Presidió su último pleno de los últimos 8 años

Moliner deja la política con el reconocimiento de la oposición a su apuesta por el consenso

Cierra el ciclo de 24 años de gobiernos del PP dejando saneada la institución tras amortizar los 140 millones de deuda y con el "orgullo de ser de esta tierra"

Moliner recibe el aplauso de sus compañeros de corporación en su último pleno.

Tras 18 años haciendo política activa, los ocho últimos presidiendo la Diputación de Castelló, Javier Moliner Gargallo, abandonó ayer la política, cumpliendo lo anunciado hace dos años. Y lo hizo con un sencillo y emocionado “permítanme levantar esta sesión desde el manifiesto orgullo de ser de esta tierra maravillosa y decir, en lugar de un adiós, un valió la pena”.  Ponía el broche a 8 años de gestión, en una sesión en la que la aprobación de las actas y la liquidación de cuentas -deja la institución sin deudas bancarias-, sirvieron de excusa para que los portavoces de los grupos políticos glosaran el talante dialogante de Moliner.

Fue un pleno tranquilo, de transición, que habría sido de trámite si no se dieran dos circunstancias especiales, el adiós del presidente y el cambio de partido de gobierno. Moliner es, por ahora, el último presidente Popular, y deja paso al socialista Josep Martí, que recupera el bastón de mando de la institución que hace 24 años, el último presidente socialista, Francisco Solsona, le entregó a Carlos Fabra.

Moliner impuso un estilo de gobierno coral, alejado del personalismo protagónico de su antecesor, Carlos Fabra. En sus dos mandatos recondujo la labor de la institución, acercándola a su  función como ayuntamiento de ayuntamientos. Con el ahora presidente del PP provincial, Miguel Barrachina, como responsable de Hacienda impulsó una política de austeridad para reducir y eliminar este mismo año la deuda de 140 millones de euros heredada.

Lejos de impulsar proyectos alejados a las competencias institucionales, como los proyectos aeroportuario o de turismo de golf de los 18 años anteriores, Moliner optó por dedicar los recursos a los municipios, impulsar proyectos vinculados a la promoción de la gastronomía autóctona o a potenciar la provincia como referente de eventos deportivos o festivales musicales, para atraer visitantes y recursos. Reforzando el plan provincial de obras, el que permite a los 135 ayuntamientos, acometer nuevas infraestructuras, lo que le ha valido el aplauso de todos los grupos, que ayer resaltaron su apuesta por  el consenso.

Moliner, tras agradecer las palabras de los portavoces de Castelló en Moviment, Ciudadanos, Compromís y PSPV-PSOE, dijo que “hoy me voy con la serenidad de la conciencia tranquila, con la responsabilidad del honor recibido, y con la satisfacción por el trabajo realizado, con la emoción de dejar grandes amigos y con la pasión por esta tierra extraordinaria y con la gratitud infinita a todos los que nos han ayudado a hacer las cosas lo mejor posible. A quienes comienzan, mis más sinceros deseos de suerte, creo que su suerte será la de toda la provincia”.

Afirmó que era “un pleno importante para mí por lo que supone de cerrar un ciclo de ocho años. Cuando llegamos en 2011 la sociedad castellonense y la Diputación vivían inmersas en una crisis económica, social, una crisis reputacional e identitaria de esta sociedad castellonense. Nos propusimos en aquel momento trabajar para intentar aportar nuestro grano de arena para que aquello cambiara. Siempre he pensado que el trabajo es la única herramienta que existe para cambiar las cosas, y a eso nos hemos dedicado estos 8 años”.

Agradeció el esfuerzo y trabajo de sus colaboradores y la labor de los diputados de las dos corporaciones que gobernó “porque hemos sido mucho mejores gracias a las aportaciones de la oposición. Algunas de las grandes y buenas cosas que ha hecho esta casa las ha hecho gracias a ideas de la oposición, y eso se lo agradezco. Lo hemos hecho con sinceridad, teniendo claro todos que estábamos sumando para un proyecto colectivo”.

Acerca de su participación en los consensos, aclaró que “el mérito del consenso puede partir de quien lo propone, pero es compartido con quien lo acepta, y si es cierto que el consenso haya que ponerlo en valor con dos mayorías absolutas, también hay que reconocer sinceramente el mérito de aceptarlo desde una oposición que tiene ganas de alcanzar el poder y un legítimo interés de desgaste del Gobierno”.

El paso por la política activa de Moliner comenzó, siempre vinculado al PP, comenzó hace 18 años, en el Ayuntamiento de Castellón, al que accedió en 2001 como concejal, tras la renuncia de Joaquim Borrás.

El próximo pleno en la Diputación de Castelló será este viernes y servirá para la toma de posesión de sus escaños de los nuevos diputados y la elección del nuevo presidente. La mayoría progresista hará coincidir el adiós de Moliner y con él del PP, con la llegada de un presidente socialista –Josep Martí– que rompe 24 años ininterrumpidos de gobiernos del PP.

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