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El diseño que cambiará nuestra relación con el mundo: cómo crear un árbol de 40 frutos

Diseñador
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Como sucede en cualquier tendencia, todo lo que ya se prueba en Estados Unidos tardará al menos entre dos y tres años en implementarse en España. Con el agravante que eso supone por una cuestión concreta: el primero de los puntos se enfocaba a la ecología. Y todos los días que se pierden por el camino suponen un riesgo mayor para la salud del planeta.

Sin embargo, en paralelo hay otros aspectos de nuestro día a día donde también va a haber incidencia directa en cuanto a los propuestas que pudimos ver en Nueva York. Y uno de ellos, quizá el segundo más importante, sea todo aquel que vaya ligado al mundo de la ciencia.

Diseño y ciencia (I+D+d+i)

Sin ir muy lejos y después de visitar esta exposición, podemos entender cómo el profesional del diseño cada vez va a estar más presente en otros campos más globales y menos encasillados en lo de “diseñar”. El pensamiento creativo, en este caso, va a ser una parte clave en muchos de los procesos en el campo de la innovación, sobre todo en aquellos en los que se reflexiones sobre el nuevo futuro.

Ya apuntábamos cómo en la exposición “Nature“, el papel de los diseñadores y diseñadoras se fusionaba para sumar fuerzas en transformar nuestra relación con el mundo. En muy poco, como sucede en esta muestra, estos profesionales de la creatividad tendrán cada vez más acceso a conocimientos y tecnologías científicas más profundas, fomentando radicalmente las colaboraciones entre el mundo de la ciencia y los recursos de diseño.

Este enfoque va a suponer un antes y un después y marcará una relación cada vez más creciente, lo que nos proporcionará una mayor transferencia y aplicación del conocimiento científico.

Exposición ‘Nature’. Foto: Rafa Armero.

Ahora es evidente poder comprender esta tendencia, sobre todo si la enmarcamos dentro de otras áreas como el bloque anterior, en el que muchas de las propuestas relacionadas con el cuidado de la naturaleza tienen que ver claramente con esa base científica, comprensible cuando se habla de nuevos materiales, nuevas composiciones entre partículas y nuevos comportamientos de los tejidos.

Pese a ello, a mí me sigue sorprendiendo gratamente que en estos procesos se cuente con diseñadores, pero hablando de sorprender, comparto tres proyectos de diseño que pueden ejemplificar esta idea:

El primero está relacionado con la marca Michelin, en un proyecto donde han diseñado una rueda íntegramente fabricada en una pieza. Llanta y cubierta forman parte de un mismo todo, desafiando a las leyes de la física, de la fuerza y el movimiento. Un proyecto centrado claramente en la reutilización de material y en la producción digital que, probablemente, sin la cooperación de personas del mundo de la ciencia y del diseño, no hubiera sido posible.

“Tree of 40 Fruit”, creado por el artista Sam Van Aken. Foto: Rafa Armero.

En segundo lugar, y también relacionado con esto de la fabricación digital, en este caso impresión en metal, en la misma muestra se podía ver y tocar cómo un equipo multidisciplinar había diseñado el futuro de las estructuras que van a soportar las construcciones de las naves espaciales. O, al menos, planteaban una innovadora propuesta para la fabricación para medios de transporte especiales, donde los recursos materiales, la resistencia, la durabilidad, la fuerza, el peso y otras consideraciones iban algo más lejos de una estética o funcionalidad básica.

Y en tercer lugar, un proyecto que aparentemente está en el lado de la ciencia como por ejemplo elaborar un nuevo alimento o fruto. En este caso el proyecto de diseño, consistente en la creación de un árbol con 40 frutos, “Tree of 40 Fruit“, ha sido creado por el artista Sam Van Aken, el cual trabaja como profesor de arte en la Universidad de Syracuse, combinando su conocimiento de la agricultura y el arte.

*Fotografía de: Sergio Arias Ramón

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