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Ampliación de la mesa celebrada en Florida Universitària

Industria 4.0: Un cambio de época

Fábricas inteligentes, robotización, automatización de procesos... Economía 3 y Florida Universitària organizaron una mesa sobre la Industria 4.0 aquí y ahora

Rosa Medina; Luis Villarroya; Enrique García; Nuria Codina; Laura Rodríguez; y Jane Bamford. | Foto: Vicente A. Jiménez

Un panel de expertos reunidos por Economía 3 y Florida Universitária analizaron el momento crucial de cambio de época que conlleva la Industria 4.0. A continuación, les ofrecemos la parte de dicha mesa centrada en formación, comunicación, Inteligencia Artificial y algunos apuntes que se realizaron sobre el reto legal que la época digital también plantea.

-En el ámbito de la Industria 4.0, tan complejo y cambiante, es unánime la importancia que se le otorga a la formación en nuevas tecnologías (NN.TT.).  Incluso se ha llegado a mencionar la formación interna en las empresas. Hay personas que entraron en otro momento a trabajar y han tenido que iniciar el proceso de adaptación desde dentro. Es muy bonito de decir que las empresas se preocupen de la formación de sus empleados, pero para un empresario, una persona que ya está contratada, durante el tiempo en que se está adaptando, quizá no está produciendo. ¿Cómo se puede solucionar este “choque” entre formarse o producir?

Rosa Medina (R.M.), profesora de la Unidad Tic de Florida Universitària: Es algo que debe ir en paralelo. Mientras alguien se forma, puede seguir dando el valor que aportaba anteriormente. Creo que es la formación lo que se debe adaptar, no al revés. Hoy en día, con las NN.TT., la formación es totalmente adaptable.

-Nuria Codina (N.C.), directora territorial Este de Transformación Digital de Banco Sabadell: Los cambios son culturales, no sólo de conocimiento. Se tiene que ver que es una ventaja, una necesidad. Primero, hay una parte interna, de la empresa, que nosotros llamamos de “convencimiento”, sobre la necesidad de formarse. Pero es difícil convencer a alguien que ha hecho algo siempre de una determinada manera  que de otra forma le va a salir mejor. En Banco Sabadell, las dinámicas de formación incluyen distintos bloques: no son programas formativos únicamente en conocimientos, sino que incorporan lo que llamamos “experiencia de vivir” lo que queremos hacer, en un 70%; un 20%, que lo cuenten quienes ya han podido hacerlo; y 10% de teoría formativa. No nos pasamos el día formándonos, sino una parte. Los pequeños éxitos que se van consiguiendo se aplican luego al puesto de trabajo. Eso es muy importante, porque así se está construyendo desde los empleados y hace que la gente se enganche.

Enrique García (E.G.), director de la Escuela de Negocios de Florida Universitària: ¿La formación es una inversión o un gasto? Estamos hablando de robotización, digitalización, factores que caracterizan lo que se conoce como el Entorno VUCA (acrónimo inglés de Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo). Por eso, si la formación ya era importante, ahora es además imprescindible. En un entorno estable se puede avanzar más poco a poco, pero con la rapidez de hoy y el cambio permanente, si no formas, puedes desaparecer en minuto y medio. Ya no se compite contra la nave que está al lado en el polígono, sino contra el mundo. Si uno no se forma en esas habilidades, en esas tecnologías, en esos modelos de negocio y en las herramientas de innovación, se queda fuera. Henry Ford dijo que sólo hay algo más caro que formar a las personas y que se marchen: no formarlas y que se queden.

Jane Bamford (J.B.), directora de la empresa de RR.HH. Hays en el País Vasco, Levante y Andalucía: Las empresas son cortoplacistas, piensan en beneficios, y formación significa inversión de tiempo en el que no se está produciendo…Pero si se forma a las personas en las empresas, es menos probable que se vayan. Desde Hays hemos visto que durante la crisis, muchos puestos de formación en las empresas desaparecieron, pero hoy en día hay mucho movimiento. Las empresas invierten otra vez en recursos humanos, en formación y en desarrollo, y esto es fundamental.

Luis Villarroya (L.B.), responsable de automatización y robotización de Faurecia: Nosotros estamos trabajando de esa manera. La formación tiene que estar dentro de la cultura de la propia empresa. Seguimos el principio del lean manufacturing, de la mejora continua. Esos pequeños avances dan herramientas a las personas que a día de hoy están produciendo para que sigan haciéndolo con pequeños avances, pequeñas mejoras que paso a paso permiten identificar sus beneficios. Precisamente, tenemos la Faurecia University, enfocada a formar en lo que realmente podemos aplicar mañana en nuestros puestos de trabajo de una manera continua.

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Luis Villarroya y Jane Bamford. | Foto: Vicente A. Jiménez

Laura Rodríguez (L.R.), technical artist assistant de la startup Play & Go: Debe surgir de la propia persona querer formarse. Play & Go está creciendo e incorporando a mucha gente, cada uno con una función más especializada. Además, hacemos una retrospectiva mensual en la que cada cual indica qué es lo que quiere aprender, o qué es lo que quiere enseñar. Porque es muy interesante que la formación se quiera compartir. También estamos trabajando en una especie de coworking, en colaboración con otras empresas, y mensualmente hacemos un workshop sobre un tema especializado. Es muy interesante porque abre el campo de visión, se aprecian nuevas posibilidades.

-Otra cuestión que me parece importante es la de la comunicación. Todo este nuevo mundo nos trae tantísimos conceptos nuevos que se puede llegar a tardar mucho en verlos hechos realidad, cuando siempre se aprende mejor con ejemplos concretos. ¿Estáis de acuerdo en que existe este problema?

N.C. (Banco Sabadell): Sobre esta cuestión, me parecen interesantes los pequeños éxitos reales. En las implantaciones, a un pequeño éxito, por poco que sea, se le tiene que dar visibilidad. Eso también tiene que ver con la cultura empresarial y la estrategia de reconocimiento. Contar lo que ha ido bien sin olvidar lo que ha sido dificultoso. Otra dinámica que utilizamos internamente consiste en que a cada persona que tenga una dificultad, el grupo le ofrezca soluciones. Que puedan decir que a ellos les ha pasado lo mismo y cómo lo han solucionado. Y puede ser que, al final, lo que algunos señalaban como debilidades, otros lo habían indicado como fortaleza. Así, unas personas se llevan riqueza de las demás y comparten la gestión del cambio.

E.G. (Florida Universitària): He trabajado con numerosas empresas implantando equipos de innovación, con gente que partía de la nada. No me creo que haya ninguna empresa a la cual se le pueda plantear una innovación, del tipo de si se analizan ciertos datos se aumentarán las ventas, o indicarle que si implanta un determinado sistema e innova de manera permanente, formando a los empleados, podrá lanzar nuevos productos y mejorar lo que ya tiene, que diga que no a eso. Pero para que diga que sí, hay que educar, sensibilizar. Cuando nos ponemos en marcha, movemos un engranaje que no existía o estaba oxidado. Por tanto, prefiero poner objetivos a corto plazo, buscar una innovación incremental, para que se vea que funcion. Así llega un momento en que se esté más abierto a acometer un proceso de innovación radical para distanciarse de los competidores. Pero no pretendamos empezar de la nada. Lo primero es que alguien les abra los ojos para que decidan emprender ese camino, asumiendo el cambio, sabiendo que puede haber riesgos, pero adelante. Cuando comunicamos, decimos que te necesitamos a ti y a ti, porque innovan las personas, no las empresas. Si se aporta una idea y se convierte en un éxito, se empieza a generar un caldo de cultivo entre los demás que hace que aporten más ideas. La persona se motiva, la empresa crece, poco a poco va innovando y al final todo eso se traduce en crecimiento.

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| Foto: Vicente A. Jiménez

R.M.(Florida Universitària): De todas maneras, tampoco perdamos de vista que en todas las empresas habrá personas que promueven el cambio, otras que se dejan arrastrar y otras que están en contra del cambio. Conozco el caso de una empresa que se excusaba en no emprender el cambio porque una parte del personal pensaba que no se iba a adaptar. Al final, a estas personas también hay que tenerlas en cuenta para jugar la partida, y si ven que hay resultados, por pequeños que sean, se irán sumando poco a poco, y cada vez la facción contraria será menor. Pero hay que tener presente que siempre habrá alguien.

-Por la velocidad del cambio, surgen conceptos nuevos que deberíamos aclarar. Por ejemplo, ¿qué significa trabajador aumentado? ¿Existe ya?

R.M.(Florida Universitària):  Es esa persona que, ayudada por la digitalización, hace cosas que no podría sin esas nuevas tecnologías. Es más fuerte, está más formada, tiene pantallas que le muestran cómo está yendo la producción en un momento dado, si una máquina funciona mejor o peor, un elemento que le pueda decir al coordinador de planta que una máquina va a necesitar en breve una actualización…Eso es un trabajador aumentado. La persona que gracias a esa información logra hacer el trabajo mejor.

-L.V. (Faurecia): En nuestras fábricas tenemos muchos casos en los que las mismas personas en el mismo espacio son capaces de hacer más cosas gracias a las NN.TT.  Por citar un ejemplo, antes dos operarios se dedicaban a montar una sola pieza. Con la ayuda de unos robots, estos operarios han pasado a hacer cosas que los robots de momento no van a poder hacer, como apreciar si esa pieza realmente es correcta para el cliente final o no. Coger la pieza de una caja, ponerla en una máquina, o sacarla de ella, lo puede hacer un robot perfectamente, pero un operario tiene que dar la validación. Son piezas que antes no estaban dentro de Faurecia; no éramos capaces de absorberlas porque no nos merecían la pena, costaban mucho dinero y necesitábamos a más gente para poderlas hacer. Ahora a estos trabajadores les estamos ofreciendo un futuro todavía más seguro porque ahora son capaces de producir más. Prescinden de acciones que no aportan ningún tipo de valor añadido a una persona, sea cual sea su nivel de formación, como coger una pieza y moverla dos centímetros, 8 horas al día. Eso antes o después le va a suponer una frustración.

N.C. (Banco Sabadell): Todo lo que pueda hacer un dispositivo, término que prefiero al de máquina porque genera otra concepción mental, permite aumentar las capacidades de las personas -emocionales, comunicativas, colaborativas, creativas…- y ofrecerles un tiempo que da un rendimiento. Por lo tanto, la parte que sea más mecánica no se deja de hacer, sino que se va a utilizar. El tiempo que se dedicaba a cuadrar excels, ahora viene dado por el dato, y a partir de ahí se puede ofrecer a los clientes servicios más ajustados. Esto también es una capacidad aumentada. En el ámbito de los servicios, al igual que en la parte industrial, también son capacidades que antes se hacían manualmente y ahora te las dan hechas.

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Enrique García, Nuria Codina y Laura Rodríguez. | Foto: Vicente A. Jiménez

– He dejado para el final lo que puede ser el gran protagonista de la nueva revolución industrial: la Inteligencia Artificial (IA). Los expertos afirman que crece de forma exponencial. Ha estado mucho tiempo en un estado latente, pero al hacerla despertar y funcionar, aprende a mucha más velocidad que los humanos. ¿Es demasiado loco pensar que, como tantas veces ha reflejado la ciencia-ficción, nos puede superar? ¿Podemos salir beneficiados, como algunos también apuntan, dejando de ir a trabajar y que las máquinas lo hagan todo ellas solas?

L.R. (Play & Go): La IA va a estar implantada en todo, hay que tenerlo clarísimo. De hecho, en la última app que hemos sacado al mercado, incorporamos una herramienta de IA con la cual se le puede hacer consultas a un chatbot. Se le puede preguntar, por ejemplo, por el restaurante más cercano que cumpla las características que se desean. Se va a ir implantando poco a poco en nuestras vidas. Pero no creo que algún día dejemos de trabajar, pienso que lo que ocurrirá será que surgirán nuevas oportunidades.

R.M. (Florida Universitària): No creo que la IA llegue nunca a sustituir al razonamiento humano. Entre otras cosas, precisamente porque detrás de la IA hay un razonamiento humano, quien desarrolla la app es una persona.

-L.V. (Faurecia): La máquina está al servicio del ser humano, por lo que la IA en todo momento va estar bajo su control.

-N.C. (Banco Sabadell): Como decía Laura, se va a incorporar a todos los ámbitos, y ahora, lo que corresponde es desarrollar un ámbito ético y jurídico respecto a la IA. En febrero tuvo lugar en Alicante el primer Congreso sobre IA con la participación de unas 500 personas. Se habló de que las personas son quienes están creando y controlando los algoritmos, pero es verdad que hace falta ponerse en marcha en el ámbito tanto jurídico como ético de cara a la seguridad. Creo que veremos una evolución bastante rápida de cosas prácticas que afectan tanto a la industria como a las empresas y a las personas, ahí está el Internet de las Cosas, pero como sociedad debemos ser conscientes de que hay que poner unas normas.

-R.M. (Florida Universitària): Sobre nuevos perfiles de trabajo del futuro, ya se habla del abogado experto en NN.TT.

E.G. (Florida Universitària): Si se sufre un accidente en un coche autónomo, ¿quién tiene la responsabilidad? ¿El programador, la empresa…? Ya ha habido atropellos en EE.UU. de coches autónomos…

-Es importante destacar esto. A la Ley se le critica siempre por su lentitud, y las cosas cada vez avanzan más rápido…

-L.V. (Faurecia): No hace falta llegar hasta la IA. Hoy en día, nosotros mismos con los robots colaborativos estamos teniendo problemas para poderlos aplicar en algunas cosas. Si por la carretera puedes ir con un vehículo autónomo, ¿en la fábrica no puedo utilizar un robot colaborativo? En las leyes aun no está percibido como algo colaborativo, sino como una amenaza. Insisto en que no se trata sólo de estar técnicamente avanzado, sino socialmente y en todos los ámbitos.

N.C. (Banco Sabadell): No es una época de cambios: es un cambio de época.

 

 

 

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