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Raquel Tamarit: "Queremos fidelizar al público que hace uso de la cultura"

El Abono Cultural Valenciano inicia su implantación en espacios de gestión privada

Sus usuarios podrán deducirse de la Renta el 21% de los gastos en cultura que hayan realizado en las salas que se adhieran a esta iniciativa

En el centro, el conseller Vicent Marzà; a la derecha, la secretaria autonómica de Cultura, Raquel Tamarit, durante la reunión mantenida con los representantes de las empresas que se han adherido al Abono Cultural Valenciano. | E3

El conseller de de Educación, Cultura y Deporte, Vicent Marzà, se reunió ayer con representantes de las empresas de gestión de espacios culturales que se han adherido a la implementación del Abono Cultural Valenciano. En concreto, se trata de Cines Lys, Teatre Micalet, Teatre Olympia, Loco Club, Espai Inestable y Círculo de la Escena. El Pleno del Consell del pasado viernes aprobó que el Abono Cultural, que durante la legislatura anterior ya funcionaba en espacios de titularidad pública, pase también a las empresas culturales privadas.

La medida consiste en una deducción del 21% de las cantidades satisfechas en abonos culturales, con la base máxima de esta deducción de 150 euros por periodo impositivo, para el público que lo utilice en, al menos, cinco espectáculos en las salas de exhibición de titularidad de las empresas firmantes. Podrán adquirir los abonos personas empadronadas como residentes en la Comunitat Valenciana con rentas anuales inferiores a 50.000 euros. El pago tendrá que realizarse mediante tarjeta de crédito o débito, transferencia bancaria, cheque nominativo o ingreso en cuenta en entidades de crédito.

La secretaria autonómica de Cultura y Deporte, Raquel Tamarit, en su comparecencia ante los medios mientras la reunión todavía tenía lugar, declaró que “quienes realmente sostienen la cultura, no nos engañemos, son las salas privadas. En ese sentido, queremos fidelizar públicos; que la cultura llegue a todas las personas; y que aquellas que hacen uso de la cultura y contribuyen a que haya estabilidad en la programación, se puedan bonificar de alguna manera, que conlleve algún tipo de retorno. Sabemos que no es gran cosa, pero para nosotros es importante”. 

Cada espacio establecerá sus condiciones y facilitará al Institut Valencià de Cultura (IVC) los datos de los ciudadanos que compran abonos de teatro, cine o música en las salas adheridas a esta iniciativa. De hecho, el objetivo del Abono Cultural es que beneficie tanto a los consumidores como a los exhibidores. “Por un lado, los salas cuentan con la seguridad de tener un número de gente que asistirá, y por otro, las personas que deciden hacer uso de ese Abono Cultural tendrán un beneficio en la Declaración”, prosiguió Tamarit. Añadió que “está dirigido a un sector de población que afortunadamente ya hace uso de la cultura y queremos fidelizar, pero se han de buscar otras vías para que llegue también a otro tipo de público”.

La secretaria autonómica de Cultura se refirió, en concreto, al público joven. “Es cierto que una persona joven, que no está obligada a hacer la Declaración, no puede acceder a este beneficio. En la reunión se ha tratado de buscar conjuntamente la manera de democratizar la cultura para que el público más joven y la gente más desfavorecida económicamente también se pueda beneficiar”.

Pero por otro lado, los espacios de gestión privada que deseen ofrecer el Abono Cultural, según Tamarit, no necesitan cumplir ningún requisito específico. “Se han adherido todas las empresas que han querido”, afirmó Tamarit. “Hablamos desde el Cine Lys, que es muy grande, hasta el Espai Inestable, en el que caben unas 90 personas. La idea es llegar a todos, a públicos y espectáculos, a salas de gran formato y a pequeñas. A quienes hacen cosas enfocadas a públicos minoritarios como a los de gran formato. Estos espacios son un ejemplo para muchas otras salas de artes escénicas y de música que se quieran sumar”.

Con la legislatura recién arrancada, ¿qué otras líneas de actuación en cultura estudia el Consell? La nueva secretaria autonómica respondió que “estamos trabajando en unas bases nuevas de ayudas, recogiendo las reivindicaciones de los distintos sectores. Todavía se encuentran en fase de borrador y poco puedo avanzar, pero sí que se incide en algo que hasta ahora no existía: la profesionalización del sector de la música, que parecía ser el ‘hermano pobre’. Estas ayudas también apoyarán a la producción, creación, exhibición, y a festivales que se están haciendo en muchas localidades para que la cultura llegue a todos también geográficamente”.

Al término de la reunión, el conseller Marzà incidió en el hecho de que “la cultura no es un lujo, y la democratización cultural, con medidas para facilitar el acceso a la ciudadanía, nunca se acaba”.

Tal y como reconoció Raquel Tamarit, es cierto que este Abono Cultural no es mucho; pero también dependerá de la cantidad de empresas que se decidan a incorporarlo, y de que el público sea consciente de su existencia. La empresas culturales de gestión privada necesitan algún punto de apoyo procedente de las arcas públicas. De lo contrario, seguiremos con el predominio de más persianas bajadas para siempre que del surgimiento de nuevas iniciativas que hagan crecer a la Comunitat.

 

 

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