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Aránzazu Calzada, secretaria general del Consejo Social de la UA

“El Consejo Social de la UA acerca la Universidad a la sociedad”

Aránzazu Calzada | Reportaje gráfico: Joaquín P. Reina

Creado el 20 de junio de 1985, el Consejo Social de la Universidad de Alicante ha demostrado su poder de atracción sobre la empresa y ha ido, poco a poco, encontrando su hueco para encajar entre el complejo mundo universitario y la sociedad. Es el único organismo donde la presencia empresarial tiene peso específico. Sus amplias funciones lo convierten en un órgano de control fiscal y académico; pero, hoy por hoy, se ha convertido en el mejor “embajador” ante inversores privados.

El Consejo Social de la Universidad de Alicante cuenta con 26 miembros, incluido presidente y secretaria general. Aránzazu Calzada llegó a la secretaría general hace tres años. Esta catedrática de Derecho Romano cuenta con una dilatada trayectoria en la gestión universitaria. Entre otros puestos ha sido secretaria general de la propia UA y vicerrectora de Relaciones Institucionales. Hoy es el nexo entre la parte académica y la empresarial en el Consejo.

– Defina brevemente qué es el Consejo Social y sus funciones.

– Es el órgano de participación de la sociedad en la Universidad. De tal manera que la función esencial y más genérica es la de tratar de hacer de nexo entre sociedad, especialmente con las empresas y la Universidad. La absoluta separación entre Universidad y empresa es un falso mito. Desde este punto de vista es un órgano que es un desconocido, la verdad. Los consejos sociales de las universidades son grandes desconocidos.

– ¿Cómo se articula?

– Los consejos tienen muchísimas competencias, que podemos agrupar en competencias de ámbito académico, económico y en el plano de relaciones con la sociedad. Y precisamente para dar satisfacción a estas competencias, funcionamos a parte de en sesiones plenarias, en tres comisiones: académica, económica y de relaciones con la sociedad, de tal manera que en ellas se aborda lo relativo a cada materia. En porcentaje hay mayor presencia de la sociedad que de la Universidad.

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– A tenor de las competencias marcadas por ley, ¿podemos decir que son el Síndic de Comptes universitario?

– La Ley de consejos sociales nos atribuye unas competencias claves de índole económica y financiera, ahora bien, eso no está en consonancia con los medios de los que disponen los consejos sociales en general, salvo excepciones. Todos nos quejamos de que no disponemos de los medios materiales y humanos adecuados para dar cumplimiento a esa función que tenemos encomendada. Claro que la responsabilidad sigue existiendo, aunque carezcamos de los medios.

También es cierto que las universidades tienen sistemas de control muy establecidos y seguros. En el control interno –o control presupuestario o se llama de diversas formas– que ejercita precisamente todos esos controles a nivel interno. Luego están las auditorías externas que se realizan obligatoria, necesaria y anualmente.

Lo que hacemos desde el Consejo Social es trabajar estrechamente con la oficina de control interno y estamos puntualmente informados por los auditores de los controles respectivos que hace. De tal manera que cuando todas las cuentas, presupuestos o proyectos de presupuestos llegan, ha habido un trabajo previo y una implicación previa, de manera que lo que llega a pleno está perfectamente controlado y auditado.

– Pero, si tienen un gran poder, ¿el de veto?

– Sí, existe. Obviamente en la universidad se trabaja de una manera razonable, seria y con mucho compromiso. Hasta ahora no ha habido ningún caso de no aprobación de los presupuestos. No es un trabajo que se hace de la noche a la mañana. Hay un trabajo continuado de representación del Consejo en las distintas comisiones donde se va preparando todo el trabajo, porque no olvidemos que la gestión universitaria es muy compleja.

– Hay un problema endémico interno que es la propia financiación de las universidades. ¿El Consejo Social qué está haciendo al respecto?

– Siempre nos hemos mostrado a favor de que exista un plan plurianual de financiación de las universidades. Es esencial que exista, porque esto permite una sostenibilidad financiera y presupuestos. Desde los últimos años de la crisis, con los recortes brutales, estamos en niveles de financiación similares a los de hace muchísimos años y con eso, no podemos hacer frente a los nuevos retos. Esto casa con la búsqueda de patrocinio y mecenazgo. Búsqueda, en definitiva de inversión privada para las universidades, que es otro de los grandes temas.

– ¿En qué medida el Consejo Social puede ayudar a agilizar para que venga la inversión privada?

– Los procedimientos suelen ser complejos y también eso es una garantía. No olvidemos que estamos manejando dinero público. Hay un control y un sistema que está para velar por la pureza de los procedimientos. Es cierto, que, a veces, hay un exceso de burocracia que ralentiza. No obstante, se está haciendo una apuesta muy fuerte en temas de digitalización, transparencia y agilidad. Desde el Consejo Social se está apoyando todo aquello que esté encaminado a la administración digital, porque favorece mucho los procesos internos y en eso, se está dando pasos de gigante.

– La UA cuenta con distintas cátedras que vienen del mecenazgo. ¿Por qué ahora los empresarios sí apuestan por ellas?

– Creo que ha sido un esfuerzo de todos. De ir “vendiendo” las bondades de colaborar con la Universidad. Los empresarios de muy diversos factores ven que pueden encontrar en la universidad investigadores o contacto con los estudiantes y eso puede redundar directamente en beneficio de la propia empresa, además de lo que supone para la marca.

– Otra de las funciones es aprobar las nuevas titulaciones, ¿qué debate hay en el consejo a este respecto?

– Es un debate muy interesante. Debería existir una ordenación de títulos que fuera coherente y quizá esto nos lleva a un debate más lejos. ¿De verdad todas las universidades tienen que impartir todos los títulos o sería aconsejable especializar a las diversas universidades en distintos títulos en los que luego puedan ser potentes? Eso enlaza con la investigación y el resto. Eso es otro debate.

De momento el sistema que tenemos es el actual y, en nuestro caso, es una universidad generalista.

La gestión de un título no es simple. Lleva muchísimos pasos. Ahora se implantan títulos con muchas garantías luego de empleabilidad. Se hacen estudios muy serios. En fin, que ahora poner en marcha un título queda lejos de que sea una ocurrencia. La reflexión es más profunda.

– Pero, ¿pesa la demanda empresarial? Pongamos el caso de Distrito Digital ahora, donde las empresas piden ingenieros o al menos se ha acelerado su demanda.

– La universidad es consciente del momento en el que estamos, de la necesidad de ir por esa vía y dar salida a esa demanda de estudiantes con un perfil en formación tecnológica avanzada.

– ¿Y qué papel juega el Consejo Social en titulaciones como Medicina que está dentro de una polémica?

– En este caso, hemos sido activos, porque además de haber tramitado el título como nos correspondía, hemos dado un paso más y hemos hecho un manifiesto apoyando esa propuesta de implantación, pues hubo una cierta contestación social. Desde el Consejo Social se actuó unánimemente. No hubo ningún consejero que pusiera reparos en tener Medicina en la UA.

– Uno de los caballos de batalla es hacer visible al propio Consejo y sus funciones. Además de los premios, ¿qué acciones prevén para cambiar esa percepción?

– Me preocupa la visibilidad del Consejo Social aunque creo que en esto sí se han dado pasos, pero lo importante es que cumpla con su labor de control en colaboración con el resto de los órganos universitarios. Lo fundamental es que siga haciendo su labor en el ámbito docente, autorizando las empresas de base tecnológica y que se produzca ese vínculo férreo de acercar la Universidad a la sociedad, que es nuestro cometido principal.

– Los premios coinciden con un cambio en la presidencia. ¿Cómo ha sido trabajar con Paco Gómez?

– La verdad es que ha sido muy grato, él me dio su confianza hace tres años y solo puedo tener palabras de agradecimiento. Ha sido muy fácil trabajar con él. Hemos trabajado de la mano, en buena sintonía y la verdad que se ha implicado mucho en la Universidad. Creo que era de justicia darle la mención honorífica.

Consejos itinerantes para ganar proximidad con un nuevo presidente

Además de los Premios, la secretaria general del Consejo Social asegura que como objetivo a corto plazo se prevén nuevas acciones para ganar proximidad y cercanía con el tejido social. “Estamos muy ilusionados. Nuestra idea es acudir a las sedes universitarias, ya que la UA tiene desplegada una red amplísima y que ha hecho con esfuerzo en estos últimos años para que la Universidad sea considerada provincial. Queremos que el consejo Social sea itinerante e ir reuniéndonos periódicamente en las distintas sedes, tanto los representantes institucionales como con los empresarios. Queremos hablar con los empresarios y que nos cuenten cuáles son sus inquietudes. Cómo podemos ayudar a que encuentren una relación con la Universidad en temas que sean de su interés. Queremos dar a conocer el Parque Científico”.

Esa nueva aventura formará parte de un nuevo equipo, pues recientemente el Consell nombró al empresario dianense Adolfo Utor presidente. La tercera edición fue el primer acto público del presidente de Baleària. Para la responsable del Consejo, se trata de “una personalidad arrolladora. Está al frente de una de las mayores de las empresas de la provincia. Me consta que es una persona con implicación en la Universidad y creo que puede aportar mucho al Consejo Social. Vamos a tener ocasión de trabajar y abordar proyectos muy interesantes”.

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