Conexiones AP-7

La liberalización de la AP-7 se producirá sin las alternativas prioritarias de acceso

Fomento ultima la licitación de un estudio previo que analizará el comportamiento de la demanda de tráfico tras el fin de la concesión de la AP-7

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A cuatro meses de la liberalización de la autopista del Mediterráneo, la AP-7, el Ministerio de Fomento desconoce cuáles son las actuaciones necesarias para hacer frente al previsible incremento de vehículos que tendrá la carretera. El departamento de José Luis Ábalos ultima aún los expedientes para licitar dos contratos para la redacción de un estudio previo que analizará el comportamiento de la demanda de tráfico tras el fin de la concesión de la AP-7.

Un estudio que la Dirección General de Carreteras del Ministerio de Fomento autorizó el 11 de octubre de 2018 y que todavía no se ha licitado. La conclusiones del mismo, según explican a Economía 3 desde Fomento, servirán para “determinar las actuaciones que serán necesarias en la infraestructura” tales como la remodelación de enlaces existentes o la construcción de nuevos accesos a la AP-7.

 “Aunque dependerá de las conclusiones de los estudios previos, se han detectado varias posibles actuaciones a ejecutar”, anticipan desde el Ministerio e indican que algunas de las posibles medidas pueden ser la construcción de nuevas entradas a la autopista en Vila-real, Benicàssim y Vinaròs.

Sin embargo, dado que el estudio aún no ha sido adjudicado, la liberalización de la autopista del Mediterráneo prevista para el 1 de enero tendrá lugar sin que se hayan realizado la actuaciones para “acomodar la demanda” futura que tendrá la carretera. Las soluciones a los problemas que surjan derivados de la gratuidad de la autopista serán acometidas a posteriori.

Tomando como referencia la construcción del acceso a la AP-7 desde Oliva, una de las primeras obras consecuencia de la anulación de los peajes, el proceso para la construcción de los nuevos accesos puede dilatarse años. El proyecto Conexión sur de Oliva. Fase 1 de la Variante de la Safor supone la construcción de un nueva carretera de 3 kilómetros que una el municipio valenciano a la autopista.

El proceso se inició en 2018 con el objetivo de reducir el tráfico de vehículos por la localidad, ya que la travesía de Oliva en la N-332 presenta una Intensidad Media Diaria (IMD) de aproximadamente 25.000 vehículos al día. Por el momento, aún no se ha adjudicado el contrato para las obras cuyo plazo según la licitación anunciada por Fomento es de 29 meses y por valor de 23,17 millones de euros (28 millones con IVA). Es decir, hasta el 2022 no estará listo el nuevo acceso a la AP-7. Alrededor de cuatro años es el cómputo global de lo que puede dilatarse el proceso para la construcción de un nuevo enlace.

El anuncio para la licitación del contrato se produjo el 4 de junio de este año y se han presentado 29 ofertas. La de Becsa y Copcisa es la que suena con más fuerza al obtener una puntuación de 100, la máxima, en la valoración de los criterios cualitativos. Pese a ello, aún no es oficial la adjudicación y las otras empresas pueden presentar recursos.

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