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Reportaje en tres entregas

Las corredurías de seguros, en la encrucijada legal y tecnológica (II)

La próxima Ley de Distribución de Seguros y el reto digital pueden poner en riesgo su actividad

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Maciste Argente durante una jornada organizada por Fecor. | E3

El proyecto de Ley de Distribución de Seguros que va a cambiar el marco legal vigente desde 2006 ha causado un fuerte malestar entre los profesionales de la correduría. Recapitulando, en la actualidad las entidades bancarias cuentan con la polémica figura del operador de banca de seguros (OBS). Maciste Argente, presidente de la Federación de Corredores y Corredurías de Seguros de España (Fecor), indica que, hoy, “a todos los efectos, el OBS es un agente exclusivo; está vinculado a una compañía, a favor de la que pone a su disposición todas sus oficinas”.

“Una Ley influida por un ultraliberalismo a ultranza”

La directiva europea (IDD) de la que debe emanar la próxima ley, lejos de eliminar esta poderosa competencia de los corredores, la fortalece: “Con la trasposición de la IDD se establece que los OBS puedan poner su red de distribución a favor de más de una entidad aseguradora”. Exactamente una de las funciones que define a las corredurías pero, obviamente, muy lejos del alcance sector bancario.

Argente indica que no había detectado una especial incomodidad en el sector con la ley vigente. Entonces, ¿por qué ha surgido ésta IDD?

“Como opinión un tanto personal, esta ley, y algunas otras, vienen influidas por un liberalismo a ultranza. Es decir, las ventas de seguros se han multiplicado exponencialmente, todos tenemos más riesgos y, por lo tanto, más necesidad de aseguramiento, y además una conciencia de cubrirnos adecuadamente. Esto capta el interés de mucha gente. De muchos grupos económicos que ven aquí una buena oportunidad de negocio”.

Para mí, lo que hace la administración, en ese sentido, es no complicarse la vida y dejar a todo el mundo que venda seguros. Por ejemplo, la IDD recoge lo que se denomina ‘distribuidores complementarios’, que se refiere a que determinadas actividades, como las agencias de viajes y la venta de determinados productos, puedan llevar asociada la venta de un seguro que entronque con ese bien”.

El presidente de Fecor alerta de que “un dato relevante y constatable es que algunas entidades bancarias obtienen más del 30% de sus resultados a través de la distribución de seguros. Es una barbaridad. Es un dinero que deja de venir a los profesionales, que además creamos empleo. Tenemos empresas con todo lo que eso significa”. Además, “desde la banca, se alegaba que esta situación le permitía crear empleo. Y no es verdad, lo están destruyendo; han cerrado muchas oficinas y esto no es una opinión pues se trata de realidad fácilmente constatable”.

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Cien enmiendas presentadas

Fecor ha sido una de las distintas asociaciones vinculadas al sector asegurador que ha estado presente en el Parlamento para evitar que la nueva Ley se ponga en práctica sin, al menos, amortiguar el daño que pueda causar dejar vía libre a los bancos.

Economía 3 ha podido conocer, por fuentes directas, que la mayoría de grupos parlamentarios han atendido sus reclamaciones. Se han presentado 100 enmiendas en total, y todas giran alrededor de la búsqueda de la profesionalización del sector.

Estas mismas fuentes indican que “profesionalizar”, a grandes rasgos, significa entroncar a todos los distribuidores de seguros: que tengan la misma formación y la misma responsabilidad. Si el agente de seguros que trabaja exclusivamente para una compañía se equivoca, se hace a un lado y los consumidores acuden directamente a la compañía.  El corredor, en cambio, siempre debe dar la cara ante el cliente porque es quien realmente está asesorando y es quien hace de valedor.

Pero el OBS responde a intereses y motivaciones distintas. Al contratar una hipoteca o prácticamente cualquier crédito, la venta del seguro va implícita. Al comprar una casa, la ley obliga a contratar un seguro de daños. Son seguros vinculados para todo tipo de productos financieros, y se incluye el seguro de vida para garantizar el préstamo. La facilidad, por tanto, es absoluta.

Los impulsores de las enmiendas se muestran optimistas respecto a la modificación de la Ley. Esperan una ponencia bastante fluida, porque todas las reclamaciones son muy similares, e incluso afirman que Ciudadanos y Podemos les han avanzado que pretenden darlas a conocer este mes y cerrarlas el próximo. “Nos están dando esperanzas”, afirman las fuentes consultadas.

Otro factor juega a su favor: la aprobación de la Ley ya está fuera del plazo marcado por Europa, por lo que el Parlamento se encuentra en periodo de sanción, que podría ser de 100 millones si no se aprueba en breve.

“No tenemos nada contra las entidades bancarias”, aclara Argente. “Todos somos clientes suyos. La IDD está cargada de alusiones a la defensa del consumidor como la parte débil que es, cosa que no niego, pero si ese es el espíritu que motiva la ley, debe hacerse bien. Se debe llegar al fondo de la cuestión. Que exista realmente la independencia del consumidor, y que, por lo tanto, el que tenga la capacidad de dar crédito no tenga también la de colocar seguros.

Así ocurría hace 30 años, no estamos inventando nada nuevo. Lo único que tenemos en común la banca y los seguros es que formamos parte del sector financiero”, concluye el presidente de Fecor.

Sin embargo, aun en el caso de que las corredurías de seguros no se vean afectadas negativamente por la próxima ley, si necesitamos contratar un seguro, ¿qué nos impide abrir una ventana nueva en nuestras pantallas y consultar a un buscador? ¿Por qué deberíamos acudir a una correduría de seguros?

(Continuará)

 

 

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