La información económica de los líderes

Igual no era un techo y era un muro, igualdad y diversidad


Gerente Cegos Deployment y Director Cegos Levante
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Más de cien años conmemorando el día de la mujer trabajadora y no llegaremos a la paridad de género en los consejos de administración hasta el 2050. Es difícil contribuir al día de la mujer trabajadora con un contenido que no caiga en lo que ya está dicho y que al mismo tiempo consiga movilizar lo que lo que tantas veces se ha manifestado.

Quizá intentando trabajar por la igualdad de género en la empresa estamos invisibilizando un factor mucho más arraigado, la tendencia a establecer modelos únicos de gestión. Quizás no es únicamente una cuestión de igualdad, quizás es cuestión de trabajar en la diversidad y complementariedad, un muro más difícil de franquear que cualquier techo de cristal.

La diversidad aporta riqueza y que es un factor contrastado de crecimiento en las organizaciones. Debemos ser conscientes que nuestros modelos de gestión filtran automáticamente la información según nuestras experiencias y creencias, generando en nosotros preferencias sobre aquello que se nos asemeja y a la vez rechazando todo lo que es diferente. Acabamos viendo el mundo tal como somos en vez de tal cual es.


Quizás la raíz de nuestros problemas en la sociedad y también en las empresas, y por supuesto en el tejido empresarial valenciano, está en rechazar lo diverso, en no comprender que en lo distinto es donde está la riqueza.

El efecto de esta preferencia es la pérdida de talento, conocimiento o creatividad, todos ellos factores intrínsecos a la sostenibilidad.

La ONU impulsora de la jornada del 8 de marzo tal y como la conocemos en la actualidad nos reta poniendo de manifiesto que  tres cuartas partes de los mayores conflictos del mundo – con efectos devastadores – se deben a la falta de comprensión de los valores y las culturas de otras personas.

Quizás la raíz de nuestros problemas en la sociedad y también en las empresas, y por supuesto en el tejido empresarial valenciano, está en rechazar lo diverso, en no comprender que en lo distinto es donde está la riqueza. En la pluralidad de ideas y pareceres, admitiendo que no hay dos seres idénticos y que cada persona puede aportar valor de una manera única y singular, está la clave de la inclusión.

Si a alguien va destinado este mensaje, es a cada uno de los responsables de las empresas y sus estilos de liderazgo, para que reflexionemos sobre qué modelo nos hace estar más orientados a negocio o aportar valor a la organización. En las compañías con mayor ratio de diversidad de género, étnica, cultural, educacional y generacional tienen hasta un 33% más de probabilidad de ser líderes en su mercado, y viceversa. Las organizaciones que no incorporan la diversidad tienen hasta un 29% de probabilidad de tener peores resultados que sus competidores.

Sensibilizar en materia de género o desarrollar políticas y medidas positivas que favorezcan el impulso de la mujer hacia puestos de responsabilidad son fundamentos clave en las organizaciones actuales. Poner de manifiesto lo conseguido y lo que hay que conseguir en fechas señaladas nos ayudan a recordar que todavía queda mucho por hacer para que desaparezcan fenómenos como la brecha salarial o el techo de cristal.

Pero si de verdad queremos conseguir una transformación de nuestra sociedad y de las empresas como agentes clave, quizá debamos trabajar en clave de gestión de la diversidad, con herramientas específicas que ayudan a las personas a conocerse y entenderse tal y como son, a sentirse libres para poder dar lo mejor de sí mismas, en un clima de apertura y colaborativo, sabiendo que sólo así se sienten motivadas y realizadas. Seguramente no sea necesario ser una multinacional para darnos cuenta de que podemos empezar hoy mismo a hacerlo, a ver a cada persona como un ser único e irrepetible con una contribución única que dar.

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