Jeannette Segarra toma posesión de la dirección general

El Consell abre en Castellón la sede de la Agenda Valenciana Antidespoblament

El presidente Ximo Puig afirma que el problema del vacío del interior no es sólo de algunas comarcas, sino que afecta a toda la Comunitat Valenciana

El presidente Puig (tercero por la derecha) junto a Segarra (a su izquierda) en Castellón.

Con el encargo del presidente de poner en marcha políticas que contribuyan a atajar el riesgo de desertización de los municipios del interior, en especial los de Castellón, Jeannette Segarra, asumió hoy la dirección general de la Agenda Valenciana Antidespoblament, con sede en Castellón. En su trabajo contará con el alcalde de Rossel y asesor de Presidencia, Evaristo Martí. Ambos prometieron  sus cargos ante el presidente del Consell, Ximo Puig, en presencia del de la Diputación y la alcaldesa de Castelló, José Martí y Amparo Marco, así como una amplia representación de alcaldes.

El  secretario autonómico de Promoción Institucional y Cohesión, Alfred Boix, fue el encargado de introducir el acto, en la sede del Consell en Castelló. Recordando el compromiso de vertebral el territorio.

Las cifras que baraja la Administración autonómica dan cuenta de  un buen número de comarcas en riesgo alto de despoblación, 17 pueblos con menos de 100 vecinos, 87 de los 135 pueblos de Castellón con menos de mil habitantes y, 170.869 empadronados de diferencia entre Castelló (170.888 censados) y Castell de Cabres (19), el más el menos poblado.

El desequilibrio, aunque en menor medida se da también en Alicante y Valencia por lo que desde el Consell se ha decidido ya desde hace dos años acometer este problema y canalizar medidas que ayuden a vertebral el territorio.

Puig afirmó que “la Generalitat tiene una causa común a todas las conselleries, la actuación ante el despoblamiento. En esa línea se está haciendo un gran esfuerzo para que los servicios públicos fundamentales lleguen a todos los municipios”.

El presidente considera que “la despoblación y desertización social es un problema de la Comunitat, no tan solo de algunas comarcas o municipios del interior”. Por ello es preciso, dijo, trabajar para “superar estos desequilibrios y fraccionamiento, porque de no hacerlo sufriremos las consecuencias no sólo ecológicas, sino culturales y de identidad”.

Animó a todas las administraciones a trabar coordinadamente, pero teniendo en cuenta las opiniones de los alcaldes, los conocedores de las necesidades de los municipios. “Hay que sumar energías y todos los recursos posibles para crear oportunidades. Tenemos que creer en la gente del territorio”, sentenció Puig.

La nueva directora general se mostró abierta a escuchar a todos y analizar y diagnosticar la situación de los municipios del interior para ver cómo se puede atajar el problema de la despoblación.

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