva, sino la menos para él, por imperativo legal”.

“Amics es la asociación más antigua, pero la más legitimada”

La tramitación de la denuncia, bajo su punto de vista, tiene varios frentes abiertos. “Hay intereses que consisten en intentar prohibir un modelo de ciudad distinto, que no responde a los intereses de algunos. Por ejemplo, resta poder a los técnicos y además, creo que es una lucha de credibilidad en un colectivo vecinal venido a menos y que está adoptando una posición completamente burguesa. No estoy diciendo que alguien se esté beneficiando de esto”, puntualiza Sánchez. “A veces, las cosas se hacen simplemente porque el beneficio es de carácter cualitativo. Por ejemplo, en el caso del colectivo que nos denuncia, su credibilidad, legitimidad y representatividad vecinal está en entredicho. Hay otras 5-6 asociaciones que también defienden el barrio en otras direcciones que no tienen por qué coincidir con la de Amics. Tiene el mérito de ser, probablemente, la asociación más antigua, pero que lo sea no significa que tenga la verdad ni que esté legitimada para hablar en nombre de todos. Se tiene que ver a quién representa”.

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| Foto: Violeta Lobo

Aunque en el Ayuntamiento, el Covent Carmen tiene “un grueso expediente”, Sánchez afirma que “no son más de seis denuncias; dos de ellas se tradujeron en sanciones, en noviembre de 2018, por no tener la hoja de reclamaciones a la vista. También por contaminación acústica: concretamente por un concierto de Gilbertástico homenajeando a Franco Battiato, con un teclado en el jardín a las 12 de la mañana. Nos costó una multa de 1.000 euros. De las 4 denuncias más que hemos recibido desde entonces, ninguna de ellas se ha traducido en sanción”.

Reconoce que las quejas vecinales han sido constantes este año. “Una de las responsables de actividades del Ayuntamiento, nos ha confirmado que somos la actividad con más visitas de la policía en el último año. ¿Estaríamos abiertos si estuviéramos incumpliendo la ley? Sería imposible”.

En resumen, en palabras del director general, “me preocupa la cuestión de que determinados colectivos, o de personas físicas que tienen un contacto constante con los técnicos que van a evaluar nuestro expediente, ejerzan una presión que materialice la voluntad de unos pocos. Que los políticos que saben que este proyecto está construyendo ciudad no sean capaces de entenderlo ni de limitar las barbaridades que un técnico municipal pueda poner en un papel. No me tranquiliza nada la ambigüedad con la que se pronuncian determinados técnicos. No sabemos lo que está pasando nítidamente, y no es porque estemos incumpliendo. Llevamos un año abiertos, y con la cantidad de visitas que hemos tenido de la policía estaríamos cerrados. Con esta evidencia, todo cae por su propio peso”, insiste.

“He preguntado en el Ayuntamiento el número de denunciantes, y no excede de tres, aunque no los han identificado, por supuesto. Es un movimiento minoritario en contra de una forma de hacer ciudad distinta a la que había hasta ahora”.

Finalmente, cualquiera que frecuente el Convent Carmen sabe que muchos de sus usuarios son vecinos del propio barrio del Carmen, y que están a favor de la actividad sociocultural. Por eso, Juan María Sánchez concluye con un llamamiento: “nos ayudaría que el vecindario que está a nuestro favor tuviera la misma visibilidad”.

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