Movilidad

València, territorio ‘motosharing’: cinco empresas se instalan en el último año

El parque de motos eléctricas compartidas de la ciudad se amplía hasta las más de 2.000 unidades y ya son seis las compañías que operan en la capital del Turia

Moto eléctrica de eCooltra.

Las empresas que se dedican a ofrecer motos eléctricas para uso compartido están proliferando en València. En poco menos de un año, estas compañías de motosharing han aterrizado en la ciudad como una de las alternativas sostenibles a la movilidad convencional.

Actualmente, las seis empresas principales que operan en la capital del Turia aglutinan una flota de más de 2.000 motos eléctricas disponibles las 24 horas del día. Acciona, Muving, eCooltra, Molo, Yego y Blinkee.city son las operadoras que se reparten el sector en València. Concretamente, las tres primeras poseen el 73% de las motos disponibles en el mercado.

“El futuro pasa por ciudades con menos vehículos y una oferta multimodal que se adapte a las necesidades del ciudadano según el momento”, apuntan desde eCooltra.  Lo mismo opina Miguel Ángel Martínez, director de Muving, que además se muestra convencido de que “la movilidad del futuro será compartida y eléctrica”.

Regular la movilidad compartida

Las empresas de motosharing que operan en València lo hacen a falta de la aprobación de una licitación que regule y delimite la actividad de este nuevo servicio de movilidad. Así lo expresan fuentes del Ayuntamiento de València consultadas por Economía 3, que señalan que estas compañías “aprovechan que se está trabajando en la licitación, ya que por el momento puede operar cualquiera que cumpla con la norma pública”.

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Moto eléctrica de Molo.

Es decir, cualquier empresa de sharing puede instalarse en València siempre que cumpla con las regulaciones vigentes que afecten a su negocio, como la ordenanza de ocupación de la vía pública para la prestación de servicios, las normas de circulación vial o la nueva ordenanza de movilidad, recientemente aprobada. La licitación en la que se está trabajando establecerá límites específicos para esta actividad, como el número de empresas que puede operar o al número de motocicletas de motosharing que puede haber.

Aún no hay fecha para la publicación de esta nueva norma ni tampoco una orientación sobre las limitaciones que incluirá, ya que aún no hay un gobierno municipal conformado y no se sabe quien ostentará las competencias de movilidad.

Por su parte, responsables de Acciona denuncian que la nueva ordenanza es “muy estricta en cuanto al tema del aparcamiento de las motos”. Martínez, máximo responsable de Muving, también considera fundamental “que se facilite el aparcamiento para fomentar el uso”. “Deseo que las administraciones apoyen este tipo de movilidad porque va a redundar en la calidad de vida de los ciudadanos, ya que la movilidad actual es ineficiente”, agrega.

En Molo, tal y como subraya su CEO José Manuel Donate, entienden que los cambios en la movilidad requieren un periodo de ajuste en cuanto a legislación, pero consideran esencial “el rol de la colaboración público-privada para el éxito de los proyectos legislativos y regulatorios”.

Desde eCooltra enfatizan la importancia de la “educación al usuario, ya que las nuevas normas de aparcamiento y circulación han de ser bien explicadas“. Por su parte, en Blinkee.city apuntan que la ordenanza en vigor no parece que vaya a tener grandes consecuencias para el servicio, pero señalan la incertidumbre que implica no saber qué limitaciones en cuanto a zonas y horarios impondrán las licitaciones en las que trabaja el consistorio municipal.

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Moto eléctrica de eCooltra.

Eficiencia de uso y rendimiento

Con una flota de 550 motos, Muving llega a una buena parte de València capital. Miguel Ángel Martínez, director de la compañía, precisa que el viaje promedio dura 12 minutos y que la mayoría de los vehículos se usan a diario. “Los estudios dicen que un vehículo compartido retira de la vía pública entre ocho y diez trayectos de vehículos de combustión de particulares. Además, el 90% de la vida útil de los coches propios se la pasan aparcados”, advierte Martínez.

Por su parte, en Acciona destacan la liberación de espacio público y la reducción de las emisiones que supone la utilización del motosharing: “Por ahora hemos evitado el equivalente a lo que emitirían 25.000 vehículos en un día y hemos liberado una superficie algo mayor que seis campos de fútbol como consecuencia de que se elija el motosharing como sistema de movilidad en lugar de vehículos privados”.

Estas compañías operan a través de sus app, en las que el usuario se registra y puede alquilar las motos mediante una suscripción mensual (en el caso de Molo) o mediante el pago por minutos de utilización (el resto).

Los precios, en todos los casos, están comprendidos en un margen de 19 a 26 céntimos el minuto, mientras que las suscripciones están en torno a los 20 euros.

Según señala Donate, CEO de Molo, “con un coche en propiedad gastamos 15 veces más, y con una moto en propiedad, cinco veces más”. Además, asegura que sus motos evitan cada día “más de 1.500 desplazamientos en vehículos de combustión”.

Perfil de usuario

La mayoría de las empresas consultadas coinciden en señalar que el usuario tipo de las motos eléctricas compartidas es mayoritariamente hombre, de entre 20 y 40 años. Sin embargo, observan que el porcentaje de mujeres está creciendo.

Molo detecta además una prevalencia de usuarios que usan el servicio de motosharing diariamente para acudir al trabajo y regresar a sus domicilios. eCooltra, por su parte, no observa tanta diferencia de uso entre hombres y mujeres y su target de edad es más reducido: jóvenes de entre 25 y 35 años en mayor medida.

Blenkee.city concreta que el perfil de sus usuarios es muy heterogéneo: “Somos un servicio abierto para todo el mundo que quiera animarse a cambiar la manera de moverse hacia soluciones ecológicas sostenibles”.

Cambio de paradigma

José Luis Zimmermann, portavoz de Smart Mobility, manifiesta que “nos dirigimos hacia un cambio de paradigma en el que los ciudadanos valoran los vehículos compartidos como una alternativa al vehículo propio”. Añade, además, que “ya no se habla de transporte, se habla de movilidad, y está movilidad tenderá a ser compartida, sostenible y multimodal”.

En este sentido, expone que “las empresas de sharing son un aliado de las ciudades en el cambio hacia un modelo de movilidad más respetuoso con el conjunto de la sociedad, reduciendo la contaminación y congestión”.

Concluye señalando que “los vehículos compartidos son una alternativa indispensable para las ciudades, donde la mayoría de los desplazamientos son de pocos kilómetros”.

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